8 puntos clave de la visita de Obama a Cuba

Que un presidente de Estados Unidos vuelva a la isla socialista va más allá de los 57 años de embargo.

En los últimos días llueven noticias de Estados Unidos: entre las campañas para las primarias y los arrebatos de Donald Trump, parecería que no hay espacio para más… hasta que Barack Obama anuncia su viaje a La Habana, Cuba

¿Y qué tiene de especial? Todo. Esa álgida historia de tensión y odio entre Washington y el gobierno cubano es ya muy conocida, así como el embargo de más de cinco décadas y las disputas alrededor de la base militar en Guantánamo. También hemos oído en 2015 sobre algo que parecía impensable apenas unos años atrás: el acercamiento entre ambos gobiernos, distanciados desde el lejano 1958, cuando inició la revolución cubana. El hecho de que Barack Obama haya sido el presidente a cargo de estos acercamientos y cambios le pone aún más expectativa al viaje que realizará el próximo 21 de marzo. ¿Y qué podemos esperar de este? Hagamos un recuento de lo que hay alrededor de este viaje oficial.

1. Se trata de la primera visita de un presidente estadounidense a Cuba ¡en 88 años! Un momento… ¿pero la revolución no concluyó hace 57 años? Sí. Desde la visita del poco conocido (para nosotros) presidente norteamericano Calvin Coolidge a Cuba en 1928 con motivo de la Sexta Conferencia Anual de Estados Americanos en La Habana, ningún gobernante de ese país volvió a pisar la isla durante las siguientes tres décadas previas a la revolución. No obstante, se toma como referencia a esa última visita oficial de un presidente estadounidense a Cuba como punto de partida del distanciamiento ocurrido desde que Fidel Castro llegó al poder.

2. Hubo otro presidente norteamericano en Cuba después de la Revolución… pero ya no estaba al mando. Se trata del buenazo de Jimmy Carter, que viajó a la isla en dos ocasiones: la primera en 2002 (año en que recibió el Premio Nobel de la Paz), fueron 20 años después de dejar la presidencia, y la segunda en 2011. Sus acercamientos no cuentan como oficiales por parte del gobierno norteamericano, pese a que durante esos años Carter tuvo una importante labor como mediador en conflictos internacionales. En sus visitas hizo importantes llamados a terminar el embargo comercial hacia Cuba y al gobierno cubano para celebrar elecciones democráticas.

3. La visita de Obama busca afianzar los acuerdos que se hicieron hace algunos meses y que permitieron, entre otras cosas, la apertura de las embajadas de ambos países, así como también la flexibilización de acuerdos comerciales. “Me reuniré con el presidente Raúl Castro para discutir cómo continuar normalizando las relaciones, incluido hacer más fácil el comercio, el acceso de los cubanos a internet y la apertura de negocios propios”, dijo Barack Obama este sábado durante su discurso semanal en la Casa Blanca.

4. Peeero… Según la visión de los medios cubanos (y por lo tanto de su gobierno) la mayoría de los acuerdos firmados entre ambos gobiernos se ven prácticamente anulados por las políticas restrictivas del embargo: “A pesar del restablecimiento de relaciones, las leyes vigentes del bloqueo han entorpecido la materialización de muchos acuerdos en materia económica y comercial. La administración actual ha aplicado tres rondas de medidas ejecutivas en enero y septiembre de 2016 y en enero pasado, pero el grueso de las políticas de agresión se mantienen vigentes y hacen inviable la aplicación de lo aprobado”, se puede leer en un artículo publicado este sábado por el periódico cubano Granma.

5. El punto álgido del encuentro es el referente a derechos humanos y democracia. Obama anunció que hará referencia directa a ambos temas con su contraparte cubana, un punto esencial en la conversación entre ambos países y que de lograrse un acuerdo podría dar pie al fin del embargo comercial. Pero no es tan simple: para empezar, ambos gobiernos tienen diferentes concepciones sobre esos temas… Es una suerte de pulseada que quizás no se gane hasta que el último Castro abandone el poder, por elecciones o por mortalidad.

6. ¿Y por qué ahora? A Obama le quedan escasos diez meses como presidente de Estados Unidos y como parte esencial de su legado pretende dejar sentadas las bases para una relación en desarrollo entre Estados Unidos y Cuba. Pero para que esto ocurra debe apurarse: aunque desde que se retomaron las relaciones entre ambos países, en 2015, ha habido una serie de cambios sutiles pero importantes en Cuba (en cuanto al comercio, en particular), aún no ha llegado el punto en que se abran del todo las comunicaciones ni que se hayan reestablecido los traslados entre ambos países (algo que podría ocurrir pronto), aunque es un hecho que en apenas 2015 ha habido el mayor número de turistas norteamericanos en la isla desde hace 50 años.

7. El papa también tuvo algo que ver… En octubre 2015 Francisco I recibió comités de Estados Unidos y Cuba, respectivamente y en sesiones distintas, para afianzar un acuerdo entre ambas naciones. Sin embargo, no fue sino hasta diciembre del año pasado en que el presidente Obama agradeció los esfuerzos del Vaticano por impulsar este acuerdo. Es más: un miembro de la administración norteamericana comentó que en 2014 el papa envió tanto al presidente Obama como a Raúl Castro una solicitud para que resolvieran el caso de Alan Gross (encarcelado en Cuba al ser acusado de espía del gobierno norteamericano) y de los tres cubanos detenidos en Estados Unidos, algo que concluyó hacia fines de ese año con un intercambio de prisioneros, gracias a su influencia, calificada entonces como “sin precedentes”.

8. Por último, un punto esencial de la urgencia de Obama es la pronta llegada de un sucesor. El futuro presidente de Estados Unidos es una figura incierta en estos momentos. En las primarias mismas se va el aliento de los candidatos que están luchando contra sus contrapartes de sus propios partidos como pocas veces se ha visto antes. Y en el caso —posible— de que no ganen los demócratas (ya sea Hillary Clinton o Bernie Sanders), la presidencia podría caer en manos de tres opciones que no tendrían el más mínimo interés en seguir con la política de Obama:

el primero y más obvio es Donald Trump, que mantiene una postura conservadora y no se le ve haciendo acuerdos con la isla del Caribe. Mientras tanto, otros candidatos republicanos fuertes son Ted Cruz y Marco Rubio, ambos de origen cubano y que están en desacuerdo con el acercamiento de Obama, porque lo consideran una concesión al gobierno socialista y, por lo mismo, una legitimación de este, algo en lo que la mayoría de los expertos políticos en EUA no concuerdan: han sido precisamente el embargo y las políticas agresivas hacia Cuba las que han fortalecido el estatus quo de sus gobernantes.

Lo que es un hecho es que los esfuerzos de Barack Obama tienen un objetivo endeble y que deberá trabajar duro estos meses para dejar las cosas lo suficientemente consolidadas para que no puedan ser borradas de un plumazo por el próximo presidente de Estados Unidos.

 

Más notas
La gira del papa Francisco en EUA
Querido Obama, gracias por existir
Cuba: esa vieja nueva isla del deseo