Viernes negro en París

Como en las películas de terror, la ‘ciudad del amor’ vivió una auténtica pesadilla en viernes 13.

El viernes 13 fue verdaderamente funesto para los parisinos: murieron más de 120 personas y otras 200 están heridas. Las causas: los diversos atentados terroristas provocados por el grupo radical ISIS. En lo que parecía una auténtica película de terror, hubo estallidos en el famoso Stade de France durante un partido amistoso entre Francia y Alemania, en donde el presidente francés, François Hollande, se encontraba de espectador.

Poco tiempo después de la primera explosión, Hollande fue llevado en helicóptero hacia el Ministerio del Interior, algo grave estaba sucediendo. Casi simultáneamente, en el teatro Bataclán (emblemático centro de la vida nocturna parisina) un grupo armado con fusiles de asalto kalashnikov había irrumpido a tiros y en, no mucho tiempo, un centenar de personas yacía muerto en los pisos. A unos minutos de ahí, dos restaurantes y una galería comercial vivían algo similar. Saldo: de 120 a 160 fallecidos. La cifra es imprecisa aún, sin embargo el resultado de una masacre no se mide sólo con números de muertos, sino con algo más abstracto: el miedo, las políticas resultantes, las reacciones de gobernantes y ciudadanos del lugar y finalmente, con la mirada con que nosotros, desde lejos, interpretamos la situación política del mundo en el que estamos.

El año 2015 ha sido particularmente difícil para Francia, ya que han sucedido ataques e intentos de ataque casi sin tregua. Por ejemplo: ataque a la redacción de Charlie Hebdó: enero, 20 muertos; ataque en una tienda judía: enero, 4 muertos; intento de ataque en un tren proveniente de Bélgica: agosto, saldo blanco gracias a que los mismos ocupantes del tren contuvieron al atacante.

 

Llama la atención que Francia se encontraba particularmente alerta en materia de seguridad debido a la próxima convención sobre cambio climático que se llevará a cabo en París a finales de este mes. ¿Cómo es posible entonces que no hayan advertido este ataque? Los ataques de ayer fueron aparentemente aleatorios. Lo único que tienen en común los sitios—según expertos en seguridad— es el hecho de que son lugares turísticos y de moda: un espacio deportivo con un juego destacado, discotecas y restaurantes. La elección del día no tuvo que ver necesariamente con las connotaciones supersticiosas del viernes 13, sino con que es el día en el que la multitud se apresta a descargar la semana. El objetivo es claro: causar el mayor impacto, tanto mediático como emocional.

Es motivo particular de temor ver tanto descontrol y violencia en una ciudad europea, normalmente ordenada y tranquila, y saber que ISIS puede infiltrarse y planear una matanza en múltiples sitios a la vista de todos. Nos encontramos ante una guerra abierta y declarada entre un grupo terrorista y Occidente; particularmente en contra de un país, que por lo visto, se ha convertido en un blanco fácil. ¿Por qué?

La larga y amarga historia de Francia con Argelia y con los inmigrantes musulmanes ha producido verdaderos monstruos. La exclusión social, la falta de integración y la disparidad de oportunidades ha sido el caldo de cultivo para que una porción de la población francesa se sienta extranjera en su propia tierra. Existe una gran cantidad de inmigrantes que no ven con amor y gratitud su nueva tierra, sino que parecen cargar con el mandato antiguo de vengar a sus antepasados. Quizás Francia se haya convertido en blanco fácil porque es allí donde grupos extremistas pueden reclutar a sus soldados. No hay que olvidar que ISIS es como una enfermedad oportunista: ataca al organismo con las defensas más débiles. De esta forma, Francia está en la lista ideal porque cuenta con graves problemas sin resolver en materia de inmigración.

Las medidas tomadas por Hollande tras los ataques tienen la intención de proteger a la población y al mismo tiempo dar la apariencia de tener la situación bajo control.

La última vez que Francia cerró sus fronteras y decretó estado de emergencia fue en 1954, durante la Guerra de Argelia. El desenlace es impredecible. Más allá de controles fronterizos, lo más probable es que comience también una era de menor privacidad para los franceses, quienes siempre se han opuesto firmemente a cualquier intención de control sobre sus datos personales. De igual forma, es posible que veamos una escalada en los ataques contra ISIS en los lugares donde se encuentra más establecido, lo cual representa una situación particularmente triste para las poblaciones civiles en Siria, Iraq, y Líbano.