Asuntos pendientes

Babasónicos se presenta esta noche en el Teatro Metropólitan de la Ciudad de México.

Babasónicos vuelve a México para finiquitar asuntos pendientes. Como presentar en vivo por última vez el disco Impuesto de Fe —en el que reinventan sus canciones en formato acústico y experimental— y promover la continuación, Apuesta de fe, un álbum que captura la experiencia en concierto. El cantante del grupo, Adrián Dárgelos —quien ha construido la historia de Babasónicos partiendo del misterio sobre su persona—, se vuelve terrenal un rato y nos regala algunos de sus conceptos sobre la vida y la muerte, la música y el glamour.

¿Es la de Babasónicos una vida de película?
Sí, pero no cedería los derechos para una película, así me dieran miles de millones de dólares; de hecho agotaría todos lo trámites legales para que no pasara. Se llamaría Fabulosa, fascinante, frenética, solo por darle título. 

Los artistas eran enigmáticos, ahora con las redes sociales sabemos hasta qué cereal desayunan...
Por eso Babasónicos todavía tiene presencia en el escenario, no nos vestimos igual cuando salimos a tocar que en la vida diaria. Me gusta ser un personaje que no recibe feedback de las redes. No sé qué piensan de mí y no me importa, he hecho todo lo necesario para que me critiquen.

¿Es la arrogancia y la extravagancia un aspecto premeditado en ustedes?
Así es nuestra música, jugamos a ser superhéroes y, aunque al final del día ninguno de nosotros tiene superpoderes, pretendemos hacerle creer a los demás que sí. Ese es el secreto, pero no es arrogancia, es misterio. 

¿Tienen sentimientos contradictorios sobre el resultado final de un disco o concierto?
Hacemos las cosas sin pedir perdón y aceptamos que a los demás no les gusten. Nuestra música retoma un alto estándar de autoengaño, ficción de belleza y fantasía. Puedo estar equivocado pero quiero ser dueño de mi propia postura.

¿Repuesto de fe es propiamente una secuela conceptual del disco anterior?
Sí. El disco anterior es un programa televisivo y Repuesto de fe es el show en vivo. Fue importante hacerlo en el Teatro Colón de Buenos Aires, le puso los pelos de punta al establishment. Fue como si hubiéramos tocado en Bellas Artes.

¿Has llorado por la muerte de alguno de los músicos que admiras?
Lloré por Gabo (Gabriel Manelli, el fallecido bajista del grupo). Uno está preparado para que gente mayor que uno se muera, pero no para quienes son de tu edad. Así es la crueldad de la naturaleza.

¿La nostalgia es algo que le afecta?
No soy nostálgico, me importa el ahora. No tengo margen de tiempo para pensar en el ayer. 

¿En qué país considera que el grupo es más comprendido?
Somos igual de populares en Argentina, pero tal vez mejor comprendidos en México, porque nos tratan con más humor. En todo el mundo hay una ola de corrección política y eso para nosotros es especialmente capcioso porque siempre estamos al borde.

La música rock dejó de ser un concepto y un estilo de vida para solo unos cuantos hace mucho, ahora es demasiado popular… ¿no cree?
Sí, eso no le hace bien. Quizás necesite volver a ser una música más perseguida, de nicho, más escondida, y de ese modo se reinvente a sí misma. Hay cierta música que la debe escuchar solo una parte de la gente, esa que discute sobre el mundo. 

*Entrevista publicada originariamente en la edición impresa de julio de Vanity Fair México