Los héroes del 11-S que están al borde de la demencia

Quince años después del peor atentado a Estados Unidos, un estudio revela las alarmantes secuelas de los que rescatistas.

Los estadounidenses nunca olvidarán su valentía de ese día. Mientras miles de personas huían de unas torres gemelas en llamas, ellos corrían en la dirección opuesta, dispuestos a dejarlo todo en un intento por salvar vidas. De ellos, 411 —de los cuales 343 eran bomberos, los demás policías y paramédicos— nunca regresaron. Otros tuvieron la suerte de volver a casa al final del día aparentemente ilesos, algunos sin saber que la pesadilla apenas comenzaba.

En el aniversario número 15 del ataque terrorista de 11 de septiembre que cobró casi 3,000 vidas, un estudio publicado en la revista Alzheimer's & Dementia: Diagnosis, Assessment & Disease Monitoring, muestra los daños psicológicos que comparten los rescatistas que participaron en esta tragedia. Aunque ya se habían hecho estudios sobre el trastorno por estrés postraumático que experimentan muchos de ellos, esta es la primera vez que se pone sobre la mesa el hecho de que un gran número padece de demencia o de deterioro cognitivo. Y es que lo que vivieron no fue cualquier cosa, tal como lo explica la publicación: “aunque solo unos pocos quedaron heridos físicamente, muchos rescatistas fueron testigos del desastre, de la muerte y del descuartizamiento de otros, ayudaron a civiles a huir, perdieron a colegas en el colapso de las torres y removieron escombros para buscar a los sobrevivientes”. Hoy las secuelas se hacen evidentes.
 

Las cifras
De los 33,000 héroes del 11 de septiembre, 813 les abrieron las puertas de su mente a los investigadores de Londres y Estados Unidos que condujeron el estudio. Los resultados generales fueron alarmantes: más de 12% de los que estuvieron ese día en el World Trade Center desarrollaron algún deterioro cognitivo, mientras que 1.2% de los que participaron en la encuesta tienen síntomas de demencia. “Estos números son sorprendentes”, comentó el investigador Sean Clouston, quien trabaja como profesor asistente de salud pública en la Universidad Stony Brook.

El potencial que puede tener esta pérdida de facultades mentales en el resto de los rescatistas es preocupante. Si las cifras son un indicativo real, hasta 5,300 de los que ayudaron a las víctimas en ese día negro podrían tener deterioro cognitivo y hasta 810 podría sufrir de demencia.

Pero lo que da aún más de qué hablar es la edad a la que estas personas están viviendo estos trastornos mentales. Mientras que la mayoría de pacientes que sufren de demencia superan los 70 años de vida, la edad promedio entre los rescatistas es 53. El estudio deja claro el vínculo entre el trastorno por estrés postraumático y el riesgo de padecer deterioros cognitivos, algo que ya se había comprobado en militares veteranos, y que ahora se extiende al plano de los civiles.
 

Más problemas
La salud mental no es la única que amenaza a los héroes del atentado. Como si el riesgo de perder la cabeza no fuera suficiente, también podrían estar expuestos a contraer cáncer. El departamento de salud de Nueva York publicó el viernes los más recientes hallazgos sobre el vínculo entre la enfermedad y los rescatistas que ya se sugiere desde hace varios años. El estudio revela que ha habido 11% más casos de cáncer entre los que participaron en las actividades de socorro ese día que en la población general del estado de Nueva York entre 2007 y 2011. Ya en 2014 se hablaba de 2,518 casos de esta enfermedad entre los que salvaron vidas.

La investigación va más allá, e indica que entre los rescatistas ha sido más común el cáncer de próstata y de tiroides que en el resto de la población, mientras que los sobrevivientes del atentado han sufrido más de cáncer de seno y de linfoma no hodgkiniano.
 

Los reportes del gobierno sugieren que los que asistieron ese día en el World Trade Center se expusieron a cierto número de químicos que se reconocen como cancerígenos, o que se sospecha están vinculados al cáncer. Sin embargo, todavía no se comprueba ésta relación, lo que atormenta a un gran número de rescatistas que le exigen una indemnización al estado para compensar de alguna forma su padecimiento. Una década y media después, todavía cargan con el peso de decidir ser valientes en el día más sombrío de su país.

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