Protocolo para beber –y servir– champagne como un conocedor

De la temperatura al tipo de copa: todo lo que necesitas saber para brindar con la bebida más burbujeante.

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Bien decía Napoleón Bonaparte “En la victoria mereces beber champagne, en la derrota lo necesitas”, una manera de expresar que cualquier momento es ideal para degustar una copa de vino espumoso. Y es que, además de ser deliciosa, la burbujeante bebida tiene algo especial que la ha convertido en el alma de todas las fiestas y un icono de la cultura del lujo. Después de todo, es el drink que Holly Golightly toma antes del desayuno en Breakfast at Tiffany's; la sustancia con la que Marilyn Monroe se daba largos baños de tina; el sabor del triunfo para los pilotos de Fórmula 1, y la culpable de que le robes un beso a un completo desconocido cada fiesta de Año Nuevo. Por ello, te aconsejamos que la próxima vez que destapes una botella sigas estas recomendaciones de protocolo para lucir como todo un conocedor.

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La temperatura
La temperatura juega un papel crucial dentro del protocolo del champagne. El champagne idealmente se toma a una temperatura entre 8° C y 10° C, brindando un sabor, estructura y aroma perfectos.

Una temperatura demasiado fría reduce la efervescencia, altera los aromas e incluso adormece las papilas gustativas. Por otro lado, una temperatura demasiado elevada crea un exceso de espuma, dificultando el descorche y enmascarando sus aromas.

Descorche de la botella
El primer paso es voltear suavemente la botella boca abajo para crear una temperatura absolutamente uniforme. A continuación, toma la botella con una mano (sosteniéndola por el cuerpo y no por el cuello) y retira la cobertura de papel tirando de la pestaña. Afloja la jaula de alambre y libera el corcho.

Si estás en un lugar público, se recomienda que el descorche se haga de manera silenciosa, después de todo, el signo de la verdadera clase es la elegancia y discreción.

Sostén la botella con una mano e inclínala ligeramente, mantén el pulgar de la otra mano firmemente en el corcho para controlar la presión del aire. Ahora, aquí está el secreto para el éxito: gira la botella, no el corcho, para que éste se libere poco a poco con cada giro. Continúa girando la botella hasta que suene un ligero silbido seguido de un pequeño 'pop': la música perfecta para excitar las papilas gustativas y levantar el ánimo.

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¿Qué tipo de copa utilizar?
A pesar de ser ampliamente utilizadas, las flautas no son la mejor opción para beber champagne. Este tipo de copa es muy delgada y limita el contacto de la bebida con el oxígeno no permitiendo que este libere sus aromas.

Las copas para vino blanco son una buena opción, ya que son perfectas para capturar el sabor específico del champagne. Las copas en forma de tulipán también son una buena opción ya que no son tan estrechas como las flautas. Además de concentrar los sabores, tienen suficiente espacio para permitir una completa efervescencia de la bebida.

¿Cómo llenar las copas?
Para evitar derrames es mejor servir en dos fases: el truco consiste en verter una cantidad inicial de champagne inclinando lentamente la copa (el flujo a lo largo de la pared promoverá la formación de burbujas), después toma una pausa para permitir que la espuma se asiente, y vierte una segunda vez para llenar dos tercios de la copa.

¡Salud!