Guía definitiva para sobrevivir a las fiestas navideñas (vol. II)

La segunda parte de nuestra divertida guía para tener éxito en esta época navideña.

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¡Alerta! Antes de leer este artículo asegúrate de conocer: Guía definitiva para sobrevivir a las fiestas navideñas (vol. I)

Navidad con parientes desconocidos.
En estos encuentros de compromiso con parientes híper remotos, por lo general ninguno de los involucrados quiere estar ahí, así que prepárate, porque el 90% de los demás individuos estará en la misma situación que tú: con ganas de irse en cuanto encuentren el pretexto ideal (o después de que repartan los aguinaldos).

Sí, ten por seguro que ellos también te odian. Para salir avante trata de poner la mente en blanco o de concentrarte en las letras de los villancicos que suenan a tu alrededor. ¿Has pensado alguna vez en lo profunda que puede ser la ridícula frase “con mi burrito sabanero voy camino de Belén” si la pones en el contexto adecuado?

Recomendación:
Apréndete los nombres de algunos de los parientes lejanos convocados te dará puntos extra. Si cumples con el protocolo inesperado de saludar a esa tía bisabuela lejana por su nombre, quizá hasta te puedas despedir antes sin que te tachen de maleducado

Te rogamos que no: Que no se enteren que tienes que irte a otra fiesta. Alguno de los primos políticos plasta se te puede unir si es que no tiene plan propio, y ahora sí, tu navidad estaría oficialmente echada a perder.
 

La fiesta exquisita.
Tu pareja te invitó a una de esas cenas navideñas con sus amigos snobs en las que si no sabes francés o algún dialecto hipster, quizás no puedas socializar ni con el mesero. Pues bien, ya estás ahí, y como quizás seas el único que no es curador de algo, tienes que darte ideas para no sentirte fuera de lugar.

Primero, evita criticar cualquier nueva película en cartelera, seguro alguno de ellos es íntimo del director o tal vez hizo la fotografía. Tampoco digas que eres “un grinch”, seguro alguien de la fiesta va a decir que conoce al original Grinch. Para la vestimenta, trata de esforzarte un poquito más, inviértele, a no ser que quieras pasar por la pena de que alguien te dé las llaves de su auto pensando que eres del valet parking… y todo por no llevar el outfit correcto.

El tip: No lleves un six pack de nada. No preguntes si habrá piñatas (no, no habrá). Por más animado que estés, no se te ocurra ir con el DJ a pedirle te deje poner música desde tu teléfono. Escucha unas 15 veces “Time to Pretend” de MGMT en el estéreo de tu coche antes de llegar en la cena, para estar en el mood.

Evita por favor: Hablar mal del jet-set, vomitar, decir que odias a la niña de “se compran colchones, refrigeradores…” (seguro alguno de los asistentes tiene un proyecto musical electro-kitsch con ella), pronunciar mal los nombres extranjeros, guardar canapés de anchoas en las bolsas del saco, decir tu verdadero apellido, escupir el vino, etc.

La fiesta donde no conoces a nadie.
No falla que acabes en una velada millennial donde no conoces a absolutamente nadie. La persona que te invitó ya se escabulló y mientras todos se ríen de las bromas privadas, se dicen lo mucho que se quieren, lloran, se consuelan, se hacen promesas mutuas para el año que viene y se toman fotos (a las que te invitan por cortesía, pero nadie sabe ni como te llamas ni te taggean en sus publicaciones), tú estás en un rincón tratando de hacer plática y contando los minutos para que sirvan la cena. No trates de ligar, esa chica que devora tan sexy el pavo, puede ser la novia de toda la vida del anfitrión. La tradición del beso bajo el muérdago no lo puedes aplicar con ella, entiéndelo.

El tip: No hagas comentarios ni a favor ni en contra de… nada, no sabes si estás entre los miembros de una secta fundamentalista ortodoxa satánica o algo por el estilo, más vale que fluyas con la corriente, ya estarás entre los tuyos y te desquitarás de todo lo que no pudiste criticar.

Evita por favor: Ofrecerte para dar aventones al acabar la cena navideña. Acabarás llevando a media fiesta a su casa, a esos mismos que al bajar del coche ya no se acordarán de tu existencia.


La cena con los conocidos del gym o los veganos.
Éstas son las peores, porque seguro el pavo será de soya o insípido y orgánico. Además, como todo mundo cuida la línea, las porciones serán microscópicas. ¿Postres? ni en sueños habrá pastel ni nada parecido, ni siquiera ponche (por el azúcar). Para no morir de inanición, lleva en tu mochila algunas hamburguesas y sácalas disimuladamente, o en su defecto, algunos de esos bocadillos que te sobraron de la posada anterior. Prepárate para que las bebidas sean algo así como “agua sabor lima con semillas de girasol y chía importadas del Himalaya” y a que no haya alcohol en toda la posada, como de graduación de secundaria. A las 10 de la noche todos tus amigos fisiculturistas se querrán ir a dormir porque al día siguiente les toca spinning o yoga, así que lo mejor es que tengas un plan b, como otra cena en el horizonte.

El tip: Si quieres terminar una relación, lleva a tu pareja carnívora y viciosa a la cena. Te odiará a la mitad de la noche.

Evita por favor: Comer un pork sándwich o una pizza que inunde de olor a pepperoni toda la sala. Y no, no lleves a tu amigo torero a la reunión.