Guía impráctica para arruinar la Navidad

… o cómo esta vez sí lograrlo a pesar de los intentos fallidos de cada año.

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Hasta donde sabemos, no hay una Universidad donde impartan la carrera de Grinch. La mayoría de las veces, arruinar la navidad es tan fácil como identificar a Rodolfo el Reno en una foto. Sin embargo, si necesitas una manita, acá te pasamos una guía (Im)práctica para echar a perder la celebración con estilo.

1. Monopoliza la música

Ningún individuo es tan odioso como el que acapara la música y quiere escuchar sus canciones favoritas sin importar que el resto de los invitados quiera ejercer su derecho de pasarla bomba digamos, haciendo karaoke con los grandes éxitos de Fey. Una de las cualidades del grinch moderno es odiar la música navideña, claro está, sobre todo sí es la de los demás. Ahora que sí quieres arruinar la navidad radicalmente, un poco de refresco o cerveza sobre el reproductor de discos, garantizará una Noche Buena tan silenciosa y aburrida y que todo mundo querrá a irse a dormir prematuramente.

2. Haz comentarios inadecuados

Como que Santa Claus son los papás, por ejemplo. Pero si no hay niños presentes y esa ya se la saben todos, puedes ponerte en plan crítico/intelectual y demostrar con argumentos documentados que Santa es el invento de un corporativo, que todos son tan ingenuos que están celebrando la Saturnalia y no el nacimiento de Cristo o que estas fiestas no son más que obra del capitalismo. Esas declaraciones harán, uno, que a más de uno se le caiga el pavo de la boca de la sorpresa o dos, que te corran de la cena si te pones muy necio (lo más probable es que lo que ocurra sea lo segundo). En este apartado se incluye también que critiques la cirugía o el botox de alguno de tus familiares, la peluca de tu tío o los zapatos de cualquiera de las mujeres convidadas.

3. Bebe al estilo Barney, el personaje de ‘Los Simpson’

Y con esto nos referimos a que te acabes las bebidas disponibles. Además de que como buen borracho de la fiesta armes el desorden, digas cosas vulgares sobre el escote de algunas de las presentes, jales el mantel y tires las bebidas sobre los demás, es básico comiences a decir una que otra verdad incómoda que les cale en lo más hondo a los invitados, como lo mucho que han engordado, por ejemplo. Nada duele más que eso, sobre todo cuando el aludido está frente a un lechón recién horneado esperando que le sirvan. No hay manera más efectiva de arruinarle la Navidad a alguien que le digas algunas verdades incómodas, es un hecho.

barney borracho

4. Róbate el árbol de Navidad

Está es un poco extrema y no queremos incitar al crimen. Más bien, oculta al árbol unos días por ahí y acusa a alguna organización de ecologistas radical del hecho o, porqué no, a una organización terrorista musulmana de las que están tan de moda (nunca falta una en la cuadra de por tu casa). Sin árbol, no hay Navidad…

5. Conviértete a judaísmo unas semana antes

Y para que tu familia crea tu conversión, hazte la circuncisión (en internet debe haber guías prácticas en video). Tanto fervor hará que tu familia respete tu creencia a tal grado, que decida no celebrar una tradición que te pueda ofender. Ya como por el 26 de diciembre, puedes decir que siempre no estabas convencido y volver a tu vida normal (aún con los vendajes).

6. Ponle nombre al pavo

Sí, si bautizas al congelado paquete que yace en el fondo del congelador con un nombre afectivo, seguro la familia se encariñará con él y sentirán remordimientos de cocinarlo. Unos días antes, háblale afectuosamente al pavo frente a tu familia, sácalo del congelador para ver con él la tele, etc. Nadie será capaz de hornear al Pavo Pablo (o como le pongas), ni mucho menos de engullirlo. Sin pavo, no hay cena de Navidad y te zafarás de todo eso.

 monica pavo

7. Boicotea los fuegos artificiales

Y ahí sí tienes una razón de peso para hacerlo, los recientes sucesos trágicos en Tultepec, Estado de México. Si decomisas todos los juguetes explosivos de tus sobrinos o amigos, además podrías hacer negocio vendiéndolo en el mercado negro, donde seguro habrá demanda producto de la escases generada por el mencionado accidente.

8. Mándate a hacer playeras que digan “Odio la Navidad y al mundo”

Sonaba bien en teoría, pero tras la agresiones y burlas que sufrimos en la calle, recomendamos hacer caso omiso de la sugerencia. Si eres estudiante, mucho menos lo intentes, creerán que estás preparando algo tipo Columbine y seguro hasta de dan de baja de la escuela.

9. Cámbiale la letra a los villancicos

Cuando los invitados estén entonando, conmovidos, los tradicionales cánticos, tú hazlo con una letra diferente, burlándote de los comensales. Suena infantil, pero seguramente a tu tía abuela de 76 años no le caerá en gracia que sustituyas su nombre por el del ‘Burrito sabanero’ de la famosa canción. Procura que el objeto de tus burlas no tenga hijos que vayan al gym porque lo único arruinado podrían ser tus dientes.

barney drink

10. Boicotea la fiesta con un virus

Contágiate de la gripe o algo peor y visita a tu familia unos días antes para estornudarles encima. El 24 de diciembre todos estarán contagiados menos tú, que ya estarás saliendo de la contingencia de salud. De ese modo, te escaparás de la fiesta navideña, ya que con los invitados convaleciendo, la celebración se cancelará. Procura que el virus no sea ántrax, ni viruela negra ni nada por el estilo, porque de ser así, ni tú ni los demás volverían a ver ni ésta ni otra Navidad jamás.

11. Revela cosas escandalosas o haz algo drástico

¿Te enteraste que tu hermana lleva tres meses embarazada de alguno de sus profesores de la universidad (ni ella sabe de cuál)? Aguántate hasta el 24 para revelarlo. ¿Decidiste que eres gay y que vas a cancelar tu boda con la hija del director del banco que estaba embargando tu casa? No lo hagas aún. Espérate a la víspera de Navidad para armar un pequeño escándalo y, ahora sí, caos generado. Sí, la Navidad quedaría oficialmente cancelada si calculas bien tus movimientos y tienes un poco de paciencia.

12. Pon películas navideñas que no dejen bien parado a Santa Claus

Sí, hazles ver que hay más cosas que ‘Mi pobre angelito’. Por ejemplo, ‘Rare exports’, la película danesa de terror y humor negro, que muestra la verdadera cara de Santa Claus: un monstruo que devora niños. El trauma hará que no vuelvan a ver cono los mismo ojos las figuritas sonrientes de color rojo que adornan la casa, al menos hasta diciembre del 2025.

13. Molesta al Santa Claus del centro comercial

Puedes ir y sentarte en sus piernas, jalarle las barbas postizas o preguntarle que estará haciendo (y con quién) la señora Claus en su ausencia. Tantas horas soportando niños, harán que sus nervios estallen y el tipo te ataque. Esto no arruinará propiamente la Navidad, porque estamos de acuerdo que se trata de un tipo disfrazado y no del verdadero Santa que aún debe estar en el Polo Norte preparando el trineo, pero como seguro acabarás en la cárcel y tus familiares tendrán que ir por ti y conseguir dinero para la fianza, en una de ésas, seguro que la fiesta familiar se verá seriamente afectada.

14. Haz planes

A menos que se te aparezcan los fantasmas como al señor Scrooge una noche antes, si sigues estos consejos, seguro arruinarás la Navidad sin mayor contratiempo. Ahora que sí realmente lo que quieres es echarlo todo a perder, ¡haz planes! Por lo general cuando visualizas las cosas, estudias los detalles y quieres hacer las cosas perfectas, algo pasa que toda la planeación se estropea por algo inesperado.