30 normas de urbanidad para pasarse de copas con elegancia

Porque beber es un proceso que tiene sus propios secretos y protocolos.

Etiquetas:

1. Si está leyendo estas líneas es porque está a punto de beber o está bebiendo. ¡Felicidades! Está usted a punto de unirse a una costumbre milenaria que comenzó hace 10.000 años, cuando el hombre del neolítico empezó a fermentar bebidas, y llega hasta nuestros días, en los que Charlie Sheen está bebiendo mientras usted lee estas líneas. Se dispone a participar de un rito milenario y que algunas culturas consideran sagrado, así que esta es la primera regla: ni se le pase por la cabeza hacerlo con un vaso de plástico. ¿Qué tiene, catorce años?

2. Si tiene usted catorce años no debería beber. Con catorce años Drew Barrymore ya era ex alcohólica. Piense en qué vida le espera a ella. ¿Qué encontrará emocionante cuando cumpla cuarenta?

3. Antes de empezar, cabe señalar que nosotros fomentamos siempre el consumo de alcohol responsable. Y por responsable nos referimos al alcohol, no al consumo. Vamos, que consuma bebidas de calidad que se presenten envasadas en botellas bonitas. Y si se acaba el alcohol en envases bonitos acuda a su cuarto de baño: hay botes de colonia preciosos.

4. El ser humano no está solo en su comprensible necesidad de evadirse de su alrededor y olvidar los problemas durante un rato: los jaguares de ciertas partes de Sudamérica se colocan con ayahuasca, algunos marsupiales de Tasmania comen la flor de Wallaby (de la que se extrae heroína) y algunos papagayos australianos se pasan hasta cinco meses borrachos por la ingesta de alcohol extraída de la fermentación de algunas frutas. Eso es más largo que cualquier rave que recuerde usted. ¿La diferencia? Todos estos animales tienen derecho a emborracharse desnudos, usted no. Póngase la camisa, la visión de su torso le agrada únicamente a usted.

5. A menos que sea usted Jamie Dornan, Ashton Kutcher, Carlos Felipe de Suecia, Harry de Inglaterra o el nuevo ministro de Finanzas griego. En ese caso puede quedarse todo lo desnudo que su estado de embriaguez le exija.

6. Duda habitual: ¿debo rellenar la copa de vino de los demás cuando relleno la mía? Usted hágalo. Si no se la beben siempre puede dar usted el cambiazo en el momento en que no miren.

7. Si tiene a alguien cerca por quien se sienta atraído, asuma que llegará un momento en que el coqueteo será inevitable, al menos por la parte de usted. Recuerde las sabias palabras de Dorothy Parker:

"Me gusta tomar un Martini
Dos ya son un montón
Al tercero caigo bajo la mesa
Al cuarto, bajo el anfitrión"

(Así es originalmente en inglés y sin nuestra chiripitifláutica traducción: I like to have a Martini / Two at the very most / After three I'm under the table / After four I'm under my host.)

8. ¿Cómo superar ese trance en el que está usted con su amigo abstemio y usted se abandona a sus más bajos instintos y bebe ginebra mientras él bebe un juguito de toronja? Es sencillo: siga bebiendo. La sensación se irá aproximadamente con la tercera copa.

9. Si beba, no conduzca. No, bicis tampoco. Ni patines. Ni carritos de bebé. ¿De verdad se le había ocurrido llevar a su retoño con usted de fiesta? No admiten carritos de bebés en el guardarropa de una coctelería. Ya lo hemos intentado nosotros.

10. Beba siempre a pequeños sorbos, excepto cuando alguien esté a punto de hacerle una confidencia. En ese caso deberá coger un gran trago, aguantarlo en su boca y escupirlo con intensidad justo después de haber escuchado la confesión.

11. A la hora de beber el orden de los factores sí es realmente importante. Una mujer sabia dijo una vez: "Vino y cerveza, dolor de cabeza. Pero cerveza y vino, divino".

12. Las cantidades en lo referente al alcohol y al tiempo también son paradójicas y locas. A los 15 años se emborrachará usted con dos cervezas. A los 25 necesitará aproximadamente veintinueve. A los 35 volverá usted a emborracharse con dos. Mire la parte positiva: con todo lo ahorrado podrá pagar el seguro del coche.

13. La ebriedad y los tacones son malos compañeros. Si va a emborracharse y va subido en unos stilettos de quince centímetros, procure haber practicado antes en otras situaciones de alto riesgo como un simulador espacial o el primer día de rebajas de una gran superficie.

14. Si es usted un hombre, el número de copas mínimo antes de subirse a los tacones de una mujer es de cinco. Y ese cinco para usted. Procure que el resto de comensales se hayan bebido ya diez y jamás recuerden la escena.

15. Sí es usted de esos que toleran mejor el alcohol le tocará siempre aguantar lo mismo: sus amigos se emborrachan antes que usted y no encuentra gracioso lo que dicen. Dios mío, otra vez la anécdota de cuando Fernando se despertó en un contenedor. ¿Queda vino?

Beba siempre a pequeños sorbos, excepto cuando alguien esté a punto de hacerle una confidencia. En ese caso deberá coger un gran trago, aguantarlo en su boca y escupirlo con intensidad tras haber escuchado la confesión.

16. Pongamos que es usted abstemio porque le da la gana o sencillamente no le gusta el alcohol: ¿nunca ha pensado que decir que está en terapia de Alcohólicos Anónimos es más fácil y rápido que explicar que el alcohol no le gusta y que no disfruta perdiendo el control? Porque los que beben siempre pensarán que es usted raro y oscuro por no beber. Es verdad. Lo pensamos.

17. "En el vino hay sabiduría. En la cerveza hay libertad. En el agua hay bacterias". Lo dijo Benjamin Franklin. Pero, ¡ay! Qué poco le importaban a él esas bacterias cuando tras una noche de juerga se bebía un litro de agua de tirón. ¡Truhán!

18. La resaca, ¿qué es la resaca? Si usted lo piensa, es el precio que ha pagado por ser un perdedor. Es lo que le ocurre por haber dejado de beber. Si siguiese usted borracho no tendría resaca.

19. Sea positivo. Si está conversando, cualquier frase pronunciada por su interlocutor, le puede servir para un brindis.

Ejemplo #1. "Me han echado del trabajo". "Brindemos, estás mejor sin esos desconocidos".
Ejemplo #2: "Mi novia me ha dejado". "Brindemos, ¡ahora puedes acostarte con otras!".
Ejemplo #3: "Mi padre acaba de fallecer". "Brindemos, ¡a él le habría gustado así!".

20. Si alguien le indica: “Estás bebiendo demasiado”, huya. Esa persona sensata y compasiva que se preocupa por su salud y su imagen pública no le conviene como amigo un viernes por la noche. A menos que haga un divertido guiño a Dallas y sus palabras exactas sean el legendario cántico: "Estás borracha, Sue Ellen".

21. Si esa persona vuelve a la carga, cite a Hemingway: “Bebo para hacer a la gente interesante”. Y apostille: “Y contigo aún necesitaré tres copas más”.

22. También puede justificar su consumo de alcohol gracias a sus creencias religiosas. Como decía Frank Sinatra: “El alcohol puede ser tu peor enemigo, pero la Biblia dice: ‘Ama a tus enemigos”.

23. La comida y la bebida. Sabe que tardará más en emborracharse si está comiendo a la vez, así que no vuelva a tomar canapés si quiere resistir ese tedioso cumpleaños a la que le han invitado: dedíquese exclusivamente al vino.

24. No sea usted pueblerino. No se dé a la cata de gin tonics de autor que parecen ensaladas de pepino, enebro, lima, toronja, menta, pimienta, nueces, jengibre y dragonfly. Asegúrese de que los elementos que tiene sobre su mesa son los siguientes:

1. Copa balón
2. Ginebra
3. Tónica
4. Hielo

NADA MÁS.

25. Recepción oficial en una embajada: alguien importante está a punto de llegar y  necesita usted achisparse de modo rápido y efectivo. ¿Qué hacer? Pida dos copas de vino al camarero, acérquese a una esquina y cuando nadie mire vuelque el contenido de una en otra. Se llama un doble. Beba. ¡Ta-dá! De nada.

26. Si va a beber en público búsquese a un cómplice que lo haga con usted. Que haya dos amigos borrachos compartiendo confidencias y juzgando con acidez el mundo que les rodea es sano y divertido. Que esté solo uno borracho quejándose de que su vida es un asco mientras su cara se convierte paulatinamente en un Rothko es absolutamente lamentable.

27. Si quiere beber usted solo, haga lo siguiente:

1. Baje al supermercado
2. Cómprese una botella de vino
3. Vuelva a casa
4. Apague el móvil
5. Cierre la puerta con llave
6. Ponga canciones de Bonnie Tyler

28. ¿Es moralmente reprobable beber un viernes? No. ¿Beber un sábado? Tampoco. ¿Beber un domingo? Tampoco si lo hace a mediodía, se llama "el vermú". ¿Beber un lunes? Parecerá usted un ser ciertamente oscuro, pero se lo disculpamos si lleva bebiendo desde el domingo a mediodía y no tiene claro qué día es. ¿Beber un martes? Sí, es lamentable.

29. Incluso para caerse de lo borracho que va uno hay estilo: hágalo lentamente, perdiendo primero el equilibrio de una pierna y después de la otra. Piense en un videoclip. Piense en un plano a pantalla partida de Brian de Palma (para esto necesitará que alguien se dé cuenta de que se está cayendo, encárguese de ello). Si tiene usted la suerte de tener una melena larga y bonita, esto le ayudará muchísimo a componer la escena. Procure caerse sobre algo que se rompa, por ejemplo una mesa. El efecto es magnífico. Pero cuidado con los deditos. Los cristales cortan. Menos mal que tiene alcohol a mano.

30. Y si nada de todo lo anterior funciona, siempre queda el golpe de efecto incontestable para parecer elegante y distinguido mientras bebe: levante el meñique.

Si alguien le indica: “Estás bebiendo demasiado”, huya. Esa persona sensata y compasiva que se preocupa por su salud y su imagen pública no le conviene como amigo un viernes por la noche.