30 normas de urbanidad y cortesía para ir al gimnasio cada día

Compendio de consejos y etiqueta para ir a ese lugar en el que la gente suda, sufre y llora y al que, aún así, quiere volver al día siguiente: el gimnasio.

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1. ¡Felicidades! Si estás leyendo esto es porque has decidido ir al gimnasio o porque tal vez ya estás yendo. Estás a punto de participar en una actividad milenaria que se retrotrae a los persas, que crearon las primeras superficies para hacer ejercicio, y explotó en Europa en el siglo XIX cuando Sissi Emperatriz se hizo construir su propio gimnasio en su castillo. Exceptuando a Sissi, el resto de gente, desde los persas a los alemanes, querían exactamente lo mismo que tú: ligar.

2. Sé responsale con el entorno. La rutina que el primer día te preparará tu entrenador con un montón de ejercicios que no entiendes debe ser arrojada a la papelera azul, con el resto de papel y cartón.

3. Elige cuidadosamente el look. Tú crees que por el hecho de que la gente está haciendo ejercicio va a lo suyo: grave error. Los habitantes del gimnasio generalmente no tienen el celular, ni la tele, ni el ordenador delante, ¿con qué se distraen? Efectivamente, contigo. ¿Quieres pasar desapercibido? No valen las camisetas de promoción de un Supermercado.

4. Recuerda que al gimnasio no vas a hacer amigos. No hables con nadie ni permitas que te hablen a ti. Las actividades que allí se hacen no invitan a la charla. Normalmente uno está escuchando música, colgado de unas barras, intentando detener una cinta de correr en la que se masca la tragedia o sufriendo un ataque al corazón. No son ocasiones en las que den ganas de entablar conversación.

5. Otra cosa es que tú quieras ir al gimnasio a ligar, pero para eso no hace falta hablar. Lo demostró Samantha Jones en un episodio de 'Sex and the city', ¿lo recuerdas? Se levantó de su tapete, miró a un chico y le preguntó: "¿Quieres follar?". No se llama ser descarada, se llama ser práctica y minimalista. Imítala.

6. En un gimnasio no funcionan las mismas reglas no escritas que en la Universidad: no está bien visto que te acuestes con tu profesor, pero sí está muy bien visto que te acuestes con tu entrenador. Hazlo cuantas veces quieras. Si te cobra también por los coitos empieza a sospechar que probablemente no se trata de un instructor sino de un prostituto. Lo mejor que puedes hacer, si te queda algo de dignidad, es negociar un precio fijo para un pack de entrenamientos + coitos.

7. No te mientas: hay muchas cosas que implican ir al gimnasio, pero que NO son hacer ejercicio. Hacerte tres millones de selfies mientras metes tripa montado en una elíptica que está parada NO es hacer ejercicio. Ensoñarte mirando tu figura en un enorme espejo sin portar peso alguno, ni poner ningún músculo en tensión NO es hacer ejercicio. Quedarte platicando en la zona de las máquinas expendedoras NO es hacer ejercicio (a menos que al mismo tiempo estés tratando de levantar una de ellas).

8. Ducharte tampoco es hacer ejercicio, a menos que ese día te dé por hacer el amor con un compañero de gimnasio. No queremos asustarte, pero ocurre muy a menudo. La próxima vez que camines buscando una ducha vacía no te sorprendas si lo ves y sencillamente aléjate tras decir "Lo siento, no quería interrumpir. Ánimo con eso".

9. Porque tú vas al gimnasio a hacer ejercicio. Si sólo quieres rodearte de gente eufórica y sudada que canta canciones que solo suenan en su cabeza en un espacio pequeño, entonces te basta con irte de after.

10. Dedicado al lector homosexual: no confundas las saunas del gimnasio con las otras. Sabes perfectamente a lo que nos referimos. No mires para otro lado.

11. Dedicado al lector heterosexual: necesitamos hablar contigo. Tenemos una hermana soltera y guapísima.

12. Procura ir a un gimnasio en otra colonia, de hecho, si es posible, en otra provincia, para no encontrarte a conocidos. Si te encuentras a un conocido escóndete tras las bicicletas estáticas, gatea hacia la puerta y corre sin mirar atrás. No podrás volver nunca más a ese gimnasio.

13. La palabra gimnasio proviene del griego gymnos, que significa desnudez, ya que los atletas en la Antigua Grecia competían desnudos para hacer tributo a los dioses. De repente no te parece tan mala idea la posibilidad de haber nacido en Esparta en el año 287 antes de Cristo, ¿eh? ¡Pícaro! 

14. No te asustes si ves un montón de croissants que hablan e interactúan entre sí. No estás bajo la influencia de una droga alucinógena (que sepamos), sencillamente has llegado a la zona de musculación donde hombres de metro sesenta levantan objetos que pesan más que ellos.

15. Paciencia. Si eres un neófito en las actividades deportivas, al principio te frustrarás cuando te veas rodeado de cuerpos esculpidos con tremendas aptitudes (para TODO) mientras tú tienes la coordinación justita para dar un aplauso. No pasa nada: esos cuerpos duros no nacieron con una pesa en cada brazo. También fueron blandos anónimos como tú.

16. Siempre habrá alguien peor que tú. Fíjate, por ejemplo, en esa señora de setenta años. Sí, esa señora que acaba de levantar un peso que tú no podrías mover ni con un carro de bueyes. Ok, tal vez este no es el ejemplo, pero sigue buscando.  

17. A menudo ocurre que en los gimnasios pequeños hay que hacer un poco de cola para esperar a que se vacíe una bicicleta, una máquina elíptica o una cinta de correr. Lo mejor que puedes hacer al respecto es acercarte a la criatura de aspecto más débil y preguntarle: "¿Te queda mucho?". Y diez segundos después: "¿Te queda mucho?". Y repetirlo hasta que se canse. Si no se cansa, ofrécele 300 pesos por bajarse de ahí.

18. Sabemos que el gimnasio es un lugar que no huele especialmente bien, pero -¿cómo decir esto de forma elegante?- esto no te debe dar libertad para que de tu cuerpo emanen otros olores desagradables en forma gaseosa. Ocurre a menudo en las clases de Pilates. En serio, lo hemos comprobado :(

19. Suda. Aquí no sólo está permitido, sino que es necesario. Sólo se nos ocurre otro escenario posible donde el sudor no moleste, pero para llegar a tener sexo, todavía te quedan un par de mesas de elíptica.

20. Cuando los compañeros y entrenadores del gimnasio te pregunten si quieres ir a la cena de Navidad que han organizado la respuesta correcta es POR SUPUESTO QUE NO.

21. Cuando alguien te pregunte si te importa compartir la máquina de pectorales la respuesta correcta es POR SUPUESTO QUE NO.

22. Si quieres hacer más divertida tu sesión de Aerobic prueba meter en tu botella deportiva los siguientes ingredientes:

15 o 20 hojas de hierbabuena

1 lima

50ml de Ron blanco

Soda

2 cucharaditas de azúcar blanco

Hielo picado

23. Si has decidido ahorrar para apuntarte al gimnasio de la colonia más cara de tu ciudad con la esperanza de guiñarle el ojo a un multimillonario y vivir el resto de tu vida de su sueldo, has caído en un terrible error de partida: la gente multimillonaria de verdad tiene gimnasio en casa.

24. Los vestuarios. Las normas de comportamiento en el vestuario se resumen en una única palabra: decoro. El porno homosexual nos ha hecho creer que es un lugar propio para frotarse sensualmente con una toalla y aplicarse dos litros de aceite justo antes de que alguien te aplique otra cosa. Ni lo intentes: el resto de los habitantes de la sala te lo agradecerán.

25. Pero no, no es moralmente reprobable que te fijes en un conocido en el vestuario y luego comentes a todas tus amistades si sus atributos son espectaculares, decepcionantes o más bien normalitos. Lo haríamos todos. Mientras tú lees estas líneas alguien está probablemente hablando de los tuyos. Oh, lo están haciendo. Hey, felicidades ;)

26. No te pongas metas inalcanzables: por mucho que vayas religiosamente cinco veces por semana, dos horas al día, nunca serás Brad Pitt ni Angelina Jolie. A menos que seas Brad Pitt o Angelina Jolie. En tal caso, muchas gracias por leernos, Brad, muchas gracias por leernos Angie. DANOS RETUIT, POR FAVOR. Queremos ganar lectores.

27. No te enganches. Las endorfinas que se segregan cuando haces ejercicio, y que son las responsables de que te sientas tan feliz al terminar la actividad, son adictivas. Cada vez necesitarás más para sentirte mejor, como aquella época en la que te dio por consumir MDMA. Pero mucho más aburrido y con mucho menos sexo.

28. Interés antropológico. Adolescentes, adultos, hombres, mujeres, todas las tribus urbanas, todas las clases sociales, todas las ideologías, todos los niveles culturales reunidos en un mismo espacio...  Un gimnasio sí que es un experimento sociológico y no Big Brother. Observa, analiza, aprende: tienes una oportunidad estupenda para cruzarte con gente con la que compartes poco más que el genoma, seguro que no te ocurre a diario.

29. Solo hay una cosa peor que los vigoréxicos que te acusan de fofo por no ir al gimnasio: los fofos que te acusan de vigoréxico por ir al gimnasio. La mejor venganza es ir mucho al gimnasio, ponerse fortachón y empujarlos por unas escaleras. No te preocupes, la gente fofa rebota y podría no romperse nada.

30. Grandísimas noticias: beber cerveza después del ejercicio contribuye a la recuperación de la hidratación del deportista, según un estudio de la Universidad de Granada. Malísimas noticias: hay que beber solo una. Oh, qué demonios. Bebe. De todas maneras nunca adelgazarás.