Los 7 momentos más penosos de los Premios Oscar

Además del broche de oro que tuvimos por la confusión de la ganadora por Mejor Película, hubo otros que hicieron de esta entrega un “trágame tierra” memorable.

  • El toque de Steve Harvey

O más bien, la maldición. Saborear la miel de la victoria y luego sufrir el despojo del máximo triunfo es una desilusión tan grande que sin duda viene acompañada de una terapia de recuperación, la cual debería de ser considerada como una indemnización por parte de la producción del evento y los organizadores. Así que no se queden con los brazos cruzados, chicos de ‘La La Land’, ¡jugaron con sus sentimientos! Mientras continúan las investigaciones respecto a qué fue exactamente lo que ocurrió y dónde estuvo el error histórico, no hay quién le quite a ‘Moonlight’ su oficial estatuilla.

  • La broma fusilada

Fue Donald Trump la inspiración –y más claro objetivo- de Jimmy Kimmel durante toda la ceremonia. Vaya que sí supo cómo sacarle provecho a todo lo que el presidente de los Estados Unidos ha dicho o hecho hasta ahora. Sin embargo, ¿algo que no fue original en absoluto? La broma sobre los kilos que perdió Andrew Garfield. En los Globos de Oro de 2014, Tina Fey y Amy Poehler fueron las primeras en hacerla con Matthew McConaughey cuando le tocó bajar de peso para su papel en ‘Dallas Buyers Club’.

  • Los peculiares aplausos

No, las uñas de Nicole Kidman no estaban recién esmaltadas y por ello tenía miedo de que se le arruinaran. La australiana se une al club de famosos que no tiene idea de cómo realizar una actividad o movimiento bastante común. O tal vez solo perdió práctica, pues en otras ocasiones se le había visto “como pez en el agua” a la hora de celebrar el reconocimiento de sus colegas. Sin saber a ciencia cierta cuál haya sido la razón, nos impactó y nos divirtieron sus aplausos de otro planeta. ¡Gracias, Nicole!

 

  • El dúo incómodo

La vida insiste en poner juntos a Dakota Johnson y Jamie Dornan en frente de las cámaras para demostrar que la ausencia de química existe y en proporciones inimaginables. Se necesitaron apenas un par de minutos –si no es que menos- para que todo mundo percibiera la tensión entre ellos, una muy alejada de la sexual que tanto debieron tener. Además, que los protagonistas de una franquicia destrozada por la crítica ponga un pie en el escenario que reconoce a lo mejor del cine es algo injusto para otros actores y muy vergonzoso para la pareja. Si hubieran aparecido vestidos en piel y con látigos, al menos nos hubiéramos reído.

  • La muerta en vida

Parece que quien editó el tradicional video In Memoriam no tuvo suficientes tazas de café para terminar la misión con éxito o sencillamente extravió una que otra foto y decidió solucionarlo por su cuenta. De esta manera, cuando apareció en la pantalla el nombre de la diseñadora de vestuario Janet Patterson (quien falleció el 21 de octubre del año pasado), la foto que lo acompañaba era el de su colaboradora y amiga (que todavía vive), Jan Chapman. Por supuesto que aquel “detalle” pasó inadvertido por el público en general, pero para la todavía no difunta fue algo difícil de ignorar.

Los 7 momentos más penosos de los Premios Oscar
  • La que quiso estar ahí, como sea

No podemos evitar sentir una enorme tristeza al ver cómo Amy Adams recibió su “premio” de consolación por no haber sido nominada. La actriz de ‘Arrival’ y ‘Nocturnal Animals’ fue despreciada por la Academia y a cambio tuvo una pequeña participación al presentar la categoría de mejor guion adaptado. ¿Por qué aceptar entonces y luego decidir no pasar por la alfombra roja del evento? La dignidad a medias, o si se toma de forma inteligente, un pequeño desplante pero sin declararle la guerra a quienes todavía pueden ponerla en la máxima lista de contendientes en los próximos años.

  • La dinámica del programa

Parecía que Jimmy Kimmel había trasladado a todos los participantes del Oscar a su late night show. Suponemos que la presión lo llevó a incluir y adaptar varios de sus segmentos -así como exprimir el feud que mantiene con Matt Damon desde hace tiempo- para lograr entretener a la audiencia. ¿Un efectivo recurso? Preguntémosle a Ellen DeGeneres. Ya que las comparaciones son inevitables, la conductora no tuvo necesidad de recrear lo que normalmente hace para ganarse el reconocimiento y las risas de los espectadores.