Isabel II todavía no ha quitado las luces de Navidad

Pero si alguien no tiene problemas para pagar la factura de la luz, es ella.

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Dejar puestos en una casa los adornos y luces de Navidad más allá del 6 de enero no solamente da mala suerte. También puede ser un síntoma de que sus dueños volaron sobre el nido del cuco.

En Sandringham House, sin embargo, el hecho de que las guirnaldas cuelguen por todas partes una vez pasada la Twelfth Night indica solamente que la reina de Inglaterra todavía no ha regresado al palacio de Buckingham en Londres.

Cada Navidad, tres días antes de Nochebuena, Isabel II se desplaza en tren a su residencia de Sandringham para celebrar con los suyos estas fiestas y permanece allí en compañía del duque de Edimburgo hasta febrero. Concretamente, hasta el día 6 de este mes. Es la fecha en el que su padre, el rey Jorge VI, murió en la propia Sandringham House en 1952, y la reina acostumbra a esperar hasta entonces para volver a Londres. Mientras que en Buckingham o el castillo de Windsor los adornos navideños ya han vuelto a sus cajas, en Sandringham es tradición que no se recojan hasta que la reina no abandone la casa.

Hay que aclarar que la reina sigue recibiendo no obstante las famosas cajas rojas del gobierno con los distintos papeles y documentos que, como jefa de Estado, tiene que leer y firmar. Solo hay dos días del año en los que Isabel II descansa de esta tarea: el de Navidad y el Domingo de Pascua.

*Artículo publicado originalmente en Vanity Fair España.