Por qué darle una oportunidad (o no) al 'reboot' de ‘Dynasty’

El 'show' tiene todo para convertirse en tu próximo gusto culposo, pero no tan rápido…

La dinastía que se vio en la década de los 80 nada tiene que ver -para bien y para mal- con la que ha tomado su lugar en 2017. Parte de sus aciertos, sobre todo en los tiempos de Trump, radica en el reparto. Si el primero era totalmente blanco, ahora es como si Benetton hubiera metido su cuchara en el casting para ofrecer otro homenaje a la diversidad. Mientras que la familia Carrington continúa siendo caucásica, el rival de Blake (Grant Show) es afroamericano y su reciente esposa, Cristal Flores (Nathalie Kelley), es “latina”.

Otra diferencia que vale la pena recalcar es quién lleva el primer crédito. ¿Hay alguien con más peso que el magnate de la industria energética? Desafortunadamente para él, su hija, Fallon Carrington (Elizabeth Gillis). Los productores de Gossip girl, John Schwartz y Stephanie Savage, junto con Sallie Patrick (Revenge) dominan que, las mujeres han demostrado ser una fuerza tremenda en la televisión, por lo que apostar en una leading lady vale la pena. Si además hay dos (su incómoda madrastra), se busca que la rivalidad entre ellas provoque una exitosa combustión.

Sin embargo, la fórmula Blair-Serena y Emily/Amanda-Victoria, que convirtió a los programas ya mencionados en un hit, en esta ocasión apenas ha producido chispas. La mayoría de sus diálogos es bastante buena; el problema es que no se siente química -o más bien tensión (de la buena)- cuando interactúa el dúo femenino. Sus escenas distan mucho de ser impactantes y cuando la audiencia come ansias para que todo se caliente y alcance punto de ebullición, se queda con las ganas una, dos, tres veces.

La situación empeora con los demás participantes que tampoco lucen como deberían o cumplen con su parte de forma mediocre. Blake (Show) no impone en absoluto y nos lleva a pensar que debió cambiar rol con su mayordomo Anders (Alan Dale). Por desgracia, Dale ha representado a tantos billonarios que ya le urgía interpretar a otro tipo de personaje y lo ha logrado con merecido reconocimiento. Y aunque sea él quien esté presionando con el pasado secreto de Cristal, gracias a ella este no podía ser menos intrigante; parece que a la gente le da igual si mató a alguien o se comió un cupcake a escondidas. 

Dynasty cuenta con una receta digna de un festín… solo tiene con problemas en cuanto a los ingredientes. Conseguir nominaciones al Globo de Oro como lo hizo la versión original está fuera de su alcance. Pero no todo está perdido; la historia podría repetirse (en un sentido extra). La serie con tintes de telenovela no consiguió despuntar sino hasta su segunda temporada a finales de 1981, por lo que así podría sucederle a este reboot -a menos que sea cancelado-. Desde el más allá, Alexis, la -supuesta- difunta madre de Fallon, fue la responsable de levantar los ratings. ¿Lo logrará nuevamente? Todo dependerá de quien llene los zapatos de Joan Collins.

Si decidiste (no importa que haya sido por morbo) que vale la pena, en Netflix podrás ver un capítulo nuevo cada semana. Abre el champagne, puede que así mejore la experiencia.