“El cine latinoamericano está monopolizado por un estrato social”, dice el director de la primera cinta mexicana hecha con un ‘smartphone’

Entrevistamos al cineasta Marcelo Tobar y nos dice si la llegada de su cinta 'Oso Polar' al FICM es un paso para quitar el elitismo al cine y dar paso a la verdadera democracia del quehacer fílmico.

Marcelo Tobar abandona la sala de prensa del Festival Internacional de Cine de Morelia con una serie de entrevistas pendientes para poder llegar a la alfombra roja del estreno de su película en el encuentro fílmico más importante del país. Oso Polar se encuentra dentro de la competencia oficial de largometraje y su paso por el encarpetado sería algo común si no se tratara porque fue realizado de manera poco ortodoxa: usando un iPhone 5 y con un presupuesto obtenido a través de crowdfunding.

Se trata, según su creador, de un "paradigma distinto de producción" que tiene que ver con la verdadera democracia con el quehacer fílmico. “El cine latinoamericano está un poco monopolizado por un estrato social y eso debe cambiar para bien de todos, para nutrir el arte”, dice a Vanity Fair. “La democratización del cine a través de los nuevos medios, de las nuevas tecnologías hace más asequible al cine, le abre la puerta a unas voces de la población, artistas, creadores de otros lados que normalmente no vemos”.

La historia de Oso polar gira en torno a Heriberto, un joven que le da un aventón a dos antiguos amigos de la primaria para ir a una reunión y durante el trayecto intenta reconectar con ellos, pero terminan repitiendo la dinámica de hostigamiento que tenían con él durante la niñez.

Para contar la trama estelarizada por Humberto Ramos y Verónica Toussaint, Tobar utilizó un iPhone 5, contó con un equipo de 12 personas e invirtió 250,000 pesos que reunió a través de una fondeadora en línea, pues aseguró que aunque ya ha realizado dos largometrajes previos jamás ha recibido algún incentivo público. “Soy realizador independiente no por gusto sino por necesidad. Busco apoyos, pero si no los recibo eso no me va a parar para dejar de filmar”, dice. “Espero algún día recibir uno de esos apoyos, pero entonces ya no voy a poder decir esto del cine independiente”, agrega Para el realizador de Asteroide (2014) y Dos mil metros sobre el nivel del mar (2008) .

El realizador de cuarenta años aseguró que haber usado un smartphone le implicó una mayor libertad durante el rodaje. “Podía filmar en las calles y hacer interactuar a los actores con la gente. Era impresionante como nos podíamos meter en el metro, hacer que Verónica hablara con la señora de las quesadillas, improvisar un poco, parar un taxi y nadie pensaba que estábamos haciendo una película”, indicó. “Es tan común ver a la gente grabando cosas que la realidad no se peleaba con nosotros”.

Aunque se trata de la primera vez en México que una cinta realizada de esta forma se cuela a un festival de esta magnitud, ya ha sucedido antes a nivel internacional como ocurrió con Tangerine, una cinta que fue calificada como de las mejores de Sundance en 2015 y que se filmó con un iPhone. Oso Polar se estrenará publicamente en la Cineteca Nacional el 20 de noviembre.