Balada por un payaso

Casos recientes, como la depresión de Jim Carrey y Chevy Chase o el suicidio del gran Robin Williams, hacen que nos tomemos más seriamente el mito del 'Pagliacci'.

En Watchmen (2009) —adaptación al cine del cómic de Allan Moore y Dave Gibbons del mismo nombre—, uno de los personajes principales, Rorschach, cuenta un chiste que es, a su vez, una lección sobre el humor, las depresiones y la vida misma.

A saber: Un hombre va al médico y le cuenta que está deprimido porque la vida le parece dura y cruel. Dice que se siente muy solo en este mundo lleno de amenazas donde lo que nos espera es vago e incierto. El doctor le responde: “El tratamiento es sencillo, el gran payaso Pagliacci se encuentra esta noche en la ciudad. Vaya a verlo, eso lo animará”. El hombre se echa a llorar y dice: “Pero, doctor… yo soy Pagliacci”. 

"Es un buen chiste. Todo el mundo se ríe", dice con una voz en off de ultratumba al final de esta parte de la película que ya es conocida como El chiste de Pagliacci.

El mito del payaso triste existe desde hace siglos. ¿Los cómicos siempre tendrían que estar riendo? ¿Acaso un músico está pensado en música todo el tiempo? ¿O un doctor en qué parte del cuerpo diseccionar? Casos recientes como la depresión de Jim Carrey y Chevy Chase o el suicidio del gran Robin Williams, hacen que nos tomemos más seriamente el mito del “Pagliacci”.

Cocaína y depresión
Decía Richard Pryor que no era adicto a la cocaína, “solo me gusta cómo huele”. Un domingo de junio de 1980, durante una fiesta en su mansión de California, se prendió fuego a sí mismo. Tenía el 60% de su cuerpo quemado cuando era considerado el mejor cómico de Estados Unidos. Murió de un infarto en 2005, a los 65 años.

Otro adicto a la cocaína, pero que sí se rehabilitó, fue Robin Williams. La fuerza detrás de Good Morning, Vietnam (1987), Dead Poets Society (1989) y Mrs. Doubtfire (1993), entre muchas otras —en una esquizofrénica carrera cinematográfica: llena de altos y bajos—, se ahorcó el 11 de agosto de 2014 en su casa de California. Según el reporte de la autopsia, revelada meses después, no se encontraron alcohol o drogas ilícitas en el cuerpo del actor, “pero se detectaron restos de fármacos de receta en concentraciones terapéuticas".

Williams padecía de Parkinson y de una depresión severa, según reveló su viuda, Susan Schneider, poco después de su muerte. Aún conmovido por la noticia, otro cómico contemporáneo le rindió tributo en una nota de la revista estadounidense Rolling Stone: Chevy Chase —alumno destacado de la primera generación de Saturday Night Live junto a Belushi, Aykroyd y Murray— se despidió así de su amigo: "Robin sufría como yo de una enfermedad poco conocida: la depresión. Nunca me imaginé que pudiera acabar así su vida ni la nuestra. Dios le bendiga y nos bendiga a nosotros por su ¡vida! No me lo puedo creer. Estoy superado por la pena”.

No más comedias
Si la vida de Jim Carrey fuera una película no podría ser nunca una comedia. Siempre celoso de su vida privada, pero forzado por rumores, tuvo que admitir en 2010 que padecía de depresión y que tomaba antidepresivos regularmente. En septiembre de 2015, su entonces novia, la maquillista Cathriona White, se suicidó con los medicamentos recetados al actor. Tenía 30 años y el corazón roto por la reciente separación: “He pasado tres días sin poder creer que ya no estás aquí”, escribió en una carta de despedida. Carrey ya no volvió a ser el mismo: se le veía taciturno y con una canosa barba que le llegaba al pecho. En mayo de 2017 hizo una de sus pocas apariciones públicas: en el programa Jimmy Kimmel Live!, después de una larga ovación de pie por parte del público, Jim admitió que ya no quería ser Jim Carrey: “Yo solía ser un tipo que estaba experimentando el mundo y ahora siento que son el mundo y el universo quienes están conociéndome a mí". 

¿Cómo funciona la cabeza de los cómicos?
Mientras los cómicos luchan contra las adicciones o las enfermedades mentales, otros enfrentan a la Justicia. A sus 80 años, Bill Cosby —acaso el cómico afroamericano más conocido del mundo, con perdón de Richard Pryor— está acusado de agredir sexualmente a la exjugadora de baloncesto Andrea Constand. Además de ella, una decena de mujeres han denunciado al actor en los últimos años por supuestos abusos sexuales. El juicio —declarado nulo en julio pasado— se reanudará en noviembre próximo.

Si la mente humana es compleja, la de un cómico debe serlo al doble. En una de sus tantas participaciones en el programa Inside the Actors Studio, Robin Williams explicaba —o trataba de— a los aspirantes a actores cómo funcionaba su cabeza.