La verdad de Luis Gerardo

El protagonista de Camino a Marte anuncia que Tiempo Compartido competirá en Sundance

Luis Gerardo Méndez va a recordar 2017 como uno de sus grandes años. El protagonista de nuestra primera portada digital con motivo del estreno de Camino a Marte acaba de anunciar en sus redes sociales que Tiempo compartido, la tragicomedia dirigida por Sebastián Hofmann y que estelariza junto a Miguel Rodarte y Cassandra Ciangherotti ha sido seleccionada para participar en el festival de Sundance.

Este viernes se estrena oficialmente Camino a Marte, la cinta dirigida por Humberto Hinojosa y coprotagonizada por Camila Sodi y Tessa Ia. Sin duda, un buen fin de año para el intérprete de Club de Cuervos.

A Luis Gerardo Méndez (Aguascalientes, 1982) pareciera que le falta el tiempo. Que hoy es más ayer que mañana. Que hay demasiadas cosas que hacer, proyectos en los que embarcarse, pasiones que vivir, e incluso, ¿por qué no?, de algún lío del que tratar de salir más o menos indemne. Una tarde, en la prepa, decidió probar eso del teatro. Eso memorizar líneas, pensar como otro, alejarse de uno mismo. Y experimentar el poder que un escenario otorga a un actor. Asuntos de familia es su primera función y sus padres, en pleno proceso de divorcio, asisten en primera fila a un monólogo que es suyo y al tiempo no lo es. Una experiencia universitaria en Mercadotecnia y un casting (no lo escogieron) abrieron una puerta que hoy sigue abierta que le convertirá en el cómico más celebrado de una nueva generación de actores con fobia a las televisoras. Su personaje de Chava Iglesias en esa gran aventura latinoamericana de Netflix que es Club de Cuervos, le ha convertido en uno de los rostros favoritos en México, donde además de ejercer de productor, ha dirigido algunos capítulos de la serie. Dos recientes galardones en el Festival de los Cabos, uno por su personaje en Bayoneta (Kyzza Terrazas, 2017) y el Premio del Público por Camino a Marte (Humberto Hinojosa, 2017), donde interpreta a un solitario y misterioso extraterrestre que trata de exterminar a la raza humana, le han convertido en el actor del mañana. Hoy a él seguro que ya se le quedó atrás.


¿Por qué decidiste embarcarte en Camino a Marte?

Fue producto de una crisis. La última película que filmé fue Elvira…, de Manolo Caro, hace casi tres años. Tras Nosotros, los Nobles, me empezaron a llover guiones por primera vez. Pero siempre me ofrecían el mismo personaje, el mismo tipo de película o papeles en las que no comulgaba con el discurso del director. Supongo que crecí como artista, como persona, y eso me produjo una crisis en la que no sabía qué hacer, dejé pasar como 40 guiones. Me asusté y pensé ¿por qué no estoy conectando con ninguno de estos proyectos?, ¿qué va a pasar, por qué no están llegando las películas que yo quiero hacer? Tuve unos años de sequía entre comillas porque estaba haciendo Club de Cuervos, donde soy productor, director, y donde puedo explorar la comedia, y estaba feliz. Entonces llegó el guion de Beto Hinojosa, lo leí y me pareció muy divertido y entrañable. Es una película que habla de los temas que yo quería hablar, de la amistad, de la pasión por vivir, de la esperanza y de la muerte. y un personaje del que tenemos más preguntas que respuestas. Construir eso como actor es riquísimo.

Creo que fue un rodaje accidentado...
Me pasó de todo, me salió una perrilla en un ojo, me descalabré un día viendo las ballenas jorobadas, me esguincé un tobillo. Tuve que hacer esas escenas de la montaña con un esguince. Fui una pesadilla para Beto, que todo el rato me decía: “¡Deja de sabotear mi película, wey!”.

La película habla sobre la libertad de la elección de nuestro propio destino.
Sí. Hay algo muy virtuoso en poder reinventar tus sueños frente a las circunstancias que te impone la vida. Eso me ha llevado a buscar mejor forma de hacer mi trabajo, pero a la vez para tener más tiempo con mi familia, mis amigos, para mí… Antes trabajaba como loco, ya no hago eso. Necesito momentos de silencio y de paz para evaluar lo que estás haciendo. Me han pasado cosas muy afortunadas, pero en las que sueñas con quince años cuando llegan son aire. La fama, la taquilla, las portadas de las revistas… Claro que las disfruto pero ya no son el fin.

El 7 y el 19 de septiembre se produjeron dos sismos que afectaron dolorosamente a nuestro país. Que quebraron al tiempo muros y paredes, edificios y calles. Y que quebraron, quizá de forma definitiva, estructuras políticas caducas, formas de actuar ante la sociedad civil trasnochadas, gestos autoritarios que por primera vez no se aceptaron (el fracaso del DIF Nacional y los sistemas públicos de asistencia, el surgimiento de una nueva generación, los millennials, como verdaderos protagonistas de un cambio que se avecina…).

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La comunidad artística se volcó de pleno en el sismo y se ha evidenciado un divorcio brutal entre una generación y la clase política. ¿Se puede decir que el sismo ha sido una espoleta para el inicio del cambio?

Absolutamente. Estaba con Diego Luna en la Del Valle en una sesión de fotos cuando tembló. Mi primera reacción fue “quiero ir a mi casa”. Me subí al coche y cuando llegué a casa me di cuenta de que un edificio se había caído y no hice nada. Corrí con mis amigos a comprar cortadoras de cemento, tapabocas, guantes, picos, palas, nos subimos a la camioneta y nos fuimos a la Del Valle. Había 30 veces lo que yo había llevado, era innecesario, y me encontré una fila de 700 voluntarios que estaban dispuestos a meterse en el edificio a sacar escombros. Nunca me he sentido más inútil en mi vida. Pero me llamó Gary Alazraki y me dijo que había la posibilidad de hacer un Facebook Live con los Supercívicos y El Financiero y un grupo de periodistas. Así podríamos aclarar toda la información y desinformación que estaba sucediendo en ese momento. Con mis seguidores, con un periódico con 20 periodistas comprobando la información, con los Supercívicos, hicimos dos días de llamadas con los Topos, si había que donar o no, cuál es la cuenta real, si el gobernador de Morelos se estaba guardando las despensas. Hablamos con su esposa, que nos juró que no era cierto. Nos habló Lydia Cacho y nos explicó que tenía videos que demostraban que sí estaban guardando las despensas. Hablamos con Mancera… Fue un ejercicio que me ayudó a sentirme menos inútil.

El temblor movilizó a un grupo de artistas y personalidades muy importante. Juanpa Zurita, de la mano de Miguel Bosé, el propio Luis Gerardo, Diego Luna, la fundación de Cuarón, la fundación Ambulante de Gael, empujaron la iniciativa Love Army México, una iniciativa que lleva recaudados casi 1,4 millones de dólares. La idea tras ella es gestionar la transformación de comunidades afectadas por el sismo. “Queremos decir a la gente que ha donado que sepa que nos estamos tomando el tiempo de evaluar muy bien qué comunidad vamos a escoger, Todo es muy complejo porque queremos beneficiar a la mayor cantidad de personas posible. Lo estamos tomando con calma y queremos que cada peso esté utilizado de la mejor manera posible. La característica es que es un proyecto ciudadano de arquitectos, psicólogos, urbanistas, economistas, para combatir la desigualdad social”.

¿Crees que el terremoto va a tener consecuencias?
Mientras pasaba esta tragedia vi un tuit que decía “La ciudad de México ha sido tomada por los jóvenes, ojalá y ya no la suelten”. Y eso resume lo que yo sentí esos días. Esta generación de millennials, que tenía fama de apáticos, de gente que no se involucra, tomó la delantera y fue como una cachetada. Siento que nos despertó de un letargo de años y es muy importante que sigamos atentos, que sigamos observando. Una de las cosas que más rescaté fue la demanda social a los partidos políticos de basta ya, de que se gasten nuestro dinero en tapizar la ciudad con sus caras. No queremos ver en 2018 publicidad de los partidos políticos, queremos que el dinero se gaste en reconstruir este país.

Es la primera vez que se rompe el silencio de una forma tan clara y colectiva en los últimos años. ¿Crees que esto pueda traer consecuencias?

Creo que vivimos en un sistema político represor. Lo he visto en gente muy cercana, como Carmen Aristegui, y conozco a artistas activistas que han estado muy activos y a los que les pasan cosas.

Justo unos días después del temblor ¿casualidad? a Luis Gerardo quisieron enredarlo en lo que una publicación de esas expertas en exponer tripas y vergüenzas considera un escándalo. A punto de estrenar una obra de teatro, Privacidad, sobre el peligro de exponer tu vida en las redes sociales, tres hombres, uno supuestamente Luis Gerardo, hablan de organizar un encuentro sexual y uno de ellos lo hace público y se publica. La opinión general: la libertad es sagrada. ¿Dónde quedó escandalizarse por los casos de corrupción, los feminicidios y la violencia constante contra las mujeres, por la violencia del narco, las desapariciones forzosas y nunca aclaradas, la desigualdad social? Las redes se inundan de comentarios de apoyo al artista. Sus compañeros reclaman respeto a su vida. Su respuesta, breve pero contundente: “No se me distraigan de lo verdaderamente importante. Vendrá mucho ruido. No nos soltemos, hay un país que reconstruir”.

La comunidad gay siempre te hemos considerado uno de los nuestros pero tú nunca te has pronunciado al respecto con el argumento de la privacidad.
Tengo quince años siendo actor, 5 años siendo una figura pública, la gente sabe quién soy, y la gente se interesa por tu vida. Tengo muy claro desde hace años mi yo público y mi yo privado, lo que yo quiero compartirle a los medios sobre mi vida, mi trabajo, mis personajes. Y una parte que para mí es sagrada y que nunca, bueno quizá en algún momento hablaré, pero hay una parte sagrada que es mi vida personal. Creo que la privacidad es fundamental para seguir creciendo, entender quién eres, para guardarte algo. Uno como artista tiene que guardarse algo de misterio, proteger tus relaciones personales, no solo de pareja también la familia. Jamás posteo fotos de mi madre o mi hermano. Eso es parte de mi yo privado que es sagrado para mí. Hay una parte de mi vida que me voy guardar.

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Pero tú eres un referente para mucha gente, en México tenemos una tasa de suicidios de adolescentes gays, de agresiones, que quizá necesitarían un referente positivo. Tus seguidores se manifestaron en tu apoyo… ¿No crees que esos referentes son necesarios?
Yo tengo mis luchas que tengo muy entendidas y por las que doy todo. Y son darle voz a las injusticias que suceden en nuestro país, las cosas que no funcionan como sociedad y usar mi arte para decir cosas que me parecen importantes, como reflexionar sobre el poder en manos equivocadas… Esas son las luchas que yo decido representar. Tengo mucho que decir todavía. Creo que en esta vida todo tiene que ver con el timing. Tengo muy claro lo que voy a decir, lo que voy a hacer y cuándo lo voy a hacer.

¿Crees que tu compromiso político y social ha permitido esa feroz invasión de tu esfera privada?
Tengo la certeza de que vivimos en un país donde si dices algo que hace enojar a la persona incorrecta tienes que estar consciente de que puede haber consecuencias. Y tienes que estar dispuesto a lidiar con esas consecuencias. Y a no dejarte intimidar y dejar muy claro qué estás dispuesto a ceder para siempre poder alzar tu voz y no quedarte callado. Pero estoy convencido de que cada vez somos quienes salimos a denunciar y cuantos más somos eso nos vuelve intocables. La unión como sociedad nos hace invencibles, no se pueden tomar represalias contra un país entero.

¿Cuál es tu camino a Marte?
El camino a Marte es el camino de tu vida, dónde vas a ir, y creo que cuando me muera recordaré con una sonrisa mis películas y mis series de televisión pero lo que me llenará el corazón es pensar qué hice para que este país estén un poco mejor de cuando llegué. Me emociona haber sido el parte de la muerte de la televisión convencional, del surgimiento de Netflix, de la creación de nuevos contendidos. Mi búsqueda va por ahí ahora, y hay un grupo de gente que me sigue por Club de Cuervos y espero lograr agarrarlos de la mano y llevarlos por esa búsqueda.

Corren malos tiempos para la profesión por los últimos escándalos tras el caso Harvey Weinstein. ¿Has sido testigo de algún caso similar aquí en nuestro país?
Estoy muy perturbado por el caso. Nunca he visto nada, nunca me ha ocurrido, y no conocía a nadie a quien le hubiera pasado aunque hay cosas que ves, representantes que agarran de la cintura a la actriz en la premier…. Karla Souza es muy amiga mía, es como mi hermana. Ella me ha contado que ha sido víctima de acoso sexual en varias ocasiones por productores y directores. Celebro lo que está sucediendo, que la gente esté saliendo a denunciar esto, porque me hace sentirme imbécil no haberme dado cuenta ante. Lo único que quiero decirle a las actrices y actores jóvenes que se puede hacer una carrera sin coquetearle a los directores, sin tener que ir a la fiesta del productor. Que no está mal traer una minifalda a la fiesta del estreno. Uno puede decir no y poner límites. Y quiero decirles a los acosadores: los estamos observando, sabemos quiénes son, y no volverá a pasar porque nos vamos a organizar. Yo por ellos tendría mucho miedo, que sepan que la gente va a salir a hablar.