González Iñárritu dedica su nuevo Oscar a los 'dreamers" y migrantes del mundo.

Al recibir una estatuilla especial por su instalación de realidad virtual el cineasta dedica su premio a los migrantes y asegura que ha nacido una nueva forma de arte.

La bautizó como Carne y Arena (virtualmente presente, físicamente invisible) y a través de ella explora la condición humana de las personas inmigrantes y refugiadas. Ese es el concepto de la instalación realizada mediante realidad virtual que le permitió al cineasta Alejandro González Iñárritu y el fotógrafo Emmanuel Lubezki irrumpir en el universo de los espacios de un museo como el LACMA y que ahora se ha traducido en un nuevo Oscar (especial) para el cineasta.

Al recibir el reconocimiento durante la ceremonia de Los Gobernadores de la Academia, González Iñárritu dedicó el galardón a los migrantes de todo el mundo. "Dedico este reconocimiento a todos los migrantes de México, Centroamérica, Asía, África y cada ricnon del mundo cuya realidad ha sido ignorada y secuestrada por ideologías y definiciones que les han negado la posibilidad de ser comoprendidos y amados", expresó al recoger el premio.

La instalación, en la que también se involucró la productora Mary Parent, consiste en una secuencia virtual de seis minutos y medio que se transformaban en una experiencia inmersiva que simulaba el andar de los migrantes a través de una narrativa múltiple y generada a partir de luz.

Iñárritu señaló que la desarrolló a partir de, rodaje de Babel, en el que se topó con diversas historias de migrantes que habían abandonado sus países por situaciones como pobreza extrema, violencia por parte de carteles de la droga y guerra. "Cada una de sus realidades fue profundamente conmovedora", apuntó el cineasta, quien aprovechó para destacar el tema de los dreamers y el próximo fin del Daca. "No sé cuántas de las personas que pronto decidirán el futuro de los 800,000 beneficiarios del Daca han tenido el privilegio de conocelros, mirarlos a los ojos o escuchar sus historias, pero estoy seguro de que si conoceran su realidadde primera mano, los entenderían y si los entienden los amarán"

Y parece que la triada detrás de ello lo logró, pues Bailey ha señalado lo profundamente emocional que resulta la instalación. "Visceralmente nos conecta con las realidades políticas y sociales de la frontera Estados Unidos-México".

Carne y arena debutó en Cannes, de ahí saltó al LACMA y en México fue exhibida en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco. Su creador, señaló que la instalación es "un primer humilde intento de explorar la condición humana y compartir el nacimeinto de una nueva forma de arte". "Sí. Estamos frente a una nueva forma de arte cuyo lenguaje y gramática visual apenas estamos intentado entender"