'Happy Death Day' logró aplastar a ‘Blade Runner 2049’ en su segundo fin de semana en Estados Unidos

El acontecimiento cinematográfico de 2017 ha sido acribillado por un proyecto -moderno e inesperado- de 5 millones de dólares.

Aunque sea difícil de creer, una película mala puede ser bastante buena. Así lo demostró Happy Death Day (Feliz día de tu muerte) no solo por el giro que le ha dado al género slasher, sino por la taquilla que recaudó durante su fin de semana de estreno en el país vecino del norte. Como los números no mienten, según Variety fueron 26.5 millones de dólares los que le arrebataron el liderazgo a la reciente cinta protagonizada por Ryan Gosling y Harrison Ford que no pudo conseguir más de 15 millones.

¿Pero quién pudo vencer a esos dos grandes consentidos de la pantalla grande y a la que ya es considerada como la obra maestra de los últimos años? Una perfecta desconocida llamada Jessica Rothe. Compartió créditos con Gosling en La La Land (su personaje era Alexis), pero este es sin duda el papel por el que se dará a conocer. Aunque esté lejos de convertirla en la próxima “reina del grito” (título que le ha pertenecido a Jamie Lee Curtis y después a Neve Campbell), nos lleva a pensar que la comedia puede ser lo suyo.

En efecto, lo sorprendente de esta versión “oscura” de Groundhog Day es que provoca más risas que tensión, y para decepción de muchos, los asesinatos carecen de impacto y la sangre es lo que menos abunda. Incluso, las diversas muertes de Tree (Rothe) se vuelven costumbre (tanto para ella como para el espectador): “Otro -mismo- día más en el que me van a matar. ¿Cómo moriré en esta ocasión?”. Para colmo, desenmascarar al sicópata asesino nunca había sido tan aburrido.

Vale entonces preguntarse en dónde radica su encanto o éxito. En primer lugar, en el reparto –también conformado por caras nuevas-. Mientras unos son más chistosos que otros, todos ayudan a romper con el monótono ritmo que ha llevado hasta el hartazgo a la víctima principal. Sin embargo, son aquellos ingeniosos giros los que en la recta final resucitan a la que se daba por una sepultada expectativa, convenciendo de que valió la pena el excesivo loop o déjà vu. Puede parecer descabellado, –por fin- lo absurdo y lo ridículo han hecho una buena mancuerna.

Resulta raro que hasta ahora una productora se animara a apostar por un poco del humor e ironía que disfrutamos en Drag Me To Hell (2009). En un momento en el que lo sobrenatural y el terror han retomado fuerza, mezclar géneros no suena tan mala idea. ¿Qué pasaría si alguna de las “Plastic” de Mean girls o de las “Bellas” de Pitch Perfect tendría que luchar por salvar su vida? Basta ver Feliz día de tu muerte el próximo 27 de octubre.