Carrie Fisher: sexo con sus fans, drogas fuertes y más anarquía galáctica

En el día que cumpliría años, repasamos por qué la princesa Leia fue una verdadera rebelde.

Etiquetas:

Icono de más de una generación que la consideraba una auténtica princesa que no era de este mundo, Carrie Fisher cumpliría años este 21 de octubre. Recordemos algunos episodios de la actriz, esos que de demostraban que podría ser más rebelde que el personaje que la hiciera famosa.

Su dependencia a las drogas y el alcohol.
No es un secreto que el dark-side de la actriz tenía que ver con las drogas. Un informe forense dictaminó que había rastros de cocaína, heroína y éxtasis en su cuerpo al momento de su trágico deceso en diciembre pasado. La actriz confesó alguna vez que desde adolescente comenzó a consumir mariguana y, posteriormente, LSD y lo que estuviera de moda. Toda su vida luchó por dejar las adicciones y reconoció públicamente,que tenía problemas graves de dependencia.

Carrie, la bipolar.

¿Se acuerdan del señor que cantaba The Sounds of Silence y Mrs. Robinson (el tema de The Graduate) con su socio Garfunkel? Se llama Paul Simon. Pues bien, el músico neoyorquino fue esposo por un tiempo de Carrie y, durante ese periodo, la actriz comentó que se exacerbó su bipolaridad (y no la culpamos, algunas canciones de Simon suelen ser desesperantemente aburridas y si el músico se las mostraba cuando Carrie tenía 3 valiums encima, pues la pobre tiene toda nuestra comprensión…). Lo cierto es que este trastorno, con el cuál la luchó toda su vida como si contra del mismísimo Darth Vader se tratara, contribuyó clínicamente a su fallecimiento. La actriz siempre habló del tema y de cómo lo sobrellevaba.

Carrie Fisher y Paul Simon (1979).

Era más que cariñosa y comprensiva con sus fans. 
En 2010, la actriz confesó que tuvo relaciones íntimas con muchos de sus fans y lo dijo con mucha naturalidad. “Muchas veces desperté al lado de un nerd. Los nerds pueden ser muy sorprendentes y entusiastas”.
Quién lo iba a pensar…de algo sirve ir a la convenciones. Su amor por los fans es algo que podríamos esperar de una verdadera rebelde del sistema y no de, digamos, Jennifer Aniston.

La que sabía reírse de sí misma. 
“Busqué mi nombre en Google y me encontré un artículo sobre mí donde alguien preguntaba qué diablos había pasado con Carrie Fisher, porque antes era se veía sexy y ahora se parecía a Elton John”, dijo durante la presentación de su monólogo para la HBO del 2009 titulado Bendito Alcoholismo. ¿No es eso tomar las cosas son sentido del humor? Además, se daba el lujo de burlarse de sus circunstancias: “He estado yendo a terapias de electroshock. ¿Alguien sabe que es eso? Todavía no me lo han explicado los doctores". Sí, trágico, pero ella se lo tomaba con filosofía. 

Carrie, la rockstar.

Y si sus vicios bien eran de una auténtica rockstar…¿porqué no serlo literalmente? La actriz tenía amigos en la industria musical de altos vuelos. Como James Blunt, quien hace poco confesó en exclusiva para Vanity fair México que vivir la casa de Carrie Fisher era como “estar en una casa de locos”, pero que platicar con ella “le abría la mente” (el músico británico fue huésped de la actriz durante una estadía en L.A). O qué tal su relación con Sean Lennon, quien recientemente publicó una canción llamada Bird Song, misma que compuso en conjunto con la misma Carrie Fisher. Pero mucho antes (en una galaxia muy lejana llamada el planeta tierra en los años 70), Fisher ya había aparecido en un video cantando al lado de Ringo Starr, la canción You’re sixteen.

Sus regalos inesperados.
Cuenta su amiga Heather Ross que cuando le confesó a Fisher que había sido acosada sexualmente por un famoso productor de Hollywwod, la reacción de la actriz fue inesperada: enviarle un presente al susodicho. ¿Sería un perfume o una corbata? No, una sangrienta lengua de vaca envuelta para regalo de Tiffany, con la nota de advertencia de que si se enteraba que volvía a acosar a su amiga o a otra mujer, la siguiente “entrega” sería una parte del cuerpo de productor …“mucho más pequeña”. Ross no detalló si el acosador en cuestión era el villano del momento, Harvey Weinstein.

Su feminismo.
Si bien en su momento tuvo que aparecer en un bikini revelador y nada cómodo para una rebelde que se la pasaba disparando rayos láser contra los soldados del Imperio, el sexy conjuntito que hizo que Jabba the hut (y el público masculino) babeara, fue tachado posteriormente por la misma actriz de “innecesario”…¿será? Por si las dudas y para mostrar su postura, la actriz envió en su momento un mensaje a Daisy Ridley, la nueva protagonista de la saga: “Lucha porque tu vestuario no sea tan revelador, no seas una esclava como lo fui yo”.

Su influencia.
Dior, Chanel, Givenchy…el mundo de la moda igual se rindió a su figura y decenas de colecciones basadas en la imagen de la rebelde Princesa Leila han figurado en los reflectores. Actrices como Cate Blanchet, Jennifer Lawrence y Anne Hathaway han lucido su peinado y reconocido la influencia del look de la actriz. Recientemente el cantante de Café Tacvba, Rubén Albarrán, lució el mismo look en el video de la canción El futuro es hoy. Sí, la figura icónica del artista igual dio un gran zarpazo en el mundo de la moda. ¿La respuesta de la actriz sobre su imitado peinado vintage? En su momento dijo que lo detestaba pero que no lo se lo dijo al director George Lucas, hasta que terminó la película. Incluso en una carta que le escribió a su propio personaje de Princesa Leila, la actriz se dice a sí misma: “Detesto esa imagen, he pasado al menos dos tercios de mi vida recorriendo galaxias en esas putas botas blancas de piel”.