Todo lo que aprendimos en el estreno del reality de Kylie Jenner

Ya hemos visto el primer capítulo del nuevo programa de la menor de las Kardashian.

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Como bien dice el refrán, no te fíes de las apariencias porque engañan. Y eso se aplica incluso a  la vida de Kylie Jenner, en la que tal y como ella misma ha confesado en el estreno de Life of Kylie, su nuevo reality, no es oro todo lo que reluce. “Me río en la cara de los que dicen eso. Nadie tiene una vida perfecta. La única diferencia en mi caso, lo que hace que sea distinta a la de mucha gente, es que puedo comprar muchas cosas bonitas. Pero de lo que te das cuenta cuando estás en ese punto en el que puedes comprarte cualquier coche o cualquier casa es que la felicidad es algo que dura dos segundos”.

Así de arriba ha arrancado esta suerte de spin off de Keeping Up With The Kardashians que en sus dos primeros capítulos ha sido toda una mina de titulares para aquellos que dudaban si todavía quedaba algo nuevo por saber de ella. Y parece que sí, que lo hay, aunque debemos poner mucha información en cuarentena. ¿Por qué? Porque el contendido de mucho de lo que cuenta Kylie entra directamente en conflicto con el medio a través del que lo hace.

Por ejemplo, esta es una de las frases que generaron más polémica: “Empecé a grabar Keeping Up With The Kardashians cuando tenía 9 años. Y por eso no tengo ni idea de lo que es estar en un sitio sin que nadie sepa quién eres. No sé qué es vivir una vida normal, salir del coche sin que nadie te mire”. Aunque fue un poco más adelante cuando la queja fue más allá. “Esta cosa de la fama tiene que terminar”, le dijo a su mejor amiga Jordyn. "Ya no sé por qué hago esto”.

¿De verdad sirve de algo quejarse en una sesión con una psicóloga de lo duro que es ser famosa si lo hace mientras la graba una cámara para que todo el mundo la vea por televisión? ¿En serio nadie más se ha dado cuenta de la ironía que encierran estas palabras?

Pero bueno, tampoco debemos extrañarnos de nada a estas alturas. Que un reality tiene de realidad solo el nombre ya es una lección que aprendimos hace años cuando este formato empezó a despuntar. Ahora lo único que nos queda es sentarnos, agarrar una bolsa de palomitas como suponemos que estaría tentada de hacer esa psicóloga y repasar algunas de las declaraciones más delirantes que vimos anoche en el programa.

“Siento la presión de tener que ser siempre relevante para la opinión pública. La presión de que tengo que estar en Instagram y en Snapchat constantemente para entretener a la gente”, explica cuando le preguntan qué es lo que más le molesta de ser famosa. “Y por eso hay dos Kylie: la que soy para el público y la que soy de verdad cuando estoy con mis amigas”.

Es ahí cuando confiesa algo que todos dábamos ya por sentado: su adicción a las redes sociales. “Para mí es más fácil postear algo que salir a la calle. Y necesito estar publicando constantemente para mantener viva esa imagen pública que he creado a lo largo de todos estos años. Pero esto me ha hecho perder partes de mí que extraño. Mi cara graciosa, por ejemplo. Cuando tenía 14 años solía subir videos divertidos todo el rato. Me encantaba ser rara y divertida. Pero cuando empecé a ganar seguidores la gente comenzó a ser muy dura y yo decidí dejar de mostrar esa faceta mía. Decían cosas horribles sobre mí, pero bueno, parece que así es como funciona todo ahora”

En cualquier caso, por suerte para los fans de Kylie, no todo fueron dramas en su debut en solitario frente a las cámaras. Entre tanta queja la pequeña de las Kardashian tuvo ocasión de explicar algunas rarezas sobre su persona. Por ejemplo, por qué siempre viaja en avión privado. “No me gusta estar esperando en los aeropuertos, siempre están llenos de gente intentando sacarme fotos en pants. Me asustan esos sitios”.

 

closet cleaning & shoot day 🖤

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También hubo lugar para una reflexión muy profunda sobre cómo conseguir la selfie perfecta. Porque si alguien puede hablar de eso, es ella. ¿Sabes por qué no sale nunca mal en ninguna? Así lo explicó: “Publicar una selfie es muy duro porque también hay mucha presión. Tiene que ser perfecta. Por eso cuando lo hago miro los primeros comentarios y si son del tipo: ‘¿Qué diablos es esto, Kylie?’, borro la foto inmediatamente”.

Claro que quizás la declaración más llamativa, y seguramente la que no gustará a una gran parte de la población si tenemos en cuenta el revuelo que ocasiona alguien cuando habla de la maternidad fuera de lo habitual, es la que hizo cuando surgió el tema de si quería tener hijos algún día. “Claro que quiero. ¿Quién no querría? Mis perros ya son como mis hijos”.