Rihanna tuvo un romántico y vertiginoso fin de semana en Boston

¡Pasta a las 2 a.m.! ¡Disfraces de Star Wars! ¡Boliche! ¡Dedos de mozzarella!

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El romance puede tomar muchas formas. Puede ser flores y chocolates sin motivo. Puede ser una escapada de fin de semana al norte del estado. Pueden ser detalles y pequeños regalos, como comprar un panecillo de tapioca en una parada en una tienda porque a ella le gusta (aunque todos coincidimos en que la textura es sospechosa). Se puede gritar “¡Date night in Beantown! [cita nocturna en Boston]”, ¿y mantener la expectativa de que haya algo de romántico ahí? Nadie sabe, realmente. La ciencia no es determinante. El M.I.T. seguro está en ello. La pregunta del momento es: ¿se puede tener un momento romántico en una “Date night in Beantown”?

Boston no está mal. De hecho, está muy bien. Es la ciudad estadounidense con más tours a pie per cápita. (¡Yo hice esa estadística!) También alberga a Harvard, que le dio a Rihanna el premio Humanitario del Año, así que debe de ser un muy buen lugar para estar, en general. Rihanna es el motivo de este romántico rompecabezas, de cualquier modo. Ella pasó un vertiginoso y romántico fin de semana en la ciudad con su más reciente persona de interés, Hassan Jameel, el magnate automovilístico saudí. Salieron a cenar a diversos lugares, como Scampo, en el Liberty Hotel, el viernes, y luego a Strip by Strega, en el Park Plaza el sábado. Esto suena bien, pero es un poco ambiguo en cuanto a si hubo sentimientos románticos cerca o alrededor de la pareja.

Luego llegó la noche de Halloween en Boston. En martes. Fueron a Dante, un restaurante italiano en East Cambridge, en el paseo marítimo. Ella se vistió como Kylo Ren, un personaje de Star Wars; él se vistió de pingüino, un ave no voladora del ártico. ¿Romance? Ya llegaremos ahí.

Luego supimos, gracias a un espía de Us Weekly, que: “Rihanna y Hassan estuvieron besuqueándose toda la noche. Ella pidió una orden extra de pasta para llevar porque dijo que a veces le da hambre alrededor de las 2 a.m.” Mmm, sí, parece que el romance en Beantown es posible, porque el romance puede existir en donde sea que tu pareja te permita ser tú mismo, incluso en Beantown. No hay nada más Rihanna que pedir pasta para llevar a esa hora. Relájense, eruditos de M.I.T., lo hemos resuelto.

La noche continuó con su tono romántico cuando Rihanna y Hameel hicieron lo que se hace en esa ciudad: jugar boliche. Rihanna hizo “varias chuzas” en el Lucky Strike, y “estuvo arriba en el marcador”. El grupo comió alitas, dedos de mozzarella, pizza y camarones. ¿Rihanna, un as del boliche? ¿A alguien le sorprende? Así que parece que romance no solo es posible en Beantown. Está floreciendo.

*Texto originalmente publicado en Vanity Fair U.S.