Por qué no podemos dejar en paz el romance entre Gwyneth Paltrow y Brad Pitt

Gwyneth Paltrow nos ha dejado pensando: “¿Qué tal si…?".

Shania Twain habla de Brad Pitt, y Gwyneth Paltrow también, así que debemos estar en… 1997. Nunca es mal momento para recordar a la rubia pareja de mediados de los 90 que conformaron Pitt y Paltrow, pero a últimas fechas se ha vuelto un tema extrañamente candente. Primero Twain salió de la nada (promoviendo su nuevo álbum) y explicó que las fotos Gwyneth y Brad desnudos inspiraron su éxito de 1997 That Don’t Impress Me Much. Después, en el episodio de la semana pasada del podcast de radio de Sophia Amoruso, Girlboss, Paltrow reconoció descaradamente su culpa por ruptura: “Así que, Brad Pitt, si estás escuchando, lo arruiné, Brad”.

¿Hay algún secreto? ¿Algo nos está recordando que se cumplen 20 años de su ruptura (bueno, fue en junio, pero da igual) y debemos tener cuidado? A pesar de todos los altibajos sentimentales que estas superestrellas han soportado desde que se separaron, de alguna manera siguen fascinando. Y porque estamos a finales del verano y se acerca el Día del Trabajo, parece adecuado admitirlo: tal vez queramos que vuelvan a estar juntos.

¿Qué pasaría si estas dos estrellas resucitaran su relación? Después de todo, desde la “separación consciente” de Paltrow de Chris Martin y la ruptura entre Pitt y Angelina Jolie el año pasado, ¡tienen mucho que contarse! Basta con pensar en el Pitt del artículo de marzo de GQ en el que asume la culpa de todo —un lobo solitario sobrio de personalidad artística trabajando en su alfarería—, conectando con una mujer que defiende los huevos vaginales de jade y las bebidas que activan el cerebro. Piense en todo lo que aún podrían aprender el uno del otro.

Hace 20 años, su conexión era poderosa. Pitt dijo a Entertainment Tonight que la pedida de mano que hizo a Paltrow fue “uno de los mejores momentos” de su vida. A su vez, Paltrow, quien tenía entonces poco más de 20 años, dijo que consideraba la decisión de casarse con Pitt como un compromiso importante. “Tomo la institución muy en serio”, dijo. “No hay divorcios en mi familia —ni en la suya—; hemos estado juntos por un buen tiempo, así que no es una decisión precipitada”.

Su matrimonio, lamentablemente, nunca llegó a ocurrir, y una reconciliación, si somos honestos, tampoco parece lo más probable. Pero el poder de la relación de Gwyneth y Brad sigue siendo fuerte, está relacionado con muchos elementos de los años 90 —¡diminutos lentes de sol! ¡tenis blancos!— y ahora vuelve a aparecer. Eran increíblemente elegantes en su época y ahora lo son aún más, aunque lo suficientemente mayores como para tomar buenas decisiones mientras siguen luciendo espectaculares.

Niños, divorcios, películas terribles, más divorcios, y The Avengers estaban en su futuro, pero en 1997 Gwyneth y Brad no lo sabían. Podríamos enumerar todas las cosas que Estados Unidos no sabía que ocurrirían en ese entonces, pero sería un proceso agotador. Consolémonos con que Gwyneth y Brad hayan llegado tan lejos —para dar entrevistas divertidas y reflexivas y trabajar en sus artesanías—. Quizás llegaron a su punto álgido cuando se veían exactamente iguales e iban juntos a todos lados —y tal vez todos lo hicimos— pero eso está bien. Aquí estamos.

*Texto originalmente publicado en Vanity Fair U.S.