¿Estamos presenciando el ocaso de la carrera de Shakira?

Sus tibios resultados musicales, su próxima operación, la recarga generacional y otros factores que presagian un final adelantado para la carrera de la colombiana.

Etiquetas:

Problemas en el paraíso.
El Dorado fue una mítica ciudad que, según la leyendas, albergaba grandes tesoros de oro puro en la América prehispánica; el idílico lugar nunca fue hallado por los exploradores españoles. El Dorado es también como se tituló el disco más reciente de Shakira con el que, para su mala suerte, rompió una importante racha de éxitos y nos hizo pensar que al final del arcoíris, hay incertidumbre y no un tesoro artístico que capitalizar. ¿Es este el fin de una era? Si le sumamos al poco éxito de este disco su problemas con la voz y sus conflictos amorosos, el veredicto es que la carrera de Shakira se está desestabilizando. Y no, quizás esta vez mover la caderas con pasión no sea suficiente para impresionar a los devotos fans y críticos que están abandonando el barco.

¿Cuál fue el problema con El Dorado?
En realidad no debería haberlo. Las instrucciones del mapa se siguieron al pie de la letra para la concepción de este disco lanzado en mayo de 2017: ahí está la canción de amor con toques de autobiografía (Me enamoré, dedicada a su esposo, el futbolista Piqué); La bicicleta, ese gran hit al lado de Carlos Vives; un dueto con Maluma; uno más con Prince Royce; y además, una tercia de canciones en inglés como para no dejar ansiosos a sus fans anglosajones. ¿Qué diablos pudo salir mal? ¿quizás que el riesgo no está ahí presente? Y no nos referimos a aventarse de un avión sin paracaídas, más bien, a que en esta coyuntura musical en que la mayoría de los artistas están incursionando en los sonidos urbanos, quizás se esperaba que una de las precursoras de este crossover se desmarcara un poco y apostara por algo nuevo. Y no, tampoco se trataba de nadar contra la corriente, pero sí de un giro a lo que el mundo esperaba del nuevo disco en español de la colombiana después de 7 años de sequía. Quizás una incursión más auténtica al trap (la canción homónima del disco es solo un tibio esbozo), tal vez un regreso al pop más potente. Si no mal recordamos lo más valiente que ha hecho en los últimos años fue teñirse el cabello de rubio y su video cuasi-lésbico con Rihanna. Pero no, así cómo Luis Miguel y su regreso convencional al mariachi, la diva colombiana apostó por no salirse de los terrenos que tiene bien estudiados. Ok, el disco se ha vendido bien y ganó un Grammy latino en la categoría de Mejor Álbum Vocal Pop (reclamarán histéricos algunos fans), pero el reconocimiento popular, ese que mantiene viva la magia, parece no vivir su mejor momento.

El retiro a la vista. 
Antes de lanzar el disco, Shakira aceptó que tuvo una crisis existencial que casi la orilló a retirarse. “En un momento me vino el miedo escénico. Estaba confundida y tuve la tentación de retirarme y dejarlo todo”, declaró para la edición italiana de Vanity Fair recientemente. En la misma plática, la cantante comentó que fue su marido quien la animó a seguir adelante: “Te retirarás cuando ya no tengas nada que decir”, fueron sus palabras.

El factor Piqué.
Aunque aparentemente la pareja ha hecho las paces después de que hace algunas semanas se ventilaron algunas fotografías que mostraban a la colombiana llorando tras un pleito conyugal en un restaurante en Barcelona, esos recientes problemas y conflictos con Piqué han aumentado los rumores de que la artista no anda en buena forma emocional. La semana pasada se dio a conocer que la familia (sus hijos, Milan y el pequeño Sasha incluidos) pasó un fin de semana en completa armonía pre-navideña, en una zona nevada en Girona. ¿Se estarán calmando las cosas? Sin duda, los problemas familiares inciden de más en la carrera de Shakira. Incluso le influyen mucho más que el apoyo sus colegas, como lo vimos en la escueta respuesta que la colombiana le dedicó a su compatriota Juanes (un simple “Gracias Juanes”) cuando éste la manifestó su apoyo ante la enfermedad que ella padece en la garganta, con un largo y cálido mensaje en Instagram. 

“La voz de Shakira, no volverá a ser la misma…”.
Así de categóricos suenan los rumores ante el que quizás sea el reto más grande en la carrera de la artista. Una hemorragia en las cuerdas vocales provocó un cataclismo en el planeta Shakira. Cancelaciones, rumores y la poca certeza de su voz se mantendrá incorruptible, son las dudas que deben atormentarla (la frase “es una tortura perderte” de su famosa canción, hoy suena con más sentido que nunca…si es que se la dedica a su voz). El País reveló hace un par de días que la artista probablemente se sometería a una delicada operación en Boston, con el prestigioso cirujano Steven Marc Zeitels, director del Centro de Cirugía Laringea y Rehabilitación de Voz del Hospital General de Massachusetts. Artistas como George Michael, Adele y Michael Bublé han pasado por una operación similar, y su regreso a los escenarios sí que ha llevado un buen tiempo y sus voces, no volvieron a ser la mismas.

El recargo generacional. 
Shakira acaba de cumplir 40 años. Su primer disco exitoso (Pies descalzos) data de hace 21. Si bien la ausencia de nuevas figuras jóvenes como consecuencia del cambio del paradigma en el pop le han dado ventaja para mantener su aura de súper-estrella, es un hecho que hasta el sol más inmenso tiende a desvanecerse. En su momento divas como Madonna dieron paso a la eclosión de nuevas figuras y su imagen se desgastó justo a los 20 años de haber tenido su primer gran hit. Tanto, que el tour de 2003 de la aún diva neoyorquina se llamó Re-Invention World Tour. Y ahí la palabra clave de la que debe tomar nota Shakira: reinventarse o consumirse como supernova