Las rivalidades entre Paulina Rubio y Thalía, lo que unió Timbiriche…

La era de los reencuentros parece haber tocado las puertas de “La chica dorada” y “La emperatriz de la belleza”, quienes podrían hacer algo juntas, pero ¿qué no se odiaban?

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En aquel verano del 86, durante su infancia, cantaron juntas No seas tan cruel, pero esta frase continuó como mantra de vida. Thalía llegó al Timbiriche de Paulina Rubio y con ello una serie de rumores malignos comenzaron a rondar a este par de cantantes tan exitosas que hasta brincaron a ser actrices de telenovelas.

Por más de 30 años, su telenovela personal ha sido de amigas y rivales, pero ahora, en 2017, Thalía ha confesado que podría tener planes con Paulina Rubio para armar una gira juntas (tipo Gloria Trevi con Alejandra Guzmán). Y no solo eso, sino que “whatsapean todo el tiempo”. La memoria del hate entre los fans (y los periodistas, obvio) comenzó a resurgir, “¿pues qué no se odiaban?”. 

En la presentación del documental 15: A Quinceañera Story, de Thalía con HBO, alguien le preguntó sobre la supuesta rivalidad que las ha perseguido por años desde la era Timbiriche. "Eso, para nada. Te lo digo de verdad", recalcó Thalía. 
 

Bueno, pero entonces, si son tan amigas y se mandan emojis y gifs por WhatsApp, ¿de dónde vienen esas historias de odio entre las dos? Aquí las analizamos. 

EL ORIGEN DEL CAOS 

En 1984, Paulina Rubio y Thalía actuaron juntas en la obra de teatro Vaselina, en ese entonces, la hermana de Laura Zapata no estaba en Timbiriche, pero suplía a Sasha (en el papel de Sandy), la protagonista. Por otro lado. Paulina Rubio hizo el papel de Licha y cantaba Freddy mi amor pero no era tan protagonista.

En 1986, Sasha dejó Timbiriche y, solo un mes después, Thalía llegó a reemplazarla. Sí, como en la obra, pero ahora era un lugar fijo… y donde Paulina Rubio sí era protagonista.

En 1988, cuentan los fanzines de chismes del espectáculo, que, en un concierto, ambas comenzaron a arrebatarse un micrófono y jalarse hasta “las greñas” (sí, así se dijo). Esto llegó a tal grado que el público tomó partido y empezó a corear los nombres de las cantantes, como si de lucha libre se tratara. A esto ellas decían que eran “cosas de familia”, pleitos cotidianos que les sucedían a todos los integrantes. 

Un año después, tuvieron que dejar de verse tan seguido porque Thalía salió de Timbiriche. ¿Adiós problema? No precisamente. 

EL CAOS, SEGUNDA PARTE

Una vez que Thalía estuvo fuera de Timbiriche, comenzó a prepararse para empezar su carrera como solista. En 1990 lanzó su primer disco, Love, y el éxito llegó rápidamente. 
 

Solo un año después de que Thalía ya brillara por cuenta propia, Paulina Rubio dejó Timbiriche (ya era una moda esto) y también se lanzó como solista, para en 1992 dar a conocer su primer sencillo Mío, del disco La chica dorada. 
 

Entonces, comenzaron a surgir más rumores sobre su rivalidad. Las comparaciones entre una y otra aumentaban esto y la luchas por las portadas de revistas ya no era juego de niñas. 

Aunado a esto, Thalía ya comenzaba a hacerse más famosa en las telenovelas, en 1992, con María Mercedes, comenzó su saga de las Marías. Mientras tanto, Paulina Rubio también lo hizo (aunque con menos éxito, hay que decirlo) en Baila conmigo, una especie de reencuentro de timbiriches en telenovela.

Hasta aquí, lo que hacía una, lo repetía la otra en diferente formato para acaparar miradas por igual, pero durante las entrevistas ya no se veían sujetas a decir que lo que pasó en Timbiriche eran “cosas de familia”, sino que ya hablaban claramente de que se llevaban mal. Para prueba, este video que es una JO-YA (es un poco largo, así que toma tus palomitas). 

EL CAOS, TERCERA PARTE

Entre días tranquilos y días de polémica, pasaron los años. Ambas hicieron carrera fuera de México, lanzaron sus discos en inglés (a ninguna le fue espectacularmente bien) y comenzaron a destacar en esa escena latina en Estados Unidos. 

Cuando Thalía presentó su disco Greatest Hits en Miami, en 2004, Paulina Rubio llegó sin ser invitada. Ante esa inesperada aparición, obvio hubo alboroto alrededor. “Yo estoy igual que ustedes. Ni somos amigas ni somos enemigas, no entiendo cuál fue su objetivo, porque hace años que no nos veíamos. Yo llegué y ella estaba fuera de mi camerino para desearme suerte”, dijo Thalía Sodi de Mottola (porque ya estaba casada con Tommy Mottola). 

En esa época resurgieron las malas vibras timbirichescas y hubo comentarios tan desatinados como que, La chica dorada, un día dijo que sentía vergüenza porque Thalía estaba casada con un viejito y, de paso, habló mal de su línea de ropa: "Creo que el buen gusto y la elegancia son cosas con las que se nace. Por más dinero que se tenga, nunca se puede comprar el buen gusto".
Y a pesar de la trayectoria de ambas, volvían a ensartarse en un juego de villana y víctima como cuando actuaban juntas en Vaselina.

EL CAOS YA DA MUCHA FLOJERA

A los 46 años, ya pelearse parece que les provoca pereza a La emperatriz de la belleza y a La chica dorada. Ambas ya son madres, están casadas, cada una tiene lo suyo, ninguna está en el rencuentro de Timbiriche… La vida sigue, entonces. 

De jalarse el micrófono y “las greñas” a mandarse mensajitos por WhatsApp, así han pasado los días difíciles para estas dos divas del pop mexicano. A, 30 años, cada una tiene sus conclusiones y ustedes seguro también. Pero como los periodistas no olvidan ni olvidarán nunca, todavía preguntan por ello hasta a sus antiguos compañeros de grupo, quienes han contado su versión.