Nicole Kidman no guarda buen recuerdo del día que ganó su único Oscar

Se lo llevó a casa en 2002 por su papel en 'The Hours', pero si tuviera que elegir, prefiere los Emmy que le dieron por 'Big Little Lies'.

Para cualquier actor ganar un Oscar sería el mayor logro de su carrera. El premio al que todos los que se dedican al cine aspiran. Pero Nicole Kidman no es una actriz cualquiera, y por eso no ha tenido ningún reparo en reconocer que llevarse a casa la preciada estatuilla no es el mejor recuerdo que atesora.

De hecho, si tuviera que elegir, elegiría los dos Emmy que consiguió por Big Little Lies (uno a la mejor actriz y otro por ser su productora) que el Oscar que le dieron por interpretar a Virginia Woolf en Las Horas. Y no precisamente porque ahora la televisión se haya convertido en el nuevo medio de prestigio para los intérpretes, sino por razones mucho más mundanas.

“Me encantó llevarme a casa los Emmys porque tengo dos hijas”, afirmó Kidman durante su última entrevista en The Late Show with Stephen Colbert. “Fue fantástico llegar a casa con ellos y poder decir ‘Ahí tenéis, uno para cada una”.

Pero no fue por evitar peleas entre las pequeñas Sunday y Faith por lo único que Nicole guarda mejor recuerdo de los Emmy que de los Oscar. En 2002, cuando ganó el premio de la Academia de Cine, ellas dos no existían y su familia solo la formaban ella y los dos hijos que había adoptado mientras estuvo casada con Tom Cruise: Isabella y Connor.

Y fue precisamente Tom el culpable de que no disfrutara aquel momento de gloria como debía, del que se separó poco antes de ser reconocida con aquel galardón. “Cuando gané el Oscar no estaba en el mejor momento de mi vida. No tenía un compañero sentimental con el que compartir aquello”, reconoció la actriz en la entrevista.

“Estaba confundida tanto en lo emocional como en lo personal, así que después de ganarlo me fui sola a mi hotel, pedí que me trajeran algo del servicio de habitaciones y esa fue toda la celebración que hice”, confesó. “Sin embargo, cuando gané los Emmy me sentía tan querida. Sabía que mi familia me estaba esperando. Es increíble la sensación de llegar a casa y gritar ‘Cariño, lo hemos conseguido”.

Señores y señoras académicas de Hollywood, por compasión humana… ¿No creen que va siendo hora de entregarle un nuevo Oscar a Kidman para que pueda quitarse esa espinita del alma?