Solo Danny Moder ha conseguido que Julia Roberts deje de pensar (tanto) en sí misma

Los actores que trabajaron con ella padecieron durante años su mal carácter... Hasta que llegó él.

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En Hollywood, era un rumor a voces. Si tenías la desgracia de compartir set con Julia Roberts, debías estar preparado porque podría ocurrir cualquier cosa… mala. Y no hablamos solo de los trabajadores sino de actores y actrices (casi siempre mujeres) que se las tenían que ver con la novia de América. Porque esta, siempre que podía, dejaba claro que tenía muy malas pulgas, a pesar de su gran sonrisa.

La mayoría de las veces, Roberts se enfrentaba a sus compañeros de rodaje, a los que consideraba sus adversarios. Y se embarcaba en competiciones incansables en las que los celos eran una constante. Sin embargo, todas estas anécdotas eran eso, anécdotas; además, nunca fueron confirmadas, y muchos podrían pensar que se trataba de una malévola fábula que se había creado en torno a su persona.

Pero ahora, la propia Roberts nos ha sacado de la duda. “[Cuando era más joven] yo era mi única prioridad, una pequeña egoísta y malcriada que hacía películas”, ha confesado a la edición británica de Harper’s Bazaar. Pero, ¿por qué habla en pasado? ¿Qué ha sido lo que la ha hecho cambiar? Como si de un cuento de hadas se tratase, la persona que ha conseguido ablandar el mal temperamento de Roberts es su marido, el cámara Danny Moder. Así como sus hijos, los gemelos de 12 años, Hazel y Finn, y su hijo Henry, de 10 años.

“Cuando conocí a Danny… me encontré a mí misma. Cuando pienso en qué consiste mi vida y en qué es lo que le da sentido, o me pregunto qué es eso que brilla dentro de mí, es siempre él. Todo ha venido de ahí para mí”, ha asegurado. Roberts lleva años coincidiendo con su marido en algunos rodajes y esta nueva sensación le ha otorgado una cierta calma. “Es una sensación agradable, pero también es terrorífica. Y esa es una buena combinación. Terror porque la persona a la que más quiero impresionar está enfrente de mí”.

Sin embargo, la balanza debe de ser positiva porque cada año Roberts está más relajada. Ha participado en 41 películas desde que en 1988 debutó con Satisfacción, pero ahora lleva sin trabajar casi un año. “Solo espero a ver qué va surgiendo, pero no lo busco. Eso lo hace divertido y natural. A veces pienso, ‘Estoy fingiendo que mi nombre es Jane y que trabajo en un banco’. Es un poco estúpido, ¡soy una mujer adulta!”, reconoce.

Aun así, las ganas de actuar siguen presentes, y poder ser la reina de Hollywood también. “Hay cosas increíbles que he conseguido y sería feliz si consiguiese más, por supuesto, para impresionar a mis hijos y a mi marido. Pero, ¿sabes qué? Ya he sido lo suficientemente mimada”.