Por qué nadie podrá cuestionar la profesionalidad de Gigi Hadi después de esto

La supermodelo perdió uno de sus tacones mientras desfilaba para Anna Sui en la NYFW. Y la anécdota le sirvió para fascinar aun más a los presentes.

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La resiliencia es la “capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”. Una aptitud de la que no habíamos oído hablar hasta hace unos años, pero que últimamente está en boca de la mayoría de los terapeutas.

No es extraño porque poner en práctica la palabra de moda de esta década -a principios de los 2000, sin duda, el puesto se lo llevaba la procrastinación- es fundamental para enfrentarse a los contratiempos con los que todas, tarde o temprano, nos encontramos.

La clave, por tanto, no es evitar (o negar) la parte más desagradable de nuestras vidas, sobre todo porque sería imposible; al contrario, se trata de asumir que existe de manera inevitable para después sacar de ella algún aprendizaje positivo. Y esto es precisamente lo que ha hecho Gigi Hadid durante la presente edición de la Semana de la Moda de Nueva York (NYFW).

En esta ocasión, la supermodelo se encontraba desfilando para la diseñadora Anna Sui, que presentaba su colección primavera-verano 2018 con un aire muy setentero. Pero, cuando Hadid corrió a cambiarse de look y salió a la pasarela por segunda vez para cerrar el desfile, perdió uno de sus tacones. Sin embargo, siguió andando como si no hubiese ocurrido nada. De hecho, la celebridad solventó el problema de forma magistral, y si Tyler McCall, asistenta editorial de Fashionista, no hubiese señalado el suceso, muy pocas personas se habrían enterado.

 

Desde luego, su manera de desfilar no se vio alterada en ningún momento. Aun así, Bella Hadid, que la seguía en la pasarela se enteró del percance de su hermana y se acercó a ella para acompañarla mientras sonaba 'Lucy in the Sky with Diamonds' de The Beatles. Una situación que podría haber sido entendida como un fracaso por parte de Gigi pero que, en última instancia, confirmó la profesionalidad de las hermanas, por si alguien lo había puesto en duda alguna vez.

 

Y dejó claro algo aun más importante: a pesar de la competitiva industria en la que ambas trabajan, el amor que sienten la una por la otra no consigue resquebrajarse y todo indica que nunca se convertirán en competidoras.