Chris Brown habla por primera vez del día que agredió a Rihanna

Pero lo que debería ser un perdón público parece más una lavada de imagen fallida.

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Si hace solo unos días bastó que Chris Brown comentara con un par de ojos en la cuenta de Instagram de Rihanna para despertar todas las alarmas, no queremos ni imaginar lo que pensarán los fans de la cantante ahora que el rapero se atreve a hablar sin tapujos sobre lo que, según él, pasó aquel fatídico día de 2009 en el que propinó una terrible paliza a su entonces novia.

Especialmente porque el canal elegido para mostrar su supuesto arrepentimiento público no ha sido participando de manera altruista en campañas en apoyo a las mujeres que han sufrido maltrato o de concienciación para que nadie repita su violento comportamiento; sino en un documental biográfico llamado Chris Brown: Bienvenido a mi vida con el que limpia su imagen mientras promociona el próximo lanzamiento de Heartbreak on a Full Moon, su nuevo disco.

¿Porque qué mejor manera de volver a ser relevante que mirar al vergonzoso pasado que te hizo mundialmente conocido? No es casualidad que Brown arranque recordando recordando el día en el que Rihanna y él se conocieron. Fue en Nueva York, en 2004. Por aquel entonces Rihanna tenía 16 años y él 15, y al parecer la conexión fue instantánea. Claro que todo cambió, siempre según la versión Brown, cuando la de Barbados descubrió que él le había sido infiel.

“Rihanna perdió la confianza en mí. Me odiaba después de aquello”, explica en el documental. “Intenté todo después de aquello para volver a ganármela, pero fue inútil, no le importaba. Desde ese momento la relación fue cuesta abajo porque había peleas físicas y verbales. Por ambas partes. Ella me pegaba y yo le pegaba a ella, y nunca estaba bien”.

Y encontramos aquí el gran error que nos hace desconfiar del arrepentimiento público de Brown: intentar justificarse alegando que aquel maltrato era cosa de dos. Buscar la equidistancia en la violencia. Y no contento con eso, además, ya de paso, dejar caer que en el fondo todo se estropeó porque Rihanna era una celosa incapaz de perdonar una infidelidad.

Sigamos con las declaraciones del artista: “Aquel día empezamos a discutir y discutir y discutir”, recuerda Brown cuando se atreve a explicar los hechos que le llevaron a propinar aquella infame paliza a la cantante. Al parecer, Rihanna había visto a esa mujer en una fiesta y, además, había encontrado un mensaje suyo en el celular de Brown. 

“Recuerdo que ella intentaba pegarme, que era lo que hacía cuando estaba enfadada por algo, y entonces sí, lo reconozco, la golpeé. Con el puño cerrado. Y le rompí el labio. Y cuando vi lo que había hecho me quedé en shock”, continúa. “¿Por qué demonios hice eso?, pensé. Me sentía como un monstruo. Pero entonces ella me escupió a la cara. Me escupió sangre. Y aquello me cabreó tanto que la pelea fue a más”.

Lo que pasó a partir de ahí, por desgracia, es historia conocida por todos. Rihanna denunció a Brown, él fue condenado a cinco años de libertad condicional y a 180 días de trabajo comunitario y, a día de hoy, incomprensiblemente para la mayoría de sus fans, ambos mantienen una relación más o menos cordial.

Así lo explicó Rihanna en una entrevista con Vanity Fair en 2015: “Pensé que podría cambiarlo. Fui muy protectora con él. Sentí que la gente no lo entendía. Incluso después de aquello… Pero, ya sabes, te das cuenta después de que en esa situación tú eres tu propio enemigo. Pero no lo odio. Me preocuparé por él hasta el día que me muera. No somos amigos, pero tampoco somos enemigos”.

Una elegancia que Brown, en el documental, no ha sabido repetir. “Todavía amo a Rihanna, pero debo ser honesto: estaríamos todo el día peleándonos”. Cuando miro esa imagen no me reconozco. Odio esa fotografía. Eso es algo me va a perseguir para siempre”, llega a quejarse el rapero en el documental, lamentando que aquel incidente lo convirtiera en un monstruo para la sociedad.