La oscura red que hizo posibles los abusos sexuales de Harvey Weinstein

El 'New York Times' publica una investigación sobre los colaboradores necesarios que el productor tuvo en sus décadas de supuesto depredador sexual.

La revista Time ha publicado su tradicional y mediático premio Persona del Año. A punto ha estado de ser, como en 2016, Donald Trump, pero finalmente son quienes bien pudieron ser sus víctimas cuando el presidente de Estados Unidos dijo esa famosa frase de “grab them by the pussy”: las denunciantes de los abusos sexuales, las silence breakers. Gente anónima como Susan Fowler, la ingeniera de Uber que denunció la cultura del macho en Sillicon Valley o conocida como Taylor Swift, que denunció este año a un conductor de radio que la manoseó en 2013, representan a las decenas de mujeres que se han atrevido a señalar a sus abusadores. En el centro de la cubierta, Ashley Judd, una de las primeras actrices en ateverse a hablar públicamente de los supuestos abusos y prácticas del todopoderoso productor Harvey Weinstein y que comenzó este movimiento.
Justo este miércoles, seis actrices le han denunciado ante un tribunal de Nueva York, según AP.

Además de en la Gran Manzana, Weinstein está siendo investigado en Los Angeles, Beverly Hills y Londres. “The Weinstein Sexual Enterprise had many participants, grew over time as the obfuscation of Weinstein’s conduct became more difficult to conceal”/“La Empresa Sexual Weinstein tenía muchos participantes, creció con el tiempo a medida que la ofusación de Weinstein en su conducta era más difícil de encubrir”, se lee en la denuncia. Y ahí entra uno de los puntos donde había menos luz. ¿Quiénes fueron los colaboradores necesarios para que Weinstein pudiera mantener se comportamiento depredador durante décadas? El New York Times ha publicado la respuesta tras hacer un trabajo de esos mastodónicos con 200 entrevistas más correos electrónicos y documentación varia. 

Harvey Weinstein y Quentin Tarantino

ALIADOS EN TODA LA INDUSTRIA

Según el New York Times, agentes y mánagers de todo Hollywood, que querían que sus clintes trabajasen en sus películas con Oscars y en el mejor de los casos tenían que haber oído hablar de su conducta, mandaban actrices jóvenes a verse con él en hoteles y les decían que era mejor callarse cuando les recibía en albornoz y pedía masajes y demás. “Es Harvey siendo Harvey”. Hasta los agentes que se enfrentaron a él, como Nick Wechsler, tenían que seguir colaborando ya que “sometimes he was the only game in town”, la única opción. Puede servir de ejemplo el caso de la actriz Reese Witherspoon. Según ella, tenía 16 años cuando Weinstein la asaltó y su agente le hizo sentir que el silencio era una condición de su trabajo. Conviene recordar que las agencias suelen fichar a sus estrellas femeninas muy jóvenes, lo que hace que sean más vulnerables que alguien con mayor madurez y experiencia.

POR SUPUESTO EN LA PRENSA


El editor de The National Enquirer, un tabloide propiedad de su amigo David J. Pecker, le ayudaba recopilando información sobre sus posibles acusadoras con la intención de disuadirlas de hablar. Compraba a periodistas y reporteros con el aceso a las estrellas de sus películas o adquiriéndoles los derechos para hacer filmes de sus libros o contratándoles como escritores. A. J. Benza, un antiguo columnista de cotilleos del New York Daily News, le ayudaba a mantener sus secretos con una técnica de negociación: contaba a la gente de prensa de Weinstein los chismes que se sabía y así, si alguien venía preguntando por él, podían cambiar el silencio sobre su jefe por escándolos sobre otros. Benza, además de estar 10 meses empleado como parte de su equipo de relaciones públcias, logró un contrato para que Miramax, la productora de los hermanos Weinstein, hiciera una película de su libro.

MIEDO DE SUS EMPLEADOS

Cuando ves que tu jefe es inmune a las acusaciones y no asume la responsabilidad de sus actos, denunciar o acusarle de algo es más que probable que destroce tu carrera y que todo siga igual. Amy Israel, una antigua directiva de Miramax, asegura que los hermanos usaban “el miedo, la intimidación y el abuso psicológico y emocional” en todos sus ejecutivos. “Como espectadora de este abuso solo pensabas en que podías ser la siguiente si hablabas”, comenta. Cuando una empleada dijo al departamento de Recursos Humanos que tenía miedo de viajar con Weinstein, su respuesta fue que les avisase si le pegaba o cruzaba la frontera de lo físico. Cuando les mandó un documento relatando las conductas de Weinstein con ella, hicieron un trato económico. Su hermano, según el artículo, lleva desde los 90 ayudándole a pagar a mujeres para que no le denuncien. Este septiembre, cuando Weinstein y su red de espías sabían perfectamente que había periodistas detrás de su historia, le pidió a Irwin Reiter, un ejecutivo que había trabjado tres décadas para él, que hablara bien de él a los reporteros. Cuando se negó le amenazó con publicar información sobre él.

Ashley Judd

EL MARAVILLOSO MUNDO DISNEY

Disney compró Miramax en 1993 y la vendió en 2010. Son más de dos décadas, con el productor en uno de sus momentos más poderosos, logrando Oscars con frecuencia. Preguntado por los periodistas, el departamento de prensa del gigante del entretenimiento asegura no tener ningún reporte sobre la conducta de Weinstein. Pero, según antiguos empleados, además de los premios, el productor dejó una enorme cantidad de acuerdos y quejas por acoso sexual.

LAS CONEXIONES POLÍTICAS

Weinstein es descrito como un maestro de las influencias. No solo por sus relaciones en el mundo del espectáculo, sino también en lugares más poderosos que podían servirle de escudo. Un gran donante del Partido Demócrata y un apoyo para Barack Obama, solía decir a sus interlocutores: “Yo conozco al presidente de los Estados Unidos, ¿A quién conoces tú? Soy Harvey Weinstein. Ya sabes lo que puedo hacer”. Weinstein tiene también una fuerte relación con los Clinton, ayudándoles con su dinero y las estrellas de su productora. Cuando Bill sufrió el impeachment por el caso de Monica Lewinsky, donó 10,000 dólares al fondo para su defensa y fue consejero informal de Hillary durante su campaña del año 2000 para el Senado. No está claro hasta qué punto los rumores que había por toda la industria llegaron a los políticos, pero sí que su cercanía acrecentaba una imagen de un hombre con el que mejor no cruzarse.
 

*Artículo publicado originalmente en Vanity Fair España.

harvey weinstein ben affleck respuestas de famosos acusados de acoso