El aristócrata que enamoró a Yves Saint Laurent y Karl Lagerfeld (y los enemistó para siempre)

Entrevistamos a la biógrafa de Jacques de Bascher, el héroe proustiano que enfrentó al diseñador de Orán con Karl Lagerfeld... y con Pierre Bergé.

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“Atuendo trágico y negro absolutamente obligatorio”. El 24 de octubre de 1974 un chispeante París, cuya vida nocturna rivalizaba con la del Nueva York de Studio 54, acogió una de sus fiestas más salvajes, Moratoir Noire. Una velada de tintes explícitamente sexuales en honor de Karl Lagerfeld. Su anfitrión, Jacques de Bascher, era entonces el amor platónico del diseñador. También el amante de Yves Saint Laurent. Los tres protagonizaron un complejo triángulo amoroso, para escándalo de Pierre Bergé, compañero, socio y mentor de Saint Laurent. Bergé llegó a acusar al alemán de haber propiciado la relación entre De Bascher con Saint Laurent para, al acompañar al modisto en su particular caída a los infiernos, socavar de paso los cimientos de la casa de moda. “Todo el mundo odiaba a Jacques de Bascher, menos Karl Lagerfeld, claro”, declaró el mecenas en diciembre de 2000 a The New York Times. Una biografía indaga en la figura de De Bascher, el aristócrata decadente que arrastró a Saint Laurent hacia el abismo y que convivió 20 años con Lagerfeld. Sin sexo.

La figura de Jacques de Bascher ha estado siempre envuelta en un halo de escándalo y misterio. Descendiente de una familia de la nobleza de provincias murió en 1989 y su nombre se perdió en el olvido. Hasta que, en 2014, se estrenaron dos películas sobre Saint Laurent –Yves Saint Laurent, que contó con el beneplácito de Bergé; Saint Laurent, que desató su ira– en las que De Bascher inspiró sendos papeles secundarios encarnados por Xavier Lafitte y Louis Garrel, respectivamente. “En ambas se le mostraba como un intrigante, descrito en sus aspectos más sombríos. Me empeñé en conocer la verdad, en saber quién fue realmente y qué papel jugó en las vidas de Saint Laurent y Karl Lagerfed, Me preguntaba si no sería más complejo que la caricatura en la que lo habían convertido o si fue tan nefasto para Saint Laurent como clamaba Bergé”, dice Marie Ottavi. La periodista de Libération es la autora de Dandy de L'Ombre (Segier), la biografía de De Bascher que se acaba de publicar en Francia, y que, además de retratar la edad dorada de la noche parisina y a sus célebres protagonistas –el libro cuenta con los testimonios del diseñador Kenzo Takada, de la musa de Saint Laurent Betty Catroux o de la modelo Pat Cleveland, entre otros–, despeja varias incógnitas sobre el hombre que enfrentó a dos de los diseñadores de moda más relevantes de la última mitad del siglo XX. Y estas son algunas de sus conclusiones: “He descubierto que su pasión por Saint Laurent fue verdadera; que Jacques asumió por completo su homosexualidad en una época en la que no era tan fácil. Que vivió una historia de amor con Karl Lagerfeld, pero con sus propias normas”, zanja la autora.

En el libro, el alemán habla por primera vez de su compleja relación con De Bascher. “Su primera reacción a mi propuesta de entrevista fue negativa. Desde su oficina me advirtieron que recibía ofertas para hablar del tema casi a diario, y que siempre las rehusaba porque le resultaba demasiado doloroso recordarlo”, me cuenta la autora. De Bascher murió de Sida en 1989. Lagerfeld estuvo con él mientras agonizaba en un hospital de París. Algo que, subraya Ottavi, no ha vuelto a hacer jamás. Finalmente, el diseñador aceptó. “Nos vimos en dos ocasiones. Cada encuentro duró dos horas, y fueron intensos y emocionales. Lagerfeld me abrió su corazón y compartió conmigo multitud de recuerdos. Sin censurarse ni censurarme”, añade. “Jacques inspiró a Karl, fue su vía escape en una etapa en la que trabajaba de forma exhaustiva. Al final, Jacques se convirtió en parte de su familia”. Calvinista confeso, en la época en la que convivió con De Bascher, entre 1973 y 1989, Lagerfeld, quien ya lideraba Fendi y Chloé, se hizo con la dirección creativa de Chanel (en 1983).

Yves Saint Laurent y Pierre Berge (1994).

Mientras que con Saint Laurent mantuvo un vínculo sexual con tintes sadomasoquistas que acentuó las tendencias autodestructivas del diseñador, con Lagerfeld compartió 18 años de convivencia platónica. “Era una relación libre. A Lagerfeld no le interesaba el sexo, a Jacques, demasiado. Para De Bascher era una forma de expresar su poder, un ámbito en el que su belleza y su cultura causaban estragos. Lagerfeld ejerció el papel de voyeur que se divierte sin participar. Les unía en cambio el gusto por el romanticismo, la estética, la vida palaciega”, revela Ottavi. En su libro describe la rutina De Bascher, quien, naturalmente, nunca trabajó. Desayunaba en la Braserrie Lipp o en Les Deux Maggots, siempre en la misma mesa. Después se echaba una siesta antes de su preceptivo tratamiento de belleza en Carita o Monsieur Guy. “Cuando no se ocupaba de sí mismo iba al cine, de compras, tomaba el té con alguna condesa o se citaba con sus amantes”, continúa el libro. Sus jornadas acababan invariablemente en el Café de Flore, “antesala de la noche”, y en los clubes nocturnos que hicieron de París la ciudad más animada de la época, como Le Palace o Le Sept, el mítico club gay sito en la rue de St. Anne. En ocasiones, la cosa se deslizaba hacia rincones más oscuros. Como la célebre Moratoir Noire, la fiesta sadomasoquista que De Bascher organizó con Xavier Castiella en honor de Lagerfeld.

Casi 20 años después de la muerte de Jacques de Basscher, Yves Saint Laurent, quien le sobrevivió hasta 2008, es objeto de aclamación a través de dos museos que se inauguran estos días en París y Marrakech, las ciudades en las que creó, vivió y amó. Su precursor, su amante, socio y compañero Pierre Bergé, enemigo acérrimo de De Bascher, falleció hace el 8 de septiembre. Karl Lagerfeld tiene 84 años y acaba de presentar en París su colección de prêt-à-porter para Chanel. Alérgico a la nostalgia, el diseñador se ha permitido una de sus escasas concesiones al pasado en el libro de Ottavi para recordar al que fuera su amigo. “Karl Lagerfeld siempre ha amado a la gente que se aceptaba a sí misma, a los extrovertidos, a los eruditos. De Bascher era todo eso a la vez. Nunca sintió la necesidad de trabajar, de ser reconocido por lo que era. Su vida de excesos, su situación, sus encuentros y sus experiencias le bastaban”. ¿Podría existir hoy un personaje como Jacques de Bascher?, le pregunto a su biógrafa. “Quizá, pero no su influjo no sería el que fue. El encarna una época en la que todo estaba permitido, al menos en ciertos ambientes. Hoy, sería juzgado por su falta de ambición. Jacques es el producto puro de su época. Por eso escribir con él ha sido apasionante”.

En cuanto a Bergé, cuentan que cuando descubrió “horrorizado” que la influencia, según él perniciosa, de De Bascher sobre Saint Laurent, escapaba a su control, habló con el aristócrata. Nunca ha transcendido qué le dijo, pero lo cierto es que el dandy sombrío se alejó para siempre de su amante. “Su relación fue más compleja e intensa de lo que Bergé estuvo dispuesto a admitir, pero es cierto que De Bascher causó estragos en Saint Laurent. Se encontraron en una época en la que su vida era decadente, se entregaron a una sexualidad desbocada y a las drogas. Saint Laurent sabía lo que hacía. Jacques le divertía y le fascinaba. Era guapo, muy francés, inteligente, muy culto. Era un amante de la literatura. Pasar una hora con él debía ser una delicia. Era un héroe proustiano”.

*Artículo publicado originalmente en Vanity Fair España.