Nicole Kidman renació y ahora será premiada en Los Cabos.

Ahora que el Festival de Cine de Los Cabos premiará su trayectoria repasamos el renacer de la actriz.

Nicole Kidman ha recibido los 50 como nunca. La pudimos considerar perdida y supo reinventarse. Mañana, el Festival de Cine de los Cabos le otorgará el Lifetime Achievement Award por su contribución al cine. El premio le llega en un momento crucial, pues justo cuando la dábamos (casi) por perdida, Nicole Kidman, resurgió con fuerza gracias a la acertada elección de sus papeles y por supuesto, por aprender de sus propios errores.

Analizamos los pasos de la actriz, para comprender cómo ha salido avante de este naufragio cinematográfico de proporciones hollywoodenses.

Sobrevivió a Tom Cruise (y a la cienciología).
Y eso no es cualquier cosa. Preguntémosle a Katie Holmes o a Mimi Rogers, quienes pasaron al olvido tras romper sus lazos matrimoniales con el divo. Sin duda, lo que no te mata te hace más fuerte, ¿verdad Nicole? Después del divorcio, la actriz por poco llega al altar con Lenny Kravitz, pero ambos huyeron a tiempo (el uno del otro).

Se sube al caballo ganador…y luego sabe bajarse a tiempo.
La actriz está casada con el músico Keith Urban. Juntos, apoyaron a Donald Trump, causando desconcierto entre la comunidad artística volcada en rechazo hacia el entonces candidato a la presidencia. Después, la actriz se desmarcó, alegando que se refería a apoyar a quien fuera que resultara electo, por el bien de la democracia de su país (la actriz creció en Australia, pero nació en Hawái).

el renacimiento de Nicole Kidman

Tomó malas decisiones… ¿y?
Una de ellas, actuar en el remake de la exitosa película argentina El Secreto de sus ojos, en la que se deslució completamente. Aceptó aceptado aparecer en la versión fílmica de Embrujada (por la que ganó un premio Razzie a lo peor del cine) y apenas en 2014, había interpretado a Grace de Mónaco en la catástrofe cinematográfica homónima, película que contribuyó a la decadencia por la que parecía navegar la rubia. ¿Se podría enderezar este barco?

No le dieron miedo los proyectos independientes.
A pesar de protagonizar algunas de las películas más caras y publicitadas de la historia, y en plena crisis de popularidad, la actriz no dudó en aceptar proyectos indie que además de volverla a ponerla en el aparador, le otorgaron credibilidad. Claro, la vieja fórmula nunca falla, pero muchos actores de la vieja guardia sienten pavor de recurrir a la independencia temiendo que sus fueros bajen. El actuar en papeles pequeños en recientes éxitos como Lion (que si bien no es precisamente una obra menor e incluso fue tomada en cuenta en los pasados Oscars, tampoco fue uno de los blockbusters de temporada) le abrió paso para regresar pronto a súper producciones como Aquaman (la próxima gran apuesta de DC para 2018 que seguro llegará con altas expectativas tras el éxito de Wonder Woman) y papeles destacados como el que obtuvo hace poco en  The Beguiled, la película de Sofia Coppola, la directora ganadora de La Palma de Oro en la pasada edición de Cannes.

el renacimiento de Nicole Kidman

Le invierte tiempo y dinero a sus problemas.
Y no nos referimos a las cifras que ya debe haber gastado en botox, sino a que cuando su matrimonio atravesó una crisis el año pasado, la actriz pagó un curso de asesoría matrimonial que le costaba 10.000 euros por dos sesiones diarias. Dice un proverbio hollywoodense que si mantienes tu vida afectiva sana, todo se reflejará en buenas elecciones en tu carrera en el celuloide.

¿Reinventarse? Sí, gracias.
Si bien siempre se movió por aguas turbulentas, en el sentido que aceptaba papeles complicados como el Virginia Woolf en la malograda The Hours (con todo y nariz postiza) o el de mujer sureña en The Paperboy (de 2012), la actriz bajó del olimpo y aceptó aparecer recientemente (para cautivar a la audiencia) en televisión en la mini-serie de HBO Big Little Lies. Ah, y no olvidemos mencionar que alguna vez trabajó con el polémico Lars Von Trier en la película Dogville y no acabó traumatizada (o eso suponemos).


Su fortaleza humana.
Indudablemente su faceta altruista la han ayudado a encaminarse positivamente por la vida. Su labor como embajadora de buena voluntad en la UNIFEM (Fondo de Desarrollo de la Naciones Unidas para la Mujer) ha sido bien recibida. Mientras algunas actrices en decadencia sufren añorando sus días de gloria, Nicole supo tomar otros derroteros.

Por el buen camino del éxito.
En noviembre del 2011, la actriz formó parte de la lista de los actores menos rentables de Hollywood (junto a Eddie Murphy, Meg Ryan y otras celebridades venidas a menos). Hoy, la actriz recibe millonarias ofertas cinematográficas como en sus mejores tiempos y si el viento sigue soplando a su favor, seguramente la veremos ganar otro Oscar (ya ganó una vez por el mencionado papel de la escritora Virginia Woolf) y consolidarse para lo que parecía estar predestinada: ser una actriz solvente, taquillera y prestigiosa, cuyo segundo aire pinta para ser permanente.