El lado oculto de Gustavo Cerati

A tres años de su fallecimiento, recordamos al ex líder de Soda Stereo con algunas cosas que quizás no sabías sobre su figura.

Uno de sus más grandes éxitos de Soda Stereo, no fue compuesto por él.
En la época de Signos, el tercer disco del grupo, Cerati pasaba por un momento complicado por culpa de sus adicciones y la presión de conseguir que su tercer disco fuera tan exitoso como el anterior. Es por eso que recurrió a algunos letristas externos, como Isabel de Sebastián (quien se encargó de la letra de En Camino y hace cuatro años presentó su propia versión). Pero lo que muchos no saben es que la letra de Persiana americana, quizás el tema más conocido del grupo, es autoría de Jorge Antonio Daffunchio, un escritor semi-desconocido que se inspiró en el cine noir para escribir la letra de la canción.

El origen de su look más emblemático.
La imagen más memorable de Cerati fue a principios de los 80 cuando el grupo se vestía a la usanza new wave de The Cure, The Jesus and Mary Chain o Siouxsie and the Banshees. Pero tanto ese look, como la influencia cada vez mas oscura de su música en esos años, fue resultado del acercamiento de Cerati a una chica llamada Tashi, quien tenía 15 años de edad y que fue su novia durante un tiempo. Ella estuvo detrás del maquillaje y los peinados extravagantes que el grupo ostentaba en esos años.

Cerati, el actor.
Si bien en sus videoclips ya mostraba histrionismo (remitirse a Crimen) y, que nos perdonen los cazadores de frases cliché, pero el tipo era una camaleón (del look y el concepto musical de Nada Personal al de Dynamo hay un mar de diferencia), Cerati igual debutó en el cine en la película Más Bien, estrenada en 2001, donde Cerati interpreta a un doctor.

No soportaba a los Hombres G…ni al reggaetón.
Si bien fue más sutil que Aleks Syntek (quien recientemente se refirió al género urbano como “música para simios”), en algún concierto cambió la letra de su canción Cuando pase el temblor para burlarse y, en su lugar, dijo: “Despiértame cuando pase el reggaetón”. En su momento, arremetió contra la música de sus contemporáneos liderados por David Summers: “Un grupo como los Hombres G no puede tener más trascendencia. Es uno de los grupos que son pendejos que cantan estupideces. Puede ser que haya una sociedad mundial estúpida, pero a nosotros por ejemplo no nos pasan cosas estúpidas todo el tiempo como para hacer alguna canción así”, comentó en una entrevista de 1990. Ellos por su parte, no se enteraron o no le guardaron rencor, pues hace justo cuatro años, compartieron en su cuenta de twitter lo siguiente: “Compartimos décadas y escenarios. Descansa en paz amigo Gustavo @Cerati”.

Compartimos décadas y escenarios. Descansa en paz amigo Gustavo @cerati

Cerati se proyectaba en sus héroes musicales.
Muy al estilo de El Hombre de los dados de Luke Rhinehart, el artista solía adoptar personalidades según el disco y la época. Es así que emuló a Robert Smith de The Cure, en la época de Nada Personal y Signos, y antes ya lo había hecho con Sting (de The Police) en su disco debut. Posteriormente asumió el papel de Bowie en Doble Vida y de Jeff Lynne en la época de Confort y Música para Volar (anteojos y peinado incluidos).

Los otros grupos de Cerati.

Además de Soda Stereo, Cerati tuvo otros proyectos igual de interesantes pero menos conocidos. Uno de ellos, el combo que formó con Daniel Melero (Cerati/Melero), el llamado Brian Eno argentino. Otro más, Plan V, con el que exploraba la electrónica y, además, fue miembro no oficial de Fricción, banda donde militaba su amigo Richard Coleman. Si ya te cansaste de escuchar a Soda, bien puedes buscar algo de esos proyectos o… ¿qué tal de Vida, efímero grupo que formó con los miembros restantes del mítico grupo argentino Virus?

Cerati y México.
Cuando el grupo llegó México por primera vez, el fatídico temblor de 1986 aún estaba presente en la memoria de los mexicanos, que acogieron su canción Cuando pase el temblor como una referencia literal. Él mismo se encargó de desmentirlo, asegurando que la canción se trataba de un temblor emocional. Su relación con México fue de toda la vida, e incluso grabó la guitarra (inconfundible) en una canción del primer disco de Caifanes (el tema La bestia humana). Además, uno de sus últimos discos fue producido por el regiomontano Toy Selectah, en algún momento, gurú sónico de la movida mexicana.

 

A pesar de su fama, le costaba conectar con las mujeres en las fiestas.
En Cerati: La Biografía de Juan Morris, el autor afirma que Cerati era un tipo que a pesar de su fama, era tímido con las mujeres. Relata que en una fiesta, Cerati intentaba conectar con una guapa mujer y que se notaba que se esforzaba en ser agradable. “¡Pero si eras Cerati!”, cuenta el autor que pensó: “Solo eso bastaba y ya…”. Según él, el músico se portaba un poco inseguro pese a su fama.

Su primera esposa.
Todo mundo recuerda a su querida Cecilia Aménabar, quien recientemente estuvo en México en un show de Benito Cerati, hijo de ambos. Pero Cecilia no fue su primera esposa, el artista estuvo casado dos años (de 1987 a 1989) con la diseñadora argentina Belén Edwards.

¿Cerati plagiaba?

Según algunos artículos y videos de internet, Cerati solía plagiar elementos de otras canciones en algunas de sus canciones. Lo cierto es que él mismo aceptaba que a veces recurría al sampleo, herramienta utilizada de manera recurrente en el hip-hop, sin que eso le quitara un gramo de creatividad. En los mismos discos se aclara: “Esta canción contiene un sampler de…”, como es el caso de Zoom y su bucle inicial tomado de una canción de Ace Frehey de 1978 o Efecto Doppler, que contiene una introducción tomada de una vieja canción de Echo and the Bunnymen