Los oscuros secretos sexuales de John Lennon

Te revelamos entre rumores, declaraciones y una entrevista con el autor Robert Rosen, algunos secretos sexuales detrás de la figura del genio musical.

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Si aquel 8 de diciembre de 1980 un oscuro y atormentado tipo de apellido Chapman no hubiera disparado contra John Lennon, quizás los supuestos secretos sexuales del beatle no lo serían más hoy. ¿Por qué? Porque Lennon no se limitaba a la hora de dar declaraciones reveladoras o de realizar actos polémicos. Como cuando aseguró que su grupo era más popular que Jesucristo (y casi logra que lo quemaran vivo junto con sus discos), o cuando se mostró cual vino al mundo (aunque con el plus del vello púbico) en aquella censurada (y poco sensual) portada del disco Two Virgins donde, junto a su eterna Yoko, se mostraban desinhibidos y muy ad-hoc a las tendencias de la revolución sexual de aquel momento. No, al menos en la lengua, John no tenía pelos.

 

John Lennon y Yoko Ono en portada del disco 'Two Virgins' (1968).

Por eso, podemos apostar que Johnny (el tener todos sus discos, ¿nos da derecho de referirnos a él con ese diminutivo?) sería más provocador que Miley Cyrus en sus momentos más desatados. En serio, no nos imaginamos a un Lennon reaccionario. En su libro Nowhere Man, Robert Rosen (quien platicó en exclusiva con nosotros) afirma que Lennon solía tener sexo con sus groupies justo antes de subir al escenario, y que seguramente eso era rutinario en esos días, “aunque hoy sería inaceptable” asegura el autor.

“¿Quieres que hagamos una revolución?”, cantaba John en el ocaso de la carrera de los Beatles, y esas palabras no se deben tomar a la ligera bajo ninguna circunstancia. Lo que sí nos queda claro es que la revolución sexual de Lennon no se limitaba a tener sexo con sus fans, cantar canciones de aventuras eróticas pasajeras (Norwegian Wood) o insinuar con sarcasmo que el Maharishi de la India era sensual (Sexy Sadie). ¿Te sabías los siguientes secretos sexuales del beatle? 

Su romance juvenil con Brian Epstein: una historia de amor no consumada.
Unas vacaciones juntos en Torremolinos, España, habrían sido el detonante de un encuentro amoroso entre el músico y el hombre que los llevara a la fama mundial. El mismo Lennon se refirió a esos días como “Interesantes, yo le preguntaba a Brian quién de los chicos que pasaban le gustaba”. Lo cierto es que cuando después un DJ local se refirió al viaje como “una luna de miel”, el cantante no reaccionó muy bien que digamos. Eran tiempos en que el tema era tabú. ¿Y qué tiene que decir Yoko a todo esto? (es que Yoko siempre se mete en todo, hasta 50 años después): "Estoy segura de que Brian Epstein hizo algún intento, pero John simplemente no quiso hacerlo. Creo que él tenía ganas de experimentar, pero estaba muy cohibido", comentó apenas en 2015 sobre aquella aventura a la que en sus últimos días Lennon también se refirió en una entrevista como “una historia de amor no consumada”. “Hey, tú tienes que esconder tu amor”, cantaba en 1965… ¿con dedicatoria? Brian Epstein se suicidó pocos años después, pero no queremos echarte la culpa a Lennon (en todo caso a Yoko, —aunque no conociera a Brian—porque Yoko, siempre tiene la culpa de todo).

Según Rosen, en los diarios de Lennon donde se basó para escribir su libro, aparentemente John sólo manifiesta deseo sexual hacia mujeres. Sin embargo, el escritor recuerda una imagen homosexual que quedó plasmada en Nowhere Man: un sueño erótico que John Lennon, donde aparecía George Harrison. Además, el autor asegura que el músico aprendió a programar sus sueños a través de algo llamado lucid dreams (o sueño inducido), y esto involucraba sueños sexuales

La bestia sexual de John Lennon.
El documental Imagine, lanzado para conmemorar una década sin Lennon, narra fugazmente la aventura extra-marital solapada por la misma Yoko Ono, con su entonces asistente May Pang. Lo cierto, es que el llamado “fin de semana perdido” (como el mismo beatle bautizó a esos 19 meses de sexo desenfrenado), fue más que una aventura por aburrimiento matrimonial y se asemeja más a una incursión salvaje en la experimentación sexual, como cuando le pidió a un amigo una cama de hospital para tener un encuentro, digamos “muy ergonómico”, con Pang. En un artículo publicado en el 2000 por Rodrigo Fresan para la web argentina Página 12, éste se refiere a May Pong como “la bestia sexual” del beatle.

Robert Rosen, el odiado (por las huestes que no toleran que la imagen compleja del ídolo en la intimidad pudiera dejarlo en evidencia como un tipo de carne y hueso y en momentos, como “un obseso sexual”) biógrafo no autorizado de Lennon, afirma: “Tuvo un affaire, pero no lo critico por eso, eran sus asuntos personales, lo mismo que su viaje a Sudáfrica, donde tuvo sexo con prostitutas”, recuerda. No hay videos, pero aunque los hubiera,  la verdad, no queremos verlos (sinceramente con la portada de “Two Virgins” tuvimos suficiente)

Lennon, el exhibicionista. 

Hace unos días, Louis C.K. pidió disculpas por su comportamiento sexual. El comediante pensaba que era gracioso masturbarse frente a sus amigas. Pues bien, Lennon quizás no tenía el mismo “sentido del humor” , pero según Robert Rosen (basado en los supuestos diarios personales del beatle), en sus últimos días, John era algo así como un obsesivo del onanismo: “Sí, en el libro yo afirmo que él se masturbaba mucho, pero ¿qué importa? Eran sus asuntos personales. “Help, i need somebody help, not just anybody help, you know, i need someone help”, cantaba en una de las canciones más famosas del cuarteto, pero quizás le faltó gritar más fuerte para que lo escucharan y lo rescataran de sí mismo. 

El joven John.

Según cuenta en su auto-autobiografía Cynthia Powell, su primera esposa, John tendía al sexo violento. En sus primeros años de pareja, al no tener un espacio propio para sus encuentros, el futuro beatle solía llevarla “a callejones oscuros o portales de tiendas” para tener relaciones. John era un poco sádico (o “inseguro”, suavizaría Powell en el libro) y solía golpearla en público solo por el hecho de que ella saludara a otro hombre. “Cynthia estaba ahí para reforzar su condición de macho y que él se sintiera bien sexualmente”, comentó Tony Bramwel, amigo de la adolescencia de John. Dos letras de Lennon, Run for your life (“prefiero verte muerta, niña, a que estés con otro hombre”), con The Beatles y Jealous Guy (“no quise lastimarte, siento hacerte llorar, pero soy un tipo celoso, me sentía inseguro…”) ya de su etapa en solitario, hasta podrían ser tomadas como una confesión de violencia sexual doméstica. 

En 1969 John y Yoko se plantaron en una cama dos semanas para protestar, con el lema “haz el amor y no la guerra”, pero la batalla interna del artista, nadie hablaba en esa época.

Yoko suelta todo.
En la misma mencionada entrevista del 2015 (para el Daily Beast), Yoko declaró que su famoso ex marido era muy abierto respecto a la experimentación y que ambos veían la bisexualidad como algo natural, en una época en que la sociedad era más renuente al respecto. Según la viuda más odiada del rock and roll, Lennon quería tener una relación con otro hombre pero “nadie la parecía lo suficientemente atractivo”. ¿La imagen de padre de familia y esposo enamorado de su último disco, Double Fantasy, era entonces una fachada para un artista que no creía en los convencionalismos pero cuya revolución sexual nunca pudo derrocar los paradigmas? Según Robert Rosen, las razones de su imagen paternal y monógama eran estrictamente comerciales: “John Lennon estaba muy frustrado sexualmente porque Yoko no quería tener sexo, y a él se le dificultaba verse con May Pang. John quería proyectar en Double Fantasy, una imagen familiar de un tipo con un matrimonio común, pero nada era cierto. John seguía estando obsesionado con el sexo a pesar de lo que quería comunicar en el disco”, remata.