Mickey Mouse: ‘Yo soy el primero, el original’

Con motivo del 60 aniversario de Disneyland, simulamos una sincera entrevista con el ratón más famoso de la historia.

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La vida y origen de Walt Disney han estado siempre marcados por un halo de misticismo. Unos dicen que nació en Mojácar (Almería), otros aseguran que está congelado y algunos afirman que ni siquiera sabía dibujar. De hecho, según sostiene Eduardo Soler en su documental “Disney a través del espejo”, el FBI podría haber ocultado los documentos sobre la naturaleza española del ganador de 32 premios Oscar, como agradecimiento por su ayuda en la caza de brujas. Y entre tantos rumores y suposiciones, son los “hechos más fantasiosos” los que pueden ser constatados.

Coincidiendo con el 60 aniversario de Disneyland (Anaheim, California) –el único de los parques temáticos que Walter Elías Disney diseñó personalmente, para luego supervisar su construcción-, en Vanity Fair nos preguntamos cuáles serían las reacciones de las caricaturas creadas por el genio, ante el éxito arrollador de la marca a través de los años. Por ello decidimos, haciendo uso de la imaginación, ponerle voz y “voto” al personaje animado más famoso de la historia. Damas y caballeros, bienvenidos al encuentro ficticio con el singular, espontáneo y dicharachero Mickey Mouse.

"Desde hace dos años me he vuelto vegano"

Cuéntanos Mickey, ¿qué se siente ser el eterno hijo predilecto de Walt Disney?
En primer lugar, si no le importa, preferiría que me tratara de usted. Aunque oficialmente mi acta de nacimiento indica que nací en 1928, la verdad es que ya había sido dibujado en un par de ocasiones anteriormente.


Disculpe el atrevimiento señor Mouse, no quería ofenderle. Háblenos de esa aparición. A sus creadores, Ub Iwerks y Walt Disney, les costó solo 2,500 dólares hacerle silbar sobre aquel tren, nada que ver con las producciones de hoy en día...
“The Steamboat Willie” es solo un ejemplo de que la calidad y el costo no están necesariamente relacionados. Imagínese, por aquel entonces ni siguiera me habían proporcionado mis icónicos guantes blancos –le llegarían con “The Opry House”- y los niños ya me adoraban.


La verdad es que es incombustible, cualquiera diría que no pasan los años por usted. Dígame la verdad, ¿ha recurrido a la cirugía?
No le voy a mentir señorita... si bien no me he visto en la necesidad de ponerme en una mesa de quirófano, no puedo negar la gran ayuda que han sido las nuevas tecnologías para combatir esas arruguitas de más. Si no, ya estaría en la ruina... imagínese, desde 1930 que mi cara apareció por primera vez en un producto de merchandising, ¡estaría perdido si no me echaran una manita de vez en cuando!

¿Qué siente cada vez que un niño llega a Anaheim y le pide una selfie?
Lo primero; alivio... Alivio de que griten Mickey y no Mortimer como me había bautizado mi estimado padre.Gracias a Dios mi querida y dulce Lily –esposa del dibujante– le hizo entrar en razón. Después mi corazón se hincha y me lleno de orgullo. Por muchos años que pasen, siguen llegando más y más niños que sueñan con ilusión el poder tomarse una fotografía conmigo.


Es que el amor mueve montañas señor Mouse, ¿cómo van las cosas con Minnie después de tantos años?
Muy bien, muchas gracias. Minnie es una gran ratona; amable, cariñosa y divertida. Por encima de todo, siempre he admirado su destreza al correr cualquier tipo de aventura sobre unos tacones.


Sabemos que se llegaron a casar, ¿por qué nunca salió a la luz?
Prefiero no hablar de mi vida privada señorita... ya tuve una fuerte discusión en 1933, cuando el señor Disney ventiló mis intimidades en una entrevista. “Pareja felizmente casada” dijo... y sí, la verdad es que no erraba al decir que tenemos un matrimonio de ensueño.

Permítame la osadía señor Mouse pero critica usted mucho a Walt Disney y si lo piensa fríamente, de no ser porque le prestó su voz –lo hizo de 1929 a 1946–, no estaríamos teniendo esta conversación...
Ni me lo recuerde... abrirme la boca para que el mundo me escuchara y ¿no se le ocurrió nada mejor que “Hot dogs!”? Si iba a hablar de comida al menos que fuera algo más sofisticado o ya mínimo, ¡algo más sano! Disculpe usted que sea tan tajante, es que desde hace dos años me he vuelto vegano y estoy tratando de ocultar mi pasado... el fast food no es una buena carta de presentación.


No será para tanto, cualquiera diría que se alimenta usted de aire, 87 años y pareciera que tiene 25... ¿es esa la razón por la que no usa camisa? ¿no le da el salario para una blusita?
¿Cree que es una cuestión de dinero?, ríe a carcajadas, permítame explicarle. Hoy en día la gente se inventa modas como el animal print, el leg veil y los peep toe pero permítame informarle que no han descubierto el hilo negro. ¿Cut out? Eso lo inventamos mis colegas y yo hace más de ochenta años...

Ahora que habla de sus compañeros, antes solo tenía que compartir protagonismo con su señora, Donald y pocos más. ¿Qué se siente pasar a ser parte de la vieja escuela?
No se confunda, está usted hablando con el primer personaje de Disney en tener una estrella en el paseo de la fama. Yo hice historia en 1978, mientras el resto siguen peleando por estar en cartelera la próxima Navidad. Me siento halagado de que muchos personajes sigan mis pasos, pero yo soy el primero, el original.


Demasiada presión para un ratón, ¿no? Quizá haya llegado el momento de tomarse un descanso...
¡Ni lo piense! La última vez que lo hice, tras “The Simple Things” en 1953, tardé treinta años en regresar. Mejor me voy a un spa, un masaje de piedras calientes y listo para abrir el parque una vez más. Sonrisa puesta, mirada de ilusión y, para qué negarlo, mi palito de selfies para publicar las fotos con mis fans en Instagram.