Cuando Cressida Bonas dejó der ser la exnovia del príncipe Harry

La socialité británica ha comenzado a forjarse un nombre propio gracias a su carrera como actriz, modelo y bailarina.

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Cressida Bonas no es la misma chica que conocimos cuando era novia del príncipe Harry, o quizás lo es, pero en ese entonces su estatus como “novia de la realeza” opacaba el hecho de que, detrás de esos ojos cristalinos y cabello rubio, también se esconde una entusiasta bailarina y actriz con ganas de comerse el mundo con su talento.

En los últimos meses los titulares sobre ella –que antes se enfocaban en sus salidas, rupturas y posible boda con Harry– han dado un giro de 180 grados para centrarse en su carrera profesional.

El año pasado, la socialité, de 26 años de edad, hizo su debut teatral con la puesta en escena There's A Monster In The Lake y posó para la edición especial de estilo de Vanity Fair. Además, ahora se puede dar la libertad de asistir a cuanto evento sea invitada, incluyendo la pasada entrega de los Globos de Oro, los premios BAFTA y la inauguración de la exhibición de Alexander McQueen en el museo Victoria & Albert, sin ser perseguida por los paparazzis.

Cressida, quien es la hija menor de la aristócrata británica Lady Mary-Gaye Curzon, y el empresario Jeffrey Bonas, recientemente interpretó el papel de Cecily Cardew en la obra de teatro The Importance of Being Earnest, en Londres, fue portada de Miss Vogue y también demostró sus mejores pasos de baile en el video promocional de la campaña primavera 2015 de la firma Mulberry, de la cual es imagen. Por si fuera poco, próximamente aparecerá en la película Tulip Fever, junto a actores de la talla de Christoph Waltz, Judi Denc y la modelo Cara Delevingne.

 

Este es tan sólo el principio para Cressida, quien ahora en vez de preocuparse por guardar la compostura, recato y protocolo real, simplemente baila por la vida, feliz, ligera y, quizá, liberada.