El ocaso de la ‘Dolce Paola’ de Bélgica

Llegar a la senectud le ha dado a una de las princesas más escandalosas de su época una vida sosegada con su marido.

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La vejez no es solo cosa de plebeyos y los años van pasando también para los miembros de la realeza. Paola de Bélgica, conocida en su juventud como la ‘Dolce Paola’, la más bella de las princesas en los años 60, es ya una anciana y ha pasado a un segundo plano tras la abdicación de su marido, Alberto II en 2013. Parece que llegar a la senectud le ha dado a una de las princesas más escandalosas de su época la serenidad de aceptar su destino: una vida tranquila y sosegada con su marido.

El pecado de Paola fue aterrizar demasiado joven en una de las monarquías más conservadoras y religiosas de Europa.
Una corte en la que ella se aburría –era frecuente verle bostezar en los actos públicos– y en la que siempre estaba rodeaba de gente mayor que prefería ir a misa que de fiesta.

Proveniente de unos linajes más antiguos e importantes de Italia, Paola Margarita María Antonia Consiglia, nació princesa de Ruffo di Calabria en 1937 en la Toscana. De hecho entre sus antepasados está el Marqués de La Fayette, líder francés de la Independencia de los Estados Unidos. Su pasado aristocrático no hacía presagiar que se convertiría en una princesa rebelde a la altura de lo fue Estefanía de Mónaco en la década de los años 80.

Paola y el entonces príncipe de Lieja, Alberto, se conocieron en Roma con motivo de la entronización del Papa Juan XXIII en 1958. El príncipe sucumbió a los encantos y la frescura de la italiana y tras un breve romance se comprometieron un año más tarde.

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Enjaulada en Palacio
Ya convertida en princesa de Lieja por su matrimonio, Paola revolucionó, literalmente, Bruselas. Sus 22 años, su cara de ángel, su rubísimo pelo y sus imponentes ojos azules junto con una irreverente actitud eran demasiado para la anodina monarquía belga. Paola estaba como un pájaro enjaulado y no tenía complicidad con su concuñada, la reina Fabiola, esposa del rey Baduino, que era una auténtica devota religiosa. El contraste en Palacio era más que evidente. Mientras Fabiola era todo recato, Paola no dudaba en aparecer con minifaldas, corpiños, peinados extravagantes. En definitiva más que una princesa parecía una cantante.

Los primeros años del matrimonio fueron felices y fruto de su amor nacieron tres hijos: el príncipe Felipe, actual soberano de los belgas, la princesa Astrid y el príncipe Lorenzo. La prensa de la época encontró un filón en ella: guapa, alocada y con fama de rompecorazones. Los pretendientes no le faltaban y pronto llegaron los escarceos tanto por parte de Paola como por Alberto. Los amoríos de su marido decepcionaron a la joven princesa que se refugió en los brazos de un fotógrafo de la revista Paris Match.

La familia de los príncipes de Lieja se resquebrajaba, ante lo que los reyes Fabiola y Balduino decidieron tomar cartas en el asunto y dar una sólida educación en valores al futuro heredero: el joven Felipe. Al no tener ellos hijos, se volcaron con su sobrino, que siempre consideró a sus tíos como sus segundos padres.

It Girl sesentera
Las habladurías y los rumores de crisis matrimonial fueron constantes durante varios años y Paola no se perdía una fiesta. Fue en esa época cuando el cantante italiano Adamo le dedicó una canción, tras una supuesta aventura, y quedó bautizada para siempre como la ‘Dolce Paola’, alimentando así la leyenda de la it girl sesentera e inspiración para muchas mujeres de la época que veían en ella a una princesa más terrenal y cercana que la perfecta y fría Grace de Mónaco.

Ya en su madurez, la relación del matrimonio fue mejorando con muestras de cariño y respeto en público. Importante acicate fue la subida al trono de Alberto tras la muerte de su hermano Balduino. Un golpe de realidad con el que Paola se dio cuenta que de una vez por todas debía aceptar su papel en la vida: convertirse en reina de los belgas.

Ahora ya como reina emérita Paola se enfrenta a la senectud, tiene ya 78 años, con ciertos achaques de salud. Este otoño la monarca fue ingresada en un centro médico a causa de unas fuertes arritmias. Meses más tarde reapareció en un acto oficial, ya recuperada, con un fantástico cabello blanco, gafas y un abrigo mostaza oversize, dejando a todo el mundo muy claro que, aunque se encuentre en el ocaso de su vida, quien tuvo retuvo y que aún queda mucho de aquella ‘dolce’ princesa que impactó a Europa.