La necesaria escala del príncipe Harry en Toronto

Porque hay veces en que el amor obliga a desviarse unos 3,000 kilómetros para ir del Caribe a Londres.

El 4 de diciembre, el príncipe Harry daba por terminada su gira de dos semanas por siete países del Caribe, los diplomáticos en el aeropuerto de Georgetown, Guyana, le daban la despedida y el plan lógico era que el royal regresara a su residencia en el Palacio de Kensington, pero no, hubo un cambio de ruta y su avión, en vez de ir directo a Londres, paró antes en Toronto, Canadá.

Solo un desvío de 3,000 kilómetros, una ligera curva para que el príncipe se encontrara con su novia, la actriz Meghan Markle, y pasar con ella las últimas horas del domingo y algunas más del lunes, según reportó el tabloide The Sun.

“Harry no podía esperar. Tenía que volar de vuelta a Londres con el resto de su séquito, pero cambió de idea y se desvió para verla directamente, ya que no podían estar separados”, dijo un testigo a The Sun.

Los paparazzi no han dejado libre a la protagonista de ‘Suits’, y siguieron sus pasos desde Toronto hasta la visita que hizo a su familia en California así como su vuelta a casa y hasta una ida al supermercado donde se ve que se abasteció de provisiones —se especula— para recibir a su novio inglés.

Incluso, la revista People la captó en una foto e hizo un close up a una cadena que lleva Markle en el cuello; esta tiene unas diminutas letras "H" y "M", obvio no creemos que sean una referencia a la famosa cadena de tiendas de ropa, sino a esa forma cursi de nombrar a los integrantes de una pareja amorosa. 

El periódico inglés explica que es probable que la pareja se reúna nuevamente antes de Navidad. En la realeza británica no está bien visto que las novias que aún no están comprometidas con los nobles pasen las fiestas con ellos y sus familias. Tal fue el caso de Kate Middleton, que durante los años en los que no estuvo con planes oficiales de boda con el príncipe Guillermo, tuvo que pasar alejada de él esas fechas decembrinas.