Don Leandro de Borbón, el último de los bastardos en la casa real española

El hijo extramatrimonial de Alfonso XIII fue reconocido como legítimo, sin embargo, murió sin haber logrado el título de infante.

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La historia de Leandro de Borbón bien podría haber inspirado 'Game of thrones'. A diferencia de la serie de televisión norteamericana en su caso no hay siete reinos, sino uno, y al igual que en la aclamada saga, la suerte no corre igual de favorable para los bastardos que para los hijos legítimos de los reyes.

Leandro Alfonso de Borbón Ruiz luchó toda su vida para que se le reconociera como hijo del rey Alfonso XIII de España y por tanto tío de Juan Carlos I. En los últimos años de su vida un juzgado español le reconoció la paternidad pudiendo llevar el apellido Borbón. Sin embargo, don Leandro, un personaje muy popular en España, principalmente por su paso por platós de televisión, solo pudo disfrutar del reconocimiento como hijo de rey los últimos años de su vida: este 18 de junio moría a los 87 años.

Aunque durante toda su vida fue un hombre relativamente dedicado a las relaciones públicas y a sus negocios, de todos era sabido que era el bastardo del rey Alfonso XIII. Siempre con su particular bigote y barba muy similares a los de su regio padre que se enamoró de su madre, una actriz de los años 20 llamada Carmen Ruiz Moragas.

Conocido como “tío Leandro”
Aún sin estar reconocido, era un secreto a voces que era hijo extamarital del rey. Tal es así que en el palacio de la Zarzuela, el rey Juan Carlos y sus hermanas, las infantas Pilar y Margarita, lo llamaban de forma cariñosa “tío Leandro”. Estas buenas relaciones con la Casa Real se estrecharon, en gran medida, por la buena sintonía que tenía con su medio hermano, don Juan de Borbón. A don Juan le gustaba invitarle a las celebraciones familiares. Sin embargo, tras morir el conde de Barcelona los nexos con la familia real se fueron enfriando poco a poco.

Fue en 2002 cuando don Leandro decidió reclamar legalmente lo que era suyo: el apellido Borbón y el reconocimiento de la paternidad. En diciembre de ese año presentó en el registro civil una demanda. Un año más tarde, en una resolución sin precedentes en España, se le reconocía como “hijo no matrimonial” de Su Majestad don Alfonso de Borbón y Austria. El juez dictaminó que don Leandro ostentaría en lo sucesivo los apellidos De Borbón Ruiz.

La rapidez y el resultado favorable de esta resolución se debieron, en gran medida, a que no fueron necesarias pruebas de ADN ni una demanda judicial, ya que la Casa Real española, por deseo de don Juan Carlos, no pidió pruebas biológicas. Al parecer Alfonso XIII en vida había admitido como verídico que don Leandro era hijo suyo.

Con apellido, pero si honores

Sin embargo, pese a ser reconocido como hijo de rey, Leandro no recibió ningún título, ni tratamiento ni honores de la Familia Real, algo que siempre le entristeció y por lo que luchó hasta el final de sus días.

Según la legislación española, ninguna persona que no sea hijo de rey o reina o del príncipe o princesa de Asturias podrá ostentar el título de infante, a no ser que el rey le otorgue esa distinción. Obviamente ni el rey emérito ni Felipe VI tuvieron esa deferencia para con el “tío Leandro”, algo que lo llenó de rencor.

Aunque las relaciones nunca llegaron a estrecharse con el reinado de Felipe VI y nunca se involucró a Leandro en la vida pública de Palacio, los cuatro reyes de España sí quisieron tener un último reconocimiento de cariño y aprecio hacia su persona. El día de su entierro, dos coronas de flores de parte de don Juan Carlos y doña Sofía, y de don Felipe y doña Letizia fueron depositadas en su tumba funeraria.

Un bonito gesto para el último de los bastardos reales españoles que, seguramente, habría preferido esas muestras de cariño de manera pública y en vida. A fin de cuentas, la justicia ha demostrado que él también era un Borbón.