Se casó Pippa Middleton, y no, no fue una boda fácil

El karma no excluye ni a los más cercanos de la realeza.

Hace seis años, en el enlace matrimonial de su hermana (Kate Middleton), se ganó el título de la dama más comentada y famosa del mundo, convirtiéndose a partir de aquel momento en jugoso material para encabezados. “Sin querer queriendo”, le robó en ese entonces algunos flashes a su big sister, sin imaginar que hoy le tocaría caminar hacia el altar para percatarse de lo difícil que es ser la novia.

El vestido

El máximo aliado de la protagonista de esta historia fue diseñado por Giles Deacon, acompañado de un velo de Stephen Jones y zapatos Manolo Blahnik (que nunca se pudieron apreciar, así que daba lo mismo si llevaba horrorosos tenis de plataforma al más puro estilo de las Spice Girls). Desafortunadamente, por el gran parecido de su vestido con el que llevó su hermana -y en menor medida con el de Lady Di- no pudo evitar ser objeto de comparación.

El reto de Kate

Que nadie se atreva aopacar a la novia en su gran día, ¿cierto? Ni siquiera si eres la Duquesa de Cambridge, tampoco por “regresar el favor”. Sin embargo, nadie dejó de prestar atención al mínimo movimiento, estornudo o llamado de silencio que Kate hiciera a sus hijos. Si además es un icono de estilo, era imposible que no se dedicara cobertura sobre su impecable pero bastante recatado y señorial outfit (casi cubierta de pies a cabeza) cortesía de Alexander McQueen.

Las damas… y el pajecito

Kate “cedió” su lugar en ese selecto grupo a otra de las mujeres más importantes de su familia, su pequeña hija, la princesa Charlotte. ¿De verdad hay algo más dulce que una hermosa y risueña chiquilla? ¿Qué tal el adorable príncipe George como pajecito? Entre ambos se encargaron de arrancar tiernos suspiros. Por cierto, los dos ayudaron a que Pepa & Co. (la marca con la que se decidió vestirlos) saltara a la vista, demostrando que no solo el diseño de la novia causó buzz.

Los invitados

“Por favor, no convoquemos a tanta celebridad porque ya con la familia de Kate y William tenemos suficiente”. No lo dijo, pero seguramente lo pensó. Entre los más de 300 asistentes, el único rostro –y cuerpo- de dominio general fue el de Roger Federer. Esto no significó la ausencia de otros señores pero más discretos nombres, como el de Serena Hood, directora de moda de British Vogue. Para rematar, hubo invitadas que parecía iban dispuestas a robar cámara. ¡Cuidado, Pippa!

¿Y el novio?

No se preocupe, él no hizo algo para restarle spotlight a su querida cónyuge. Tampoco se sienta mal si no sabe su nombre, en realidad pocos lo dominan. Se trata del financiero millonario James Matthews de 41 años, aunque aparente ser mucho mayor. Al igual que su ahora esposa, el pobre también tuvo que luchar -desde antes de contraer nupcias- contra la sombra de su hermano; el popular, parrandero y mediático Spencer. Sigamos con él.

El cuñado incómodo

A diferencia de James, el playboy lleva una consistente trayectoria bajo los reflectores. Para nada es actor, mucho menos cantante, aunque bien podría ejercer como modelo. Sin embargo, es un socialité más de Chelsea, que gracias a su físico y fabuloso estilo de vida era, hasta hace poco, el único reconocido de los Matthews. Sí, queremos ver las fotos de cómo se divirtió en la fiesta.

¿Y Megan?

Imagínese que va usted a la boda y luego de preguntar por la novia y su popular hermana, también quiere saber el paradero de la pareja del príncipe Harry. La actriz no asistió a la ceremonia, pero se rumora que hará acto de presencia en la recepción. Si bien no están comprometidos aún, para Pippa esa relación resulta algo mucho más seria que la que sostiene su cuñado con Vogue Williams, quien no fue requerida. Oops, seguimos hablando de Spencer, una disculpa.