Kate y Guillermo, el matrimonio que devolvió el ‘glamour’ a Gran Bretaña

Llevan solo cinco años casados y ya son una de las parejas más fotografiadas y más icónicas del panorama regio.

Llevan solo cinco años casados y ya son una de las parejas más fotografiadas y más icónicas del panorama regio. Guillermo de Inglaterra y Kate Middelton cumplen este viernes su primer lustro como marido y mujer. En este tiempo les ha dado tiempo a tener dos hijos, a hacer varios viajes oficiales y a devolver a Gran Bretaña el glamour de la época de Lady Di.

Aunque su matrimonio está más que consolidado y la entrada de Kate ha sido un gran espaldarazo para relanzar la figura de Guillermo, su relación no siempre gozó de tan buena salud. Especialmente inciertos fueron los últimos años de su noviazgo. La pareja tardó cinco años en casarse, algo poco usual en los romances reales que en cuanto se hacen públicos suelen ir acompañados de un anuncio matrimonial. Parece que la razón para tardar en comprometerse fue que el príncipe no tenía ningún interés en sentar la cabeza, fruto de lo cual Kate fue apodada “la paciente”. Estos altibajos provocaron que la pareja rompiera en 2007. Estar unos meses separados les hizo ver su futuro con perspectiva y distancia y, tras este periodo de reflexión, se reconciliaron. En octubre de 2010 anunciaron, por fin, su compromiso matrimonial.

Su boda, como no podía ser de otra manera tratándose de un heredero Windsor, fue por todo lo alto y retransmitida a medio mundo. Él vistió de rojo con el uniforme de coronel de la Guardia Irlandesa. Ella eligió un diseño muy romántico de Sarah Burton para Alexander McQueen con escote en pico y mangas de encaje. La cola tenía una longitud de tres metros. Completó su atuendo unos pendientes con el emblema de su familia (la bellota). Para coronar su look, Kate llevó una de las joyas más especiales de la reina Isabel II que esta misma le prestó: la tiara Cartier que la monarca recibió de su madre cuando cumplió la mayoría de edad.

Un estilo marca de la casa
Obviamente, desde antes de su enlace, Kate ya era objetivo de los fotógrafos, sin embargo, desde que se convirtió en duquesa de Cambridge su imagen es analizada al milímetro. Su carta de presentación es su eterna sonrisa y una melena suelta, bastante trabajada con las puntas ligeramente onduladas, marca de la casa. A la duquesa le gusta llevar vestidos con vuelo o de silueta recta, abrigos, y de vez en cuando, usa tocados y sombreros. Su maquillaje es bastante natural salvo los ojos que le gusta destacar con eyeliner negro. Nunca sale de casa sin su anillo de compromiso, el mismo que fuera en su momento de Lady Di. Un impresionante zafiro rodeado de brillantes que ya ha sido copiado en multitud de joyerías.

Aunque es plebeya, la duquesa de Cambridge ha sabido ganarse a la reina Isabel II, a la prensa y a los británicos con un estilo y elegancia muy personales. De hecho, Catalina es de las pocas royals que siempre parece que va bien vestida y apropiada. Manteniendo el estilo inglés pero con un giro más juvenil y con muchos guiños en su vestuario según el acto del que se trate. En las grandes ocasiones suele sacar las mejores piezas del joyero real y deslumbra con elaborados recogidos capilares e impresionantes vestidos de fiesta.

Un año después de casarse nació su primogénito, el príncipe George, un adorable niño rubio de casi tres años, que ha conquistado al pueblo con su espontaneidad. En mayo de 2015 la felicidad de la pareja se completaba con la llegada al mundo de la princesa Charlotte que ya tiene casi un año.

Con la llegada de sus hijos la idílica estampa de familia feliz se ha completado trayendo a la isla británica una época de bastante estabilidad que deja atrás los tumultuosos años 90 donde los divorcios y las separaciones eran la tónica entre los descendientes de Isabel II.

¿Reyes inminentes?
Con sus hijos algo más mayores, los duques de Cambridge se están convirtiendo en los mejores embajadores de la monarquía británica. Quizá por la mala imagen del príncipe Carlos, actual heredero, o por ser jóvenes, lo cierto es que su agenda oficial está llena de actos y viajes en los que ambos, sobre todo Kate conquista con su naturalidad.

Especialmente significativo ha sido su reciente viaje a la India que se ha visto como un homenaje de Guillermo a su madre, la difunta Diana, Princesa de Gales que hizo el mismo tour, pero sola. Meses más tarde se divorciaría del príncipe Carlos.

Con una agenda tan activa, cada vez más populares y cercanos no sería nada raro que la reina Isabel II se decantase por su nieto preferido a la hora de nombrar heredero, en lugar de por su hijo que apenas está viajando y tiene un perfil público mucho más bajo. ¿Serán los duques de Cambridge los futuros reyes de Inglaterra? Solo el tiempo tiene la respuesta.