Irene de Grecia, la fiel escudera de Sofía de España

La hermana de la reina emérita española es una de las princesas europeas más peculiares, cultas y alternativas.

Etiquetas:

Como una sombra. Siempre está ahí, pero su presencia no se nota. Seguramente Irene de Grecia, la hermana de la reina Sofía de España y de Pablo de Grecia, es una de las princesas europeas más peculiares, cultas, alternativas y discretas que se recuerdan. Sin embargo su segundo plano mediático contrarresta con la buena relación que tiene con toda su familia, incluido el rey Felipe de España, que le ha apodado cariñosamente como ‘tía Pecu’ por su peculiar carácter.

Irene de Grecia no es una royal al uso. Ni lleva ropa de alta costura, ni maquillaje, ni grandes joyas, ni se tiñe el pelo. A ella le va más el estilo bohemio, el zapato plano y los blusones que son un reflejo de su personalidad y de su forma de entender la vida.

Nacida en Sudáfrica en plena Segunda Guerra Mundial sus padres decidieron llamarla Irene que significa “paz” en griego. Un nombre que parece que la ha marcado desde bien pequeña pues su carácter siempre ha sido muy calmado, conciliador y filantrópico. Irene recibió una selecta educación y cursó estudios de piano. Actualmente y a sus casi 74 años sigue siendo una gran concertista.

Pese a haber nacido en el exilio, quizá es una de las más griegas de toda la familia, aunque sin duda un país que la marcó fue la India, donde estuvo viviendo durante dos décadas con su madre. Su paso por la ciudad de Madrás le sumergió en la espiritualidad, la filosofía y la cultura hindú algo que refleja en su austera forma de vestir y peinarse. Además, su espíritu caritativo lo demostró al donar la herencia que le dejaron sus padres (los reyes Pablo y Federica de Grecia) a la ONG Mundo en Armonía, de la que es presidenta. Uno de los hitos más importantes de la fundación fue el envío a la India de varias vacas que había que sacrificar en Europa para ajustarse a las cuotas sobre la leche que imponía la Unión Europea. El envío fue posible gracias al empeño de la princesa.

Esta mujer que nunca se ha casado ni ha tenido hijos vive a caballo entre Madrid, Londres y la India y es como una segunda madre para los hijos de los reyes Juan Carlos y Sofía. Es en la capital de España donde más tiempo pasa a lo largo del año y se ha convertido en el mayor apoyo de la reina emérita, especialmente tras la cacería del rey en Botswana y el ‘caso Urdangarín’. La ‘tía Pecu’ vive en el Palacio de la Zarzuela desde hace más de 30 años, al que se trasladó cuando murió su madre, la reina Federica. Desde entonces su relación con su hermana se ha estrechado cada vez más. Comparten aficiones, juntas suelen ir a conciertos de música clásica, van de mercadillos en Mallorca o compran los regalos de Navidad en Londres.

Ningún hombre consiguió llevarla al altar
Aunque Irene tuvo algún que otro amor, ningún hombre consiguió llevarla al altar. “He estado enamorada, naturalmente, pero no quiero contar ninguna historia de amor que he vivido por discreción”, asegura prudente en su biografía autorizada "La Princesa Rebelde", escrita por Eva Celada.

Vegetariana, al igual que doña Sofía, Irene ha gozado siempre de muy buena salud. Es aficionada al yoga y a la medicina natural. Sin embargo, solo en 2002 luchó contra un cáncer de mama que se trató a la manera convencional, con quimioterapia, durante unos meses. En 2008 se fracturó dos dedos de un pie en un viaje a Atenas que la postraron durante un tiempo en una silla de ruedas.

“La excéntrica de la familia”
Sabedora de que es un verso suelto no tiene problemas en definirse. “Soy la excéntrica y la rebelde de la familia”, declaró ella misma en su libro. Sus pasiones son la música, el arte y la cultura y, curiosamente, le encanta leer libros sobre ovnis.

La siempre discreta Irene no acostumbra tampoco a ir a actos sociales. Solo se la ve en aquellos que tienen que ver con actividades humanitarias y en celebraciones familiares como bodas o bautizos de sus sobrinos-nietos. Aún estas celebraciones la ‘tía Pecu’ prefiere no salir en las fotos y pasar lo más inadvertida posible.

Una de sus últimas alegrías ha sido poder regresar a Grecia, su tierra, aquella que le dio a ella y a su familia tantas alegrías y, también, momentos muy duros. Cuando está en Atenas vive en un modesto apartamento tan modesto como le corresponde a la princesa más modesta de Europa.