Escandalosos, discretos o vividores: los hermanos de la realeza

Sara y Lina, hermanas de Sofia Hellqvist, son la última incorporación a una estirpe que obsesiona a la prensa: los hermanos de reyes y príncesas.

Ni Lina ni Sara Hellviqst llamaron especialmente la atención en la boda real del pasado 13 de junio en Estocolmo, esa en la que su hermana Sofia se casó con Carlos Felipe de Suecia. Tampoco en el festejo de la noche previa. Sus atuendos de gala eran discretos y, a pesar de ocupar un lugar de honor en la ceremonia como hermanas de la novia, la nueva princesa Sofía de Suecia, las portadas las ocuparon las hermanas del novio, las princesas Victoria y Magdalena.

Sin embargo, desde ese día las dos jóvenes suecas han abandonado su vida anónima. De tanto en tanto tendrán un hueco en las fotos del reino. De entrada, Lina Hellviqst hubo de adaptar la fecha de su boda a la fijada para la boda real. Se casó a finales de agosto en un barco atracado en el puerto de Estocolmo con su novio Jonas Frejd, compañero de trabajo. Entre sus ochenta invitados, el hijo de los Bernadotte (que apareció muy elegante en traje azul marino del mismo color de la corbata). La novia quiso que sus hermanas Sara y Sofía actuasen de damas de honor, vestidas iguales, con un traje de coctel gris en guipur.

Desde ahora Lina y Sara también han de cuidar sus decisiones y optar por su vida anónima sin dar escándalos que salpiquen a la familia real y, al tiempo, evitar los privilegios que su cercanía a ellos pueda generar. En esa línea se mueven los familiares de los nuevos miembros de casa reales que no pertenecían antes de su boda a la gran Familia Real europea. Y ejemplos los hay de todo tipo.

Chris O’Neill
El marido de Magdalena de Suecia, Chris O´Neill, solicitó en su momento seguir siendo un ciudadano privado y no recibir un estatus real, a pesar de eso los medios de su país se han ocupado en varias ocasiones acerca del origen de su fortuna. Su insistencia en el anonimato es parcial: él es el padre de dos nietos de los reyes y debe controlar el origen de sus inversiones y así anda, con explicaciones permanentes sobre su lugar de residencia y sus negocios.

Gareth Wittstock
Gareth Wittstock, hermano de la princesa Charlene de Mónaco, ha cambiado radicalmente su vida desde que la ex nadadora se convirtiera en Alteza Serenísima y heredera de la princesa Grace. Él decidió que también viviría como un rey, abandonó su trabajo como técnico informático y se mudó junto a su madre y su novia, Roisin Galvin, a unos lujosos apartamentos de cinco habitaciones cercanos a palacio. Aunque, no se sabe a qué cuenta corriente se pasa el recibo del alquiler.

Ni a la madre ni al hermano de Charlene, que fue padre unos meses antes que su hermana, se les conoce oficio ni beneficio. Pero Gareth vive como un rey: no se pierde una gala de la cruz roja ni la Fórmula 1 de Mónaco. Incluso han salido al balcón de los Grimaldi a saludar a los habitantes del principado, como ocurrió en la presentación de los gemelos de Charlene y Alberto.

Pippa, la singular Pippa
Si hay una hermanísima que destaque por encima de todas es la de la duquesa de Cambridge, la bella Pippa, la hermana menor de la mujer del príncipe Guillermo. Pippa Middleton ha sabido rentabilizar el hecho de emparentar con los Windsor y tener alrededor de ella a casi tantos paparazzi como su hermana. En torno a ella pululan fotógrafos, editores, diseñadores de moda o acude como pareja del príncipe Guillermo cuando su hermana Kate decide quedarse en casa. El día de la boda de su hermana levantó las iras de algunos británicos cuando se presentó vestida de blanco, como la novia, un traje también firmado Sarah Burton para Alexander McQueen.

Pero no quedó ahí la anécdota: en los bautizos de sus sobrinos ha calcado el estilismo de la duquesa. Kate y Pippa parecían gemelas, aunque ella siempre supo que era más atractiva que su hermana, que ella era la guapa de los Middleton. Su omnipresencia llegó a preocupar en Palacio y le reclamaron un perfil más bajo. Desde entonces acude mayoritariamente a actos benéficos y mantiene una relación con altibajos con el financiero Nico Jackson, aunque la prensa sigue considerándola la soltera de oro del imperio británico.

 

Conoce a otros familiares, algunos incómodos y otros discretos, de los miembros de la realeza.