Harald de Noruega: el hombre que casi renuncia al trono por amor

Su matrimonio con Sonja Haraldsen, una estudiante de moda plebeya, puso en jaque a la monarquía de su país.

Noruega estará de fiesta este sábado. El motivo, la celebración de los 25 años de reinado del rey Harald y la reina Sonia, que incluirá una cena de gala que contará entre sus invitados con importantes personalidades como los reyes de Suecia o la reina Margarita de Dinamarca. El camino hasta este aniversario de plata no ha sido nada fácil. Especialmente cuando Harald estuvo a punto de dejarlo todo, renuncia al trono incluida, por amor.

Con su porte regio, sus joyas y su actual distinción es como si por las venas de la reina Sonia corriese sangre azul desde la cuna. Sin embargo, su pasado es de los más plebeyos de las reinas de su generación y supuso todo un pulso a la Corona. Casualidades de la vida, años más tarde el cuento de hadas se repetiría, corregido y aumentado, con su nuera, la joven Mette-Marit y su “pasado salvaje”.

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Futura reina de clase media
La historia de amor de los reyes de Noruega, una de las más románticas de la realeza, comenzó en los años 60. Por aquel entonces, el rey Harald había acabado su instrucción militar. Eran tiempos convulsos en Noruega, que estrenaba monarquía tras la invasión alemana en la segunda Guerra Mundial. En la vida de Harald se cruzó –contra todo pronóstico– una joven de clase media, llamada en aquel entonces Sonja Haraldsen, estudiante de diseño de moda sin ningún pasado aristocrático.

Sabedor del conservadurismo de su padre, el rey Olav V, Harald decidió mantener su noviazgo en secreto debido a que Sonia era plebeya, y por aquel entonces era impensable que un heredero se casase con alguien que no fuera miembro de la realeza.

Para evitar tentaciones Harald fue enviado a Oxford donde estudió Economía, Política e Historia. De la misma manera, Sonia marchó a Suiza. Aún separados, su amor fue más fuerte que la distancia y la prueba de que el joven príncipe amaba a la plebeya fue que acudió en su busca cuando ésta enfermó en el país suizo. Una vez juntos decidieron regresar a Oslo.

Intento fallido de matrimonio con Sofía de Grecia
Las tensiones entre el rey Olav y su hijo iban en aumento. El noviazgo con Sonia cada vez se consolidaba más y el posible compromiso matrimonial tenía alterada a la sociedad noruega. Olav y su esposa, la reina Martha, veían cómo sus planes de emparentar a su heredero con una joven princesa con muchísimo linaje, como lo era la princesa Sofía de Grecia (hoy reina emérita de España) que se enamoró perdidamente de un príncipe español, se iban por la borda.

Llegó un momento que la situación se hizo insostenible y ante la amenaza de Harald de renunciar al trono y a sus derechos dinásticos si no le dejaban casarse con Sonia, el rey y el Parlamento autorizaron el enlace tras una década luchando contra los elementos. Finalmente la boda se celebró en la Catedral de Oslo en 1968.

Una vez casados, el protagonismo de Sonia fue en aumento, pues al enviudar el rey, la joven princesa hizo de primera dama en aquellos años y su presencia en actos oficiales era paradójicamente mucho mayor que la de su marido. El tiempo pasaba y la salud del anciano rey se fue deteriorando hasta que finalmente murió un gélido día de enero de 1991. Inmediatamente después Harald subía al trono.

El matrimonio ha tenido dos hijos: la princesa Marta Luisa y Haakon Magnus, heredero al trono y casado con la polémica Mette-Marit. Fue el apoyo de la reina Sonia, en parte, lo que ha convertido a la actual princesa y al hijo que tuvo de soltera, Marius Borg, en miembros muy queridos tanto en palacio como en el país. Además es vox populi en Oslo que ambas mujeres mantienen una excelente relación, a buen seguro por compartir un pasado plebeyo.

Aunque Harald ya es mayor siempre ha tenido fama de muy buen deportista. De hecho participó en varios Juegos Olímpicos en la especialidad de Vela. Sonia se ha volcado en causas benéficas, especialmente las que tienen que ver con la infancia y también ha creado concursos para jóvenes artistas. La reina es una apasionada de la pintura y posee una importante colección de arte contemporáneo. En sus ratos libres le gusta pintar cuadros abstractos.