Enrique de Dinamarca y la historia del rey que nunca fue

El marido de Margarita de Dinamarca deja su puesto como príncipe consorte para dedicarse al arte y a la viticultura.

A sus 81 años y después de casi 49 años ejerciendo como príncipe consorte, Enrique de Dinamarca ha decidido jubilarse. Así lo comunicó su esposa la reina Margarita hace unos días durante el discurso de bienvenida al 2016, en el que pidió comprensión y respeto y agradeció su apoyo durante estos años.

Desde 1967, año en el que Margarita de Dinamarca se casó con este noble de origen francés que por aquel entonces trabajaba como diplomático en Londres, Enrique siempre se sintió incómodo por el hecho de ejercer como príncipe consorte y que nunca se le adjudicara el título de Rey. No en vano en más de una ocasión ha declarado sentirse “inútil y relegado”, como confesó en una entrevista que salió publicada justo cuando se celebraba la boda de Guillermo y Máxima de Holanda a la que acudió su mujer sola mientras él se refugió en el castillo de Caix “para reflexionar sobre su vida”, según comentó en el periódico danés BT donde además pedía igualdad de condiciones respecto a las mujeres. “Hoy a la mujer se le da el título de reina, pero el marido de una reina no se convierte en rey, por lo que la relación de pareja queda desequilibrada a ojos de la opinión pública y eso es traumático”, se quejaba.

A pesar de que ya han pasado unos años de estas declaraciones y que Margarita de Dinamarca siempre ha intentado contentarle y resolver dichas crisis, no hay duda de que Enrique no lleva nada bien estar de segundo plato y más ahora que su hijo Federico de Dinamarca ya empieza a ejercer como heredero. De hecho, sus ausencias se han seguido sucediendo y el pasado 2015 tampoco tuvo ningún reparo en no acudir al 75 cumpleaños de su esposa alegando que tenía una gripe cuando después se descubrió que estaba de turismo en Venecia, ni a la boda de Felipe y Sofía de Suecia, en esta ocasión sin poner ningún tipo de excusa.

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También han sido múltiples sus escapadas a sus posesiones en el Sur de Francia y La Martinica y sus salidas de tono, como aquel día que durante una sesión de fotos familiar empezó a burlarse de los fotógrafos, sacándoles la lengua lo que provocó que Margarita le llamara la atención en público. Polémico donde los haya, tampoco ha tenido inconveniente en declarar que fue en Vietnam donde se aficionó a comer carne de perro “es como el conejo o la ternera, pero más seco”, comentó en una revista danesa hace unos años. También ha sido muy criticado su carácter contradictorio, gracias al cual no le provoca ningún problema ético compaginar su labor como presidente de la organización para la protección de los animales WWF con su afición a la caza.

Consciente de que jamás va a poder ostentar el título de Rey que tanto ha reclamado, que a su hijo Federico le queda cada vez menos tiempo para ser el heredero del trono de su madre y harto ya de ser criticado por sus cada vez más frecuentes ausencias, Enrique ha decidido jubilarse. Y como un jubilado más, el hasta ahora príncipe consorte dedicará su tiempo a hacer todo aquello que más le gusta: el arte y la vinicultura. Precisamente fue el arte lo que le unió con Margarita de Dinamarca y juntos publicaron en el año 2000 'Cantabile', un libro de los poemas de amor de Enrique con ilustraciones realizadas por su esposa, y también firmaron conjuntamente la traducción al danés de 'Todos los hombres mortales' de Simon de Beauvoir.

Y a pesar de que ni sus trabajos conjuntos han conseguido retener a Enrique como príncipe consorte, quizá no se ha jubilado antes con la esperanza de que sus sueños se hicieran realidad: “Sueño con jubilarme con la Reina y sentarnos bajo una higuera en Francia y gozar del sol”. Aunque él mismo sabía que eso era una utopía: “Sé que eso es imposible porque ella no puede decir que ya no quiere ser monarca y marcharse. No puede renunciar a su deber, debe seguir hasta la muerte”, declaró hace unos años. Y está claro que sabía que tenía razón, porque Margarita, tras darle las gracias, no dudó en confirmar que ella seguiría en el trono.