¿Qué queda del legado de Diana de Gales 18 años después?

Hoy, en el aniversario de la trágica muerte de Lady Di, analizamos lo que queda de su herencia.

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Los mitos alimentan la literatura y el mito de Diana de Gales empezó a gestarse desde el momento de su trágica muerte en el túnel del Alma de París hace 18 años. Su vida contenía todos los elementos necesarios para escribir un best seller: la boda con un príncipe llamado a reinar, infidelidad, celos, su papel de madre amantísima abandonada, el rechazo de la Familia Real, su transformación de casta muchacha en icono de moda, su vinculación a las obras de caridad y en concreto a la madre Teresa y la trágica muerte en París con solo 36 años junto a su último amante y perseguida por una legión de paparazzi…

El personaje de Diana de Gales superó todas las expectativas previstas. Ni su ex marido ni la amante de su ex marido ni la reina ni la reina madre ni su suegro, Felipe de Edimburgo, podían imaginar que la joven de mirada lánguida y actitud sumisa pudiera sacudir las estructuras de la propia monarquía británica. Desde su muerte al lado del hijo del magnate egipcio dueño de los almacenes Harrods, Dodi Fayed, Diana Spencer, Princesa de Gales, ha ido creciendo en la memoria y su recuerdo ha generado tanto interés periodístico como el que provocaron sus andanzas en vida.

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Desde hace 18 años, la mujer que no pudo reinar, pero sí haber desempeñado el papel de reina madre, descansa en el parque de Althorp House, propiedad de la familia Spencer, el lugar donde creció. Allí, su hermano Charles, IX conde Spencer, mandó construir una ermita para dar reposo eterno a los restos de la malograda princesa, –que no era precisamente asidua a Althorp– y, de paso, alimentar su negocio, ya que la entrada para visitar la tumba supera los 20 euros y son millones los ciudadanos de todos el mundo que han convertido la tumba en lugar de peregrinación, bien por mera curiosidad o para seguir alimentando el mito y venerarla casi como a una santa. De hecho hace unos años, hubo quienes propusieron hacer santa a la Princesa del pueblo, la Diana de los pobres.

Pero aquello no fue a más. Aunque, su nuera, Kate Middleton, hace guiños permanentes para mantenerla en el recuerdo: el color de su vestido el día de la pedida, ciertos posados con su hijo George, casi clónico de su padre al vestirlo como Diana vestía a Guillermo. Diana reaparece de manera recurrente, casi como un fantasma en los actos familiares de enjundia, o gracias a la técnica, de ahí el fotomontaje que nos muestra a Catalina acunando a su nueva hija, la pequeña Carlota, junto a la princesa Diana haciendo arrumacos a la que habría sido su primera nieta.

Además de su presencia en diarios y revistas, Diana dejó una sustanciosa herencia a sus hijos: diseños de alta costura, dos tiaras de diamantes, fotografías, cartas, vídeos y también la puntuación y la letra de la versión Candle in the Wind, interpretada por Elton John en el funeral de Lady Di. Harry, el hijo menor, recibió una suma mayor que su hermano y, a los varios millones de euros, ha sumado a su herencia el vestido de novia de su madre, un diseño de David y Elizabeth Emanuel, que crearon un traje de estilo victoriano bordado a mano con más de 10,000 pequeñas lentejuelas y perlas y que tenía la cola más larga de todos los trajes de novia de las bodas reales.

A ese legado hay que añadir una tumba abandonada, según denunció en las redes sociales hace meses Darren McGrady, uno de los fieles trabajadores del palacio que siempre acompañó a la princesa: “Si yo hubiese cuidado de la princesa Diana en vida como está siendo cuidada muerta, estaría despedido. Por favor, poned orden en la vegetación de Althorp”, escribió. Por contra, en las verjas del palacio de Kensington, donde residía, siguen recordando el aniversario de su muerte con fotos y flores. Igual ocurre en el monumento que emula a la Estatua de la Libertad erigido sobre el Túnel del Alma en el que perdió la vida y donde desde entonces también hay siempre fotos y ramos de flores.

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