Iñaki Urdangarin se sienta en el banquillo de los acusados

El esposo de la infanta Cristina se enfrenta a casi 20 años de cárcel acusado de ocho delitos.

Se lo lanzó su hijo mayor nada más entrar por la puerta sin la conciencia de quien dispara a bocajarro la última cuestión del día, la única que no le habían hecho ni el juez ni el fiscal durante su declaración en Mallorca. —Papá, ¿vas a ir a la cárcel? Cuentan que la pregunta de Juan Valentín, de 16 años, fue tan voraz, tan directa, que paralizó a los amigos más íntimos de Cristina, los regatistas Vicky Fumadó, Roberto Molina y su mujer, reunidos en casa de su compañera Marta Mas, donde habían organizado una barbacoa para distraer a los niños y dar ánimos a la pareja en un día clave. La idea de la aceptación de la condena asomaba, cada vez más, a la superficie. “Los dos han necesitado este tiempo ayuda psicológica para superar preguntas como esa y peores”, dice hoy una amiga.

Urdangarin ha sufrido, además, explican, ante un espectáculo desmoralizador: nervioso y activo como es, se levantaba cada día para llevar a los niños al colegio, practicar algo de deporte y volver a casa sin nada más que hacer en todo el día que preparar su defensa. “Ahora, por un lado está nervioso, y por otro está más tranquilo porque llega el principio del final”. El día 11 de enero, cuatro días antes de su 48 cumpleaños, Urdangarin y Cristina de Borbón se sentaron por primera vez en el banquillo de los acusados. Al exduque le imputan dos delitos fiscales además de prevaricación, malversación, fraude, estafa, falsedad en documento público, falsedad en documento mercantil y blanqueo de capitales. El fiscal pide para él 19.5 años de prisión. Ella, si la doctrina Botín no la salva, se enfrentará al cargo de cooperadora necesaria de los delitos fiscales de su marido. Manos Limpias solicita ocho años de cárcel.

¿Cómo vive la infanta Cristina su imputación?

Tal y como ha decidido el tribunal que los juzgará, los acusados solo deberán permanecer en la sala hasta que hayan declarado todos los inculpados. Después, podrán abandonar el juzgado siempre que haya un abogado suyo presente en el juicio. Se estima, por tanto, que Cristina de Borbón permanezca entre tres y cinco días. Urdangarin se quedará entre dos y tres semanas más por voluntad propia. Ambos se hospedarán ese tiempo en Palma de Mallorca mientras sus hijos prosiguen sus clases y su rutina en Ginebra. “Quieren alejarlos de las cámaras, evitar que vean la televisión de España y tratar de que lleven una vida lo más normal posible”. Iñaki, aseguran, da por hecho que será declarado culpable. Pero confía. No cree que vaya a entrar en prisión. Aunque no lo tiene, parece, tan sencillo.

Una mañana de noviembre, el fiscal del caso, Pedro Horrach, formula con cadencia mallorquina los datos fundamentales que serán objeto de debate en la causa. Antes, sin embargo, enfatiza: “No podemos partir de presunciones de culpabilidad. El juicio es donde se practicarán las pruebas que valorarán los magistrados”. El primero son los dos delitos fiscales que presuntamente cometió Urdangarin entre los años 2007 y 2008. “En vez de tributar sus ingresos vía IRPF, tal y como obliga la ley, lo hizo vía su sociedad Aizoon”. “Además se le imputa un delito de falsedad documental —prosigue didáctico el fiscal—, puesto que las facturas que se giraban entre las sociedades no responden a la prestación de un servicio”.

Horrach explica el punto quizá más controvertido de la acusación, que el antiguo jugador de handball ha negado siempre: la supuesta constitución de una estructura fiduciaria ficticia en el extranjero para desviar dinero a paraísos fiscales y evitar el pago a Hacienda. “Me reunieron Miguel Tejeiro y Diego Torres y me informaron de la intención de crear empresas fuera de España, pero lo rechacé”, dijo el exduque en su declaración. Sin embargo, Horrach, en su escrito de acusación, afirma que “se constituyó una estructura fiduciaria con el objetivo de canalizar la salida de fondos de la trama empresarial hacia el extranjero sin justificación para ocultarlo al fisco”.

Hay otros hechos que serán objeto de controversia. Según el fiscal, “los costes de los congresos de Valencia y Palma han sido analizados por la IGAE (Intervención General del Estado) y por la Agencia Tributaria y ambas han concluido que las facturas que el Instituto Nóos presentó a las entidades públicas no cubren todo el dinero que les dieron”. Por ello, la acusación mantiene que Urdangarin y Torres, cuyo Instituto Nóos era, supuestamente, sin ánimo de lucro, “se apoderaron de millones de euros”. Lo hicieron, según el fiscal, presuntamente prevaricando. De hecho, el expresidente de Baleares, Jaume Matas, ha reconocido en varias entrevistas que adjudicó los contratos a Urdangarin por ser quien era.

Matas, según fuentes del caso, podría sorprender durante el juicio con una confesión inédita que su abogado, hoy, ni confirma ni desmiente: la revelación de que el rey Juan Carlos le llamó en persona y le dijo: “Trata bien a mi yerno”. La confidencia no tendría ningún efecto jurídico, puesto que la figura del monarca es inviolable, pero supondría la constatación de que don Juan Carlos ayudó a su yerno en los negocios de Nóos.

 

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