La Middleton más calculadora

Carole, la madre de Kate y Pippa es una mujer que no ha parado hasta conseguir que sus hijas estén con millonarios.

El día que su hija se casó con el heredero al trono de Inglaterra, Carole Middleton se convirtió en la madre más feliz de toda Gran Bretaña. Enfundada en su abrigo y su pamela azul celeste, la madre de la duquesa de Cambridge no cabía en sí de gozo, lograba lo que llevaba años madurando, que su hija mayor emparentara con la realeza y que, incluso, algún día podría convertirse en reina. Ese día, Carole se dio cuenta de que el matrimonio de su primogénita sería su pasaporte para poder entrar en la jet set internacional.


A sus 61 espléndidos años, Carole Elizabeth Middleton ha conseguido todo lo que tiene a base de esfuerzo, perseverancia y muchísima ambición. Descendiente de una familia humilde de mineros, la suegra de Guillermo de Inglaterra tenía muy claro que no quería acabar sus días convertida en la perfecta ama de casa de clase media. Desde bien temprano se dio cuenta que no se conformaría con pertenecer a la working class.


Su altura y belleza le auparon para conseguir un empleo de azafata de vuelo en la prestigiosa British Airways. En aquellos años el sueño de cualquier azafata era encontrar marido y la joven Carole, que no iba a conformarse con un muchacho minero de la Inglaterra rural, puso enseguida sus ojos en Michael Francis Middleton, un controlador de vuelos que trabajaba en su misma aerolínea. Años más tarde se casarían.

Cumplido su sueño y convertida en una próspera madre de familia numerosa (la pareja tuvo a Kate, Pippa y James) la ambición profesional de Carole no hacía más que aumentar. El trabajo de azafata se le quedaba pequeño y pronto decidió que lo suyo eran los negocios.


Emprendedora nata, decidió montar una empresa de fiestas infantiles. Quién les iba a decir a los Middleton que a base de vender velas de cumpleaños y globos lograrían montar un imperio que les convertiría en millonarios.


Pese a su más que saneada cuenta bancaria, Carole se dio cuenta de que había una cosa que era imposible de comprar: un título nobiliario. Fue entonces, cuando su hija se matriculó en la misma universidad que el hijo de Diana de Gales, cuando vio la luz. Nadie sabe cómo fue, pero Kate Middleton logró introducirse en el círculo de amistades del príncipe Guillermo, casi seguro que asesorada por su madre.

El mejor apoyo de Kate en sus malos momentos
Cuando la amistad entre los jóvenes pasó a algo más, Carole ya veía a su hija casada. Sin embargo, la inestabilidad de la pareja en aquellos años y su ruptura, ante la falta de compromiso de Guillermo, hizo tambalear los planes de la calculadora madre de Kate. Carole en lugar de animar a su hija mayor a que pasara página y se fijara en otro chico, la consoló y le dijo que Guillermo volvería como finalmente fue. De ahí que la prensa británica apodase en aquella época a la ahora Duquesa como la paciente Kate.


Una vez más la perseverancia fue el mejor arma de esta mujer que vio cómo finalmente su primogénita se casaba con el hijo mayor del mismísimo príncipe de Gales y segundo en la sucesión al trono del Reino Unido.


Una vez colocada Kate, la ambición de Carole se centró en hacer que su hija mediana tuviera un destino casi tan glamouroso como el de su hermana mayor. Para lograrlo, los Middleton pusieron toda su maquinaria a trabajar en el ‘efecto Pippa’.

Fue en la boda de los duques de Cambridge cuando el mundo conoció a la mediana de los Middleton y quedó hechizado por su dulzura y sus curvas. Un estratégico vestido y un protagonismo silencioso (Pippa llevó la cola del vestido de novia de su hermana) fueron suficientes para ponerla en el panorama social.

Novios que agradasen a Carole Middleton
Tras unos años de ir a fiestas, salir en las revistas y algún que otro acompañante, Carole se empezaba a impacientar y su obsesión porque su hija consiguiera un buen partido iba en aumento. Tal es así que se comenta que Pippa estuvo muy presionada y que llegó a plantearle a su hermana que le presentara a hombres de buen estatus social y millonarios que fueran del agrado de su madre.

Sea como fuese el caso es que Pippa finalmente ha logrado lo que su madre quería: en 2017 se casará con James Matthews, un empresario multimillonario con el que tuvo una relación intermitente en el pasado.

Aunque parezca que la felicidad de Carole está completa al emparentar con multimillonarios y príncipes, aún le queda un objetivo a cumplir: casar con una chica bien al más pequeño de sus hijos, James William, de 29 años. ¿Será que la avispada Carole ya está fichando a jóvenes solteras que sean de buena posición?