Carlota y Gad Elmaleh, el último fracaso amoroso de Mónaco

Siguiendo la estela de desamores de las mujeres Grimaldi, Carlota Casiraghi ha roto su relación con el padre de su hijo.

Después de tres años de relación, un hijo en común y numerosos rumores sobre crisis en la pareja, Carlota Casiraghi ha roto con Gad Elmaleh, el cómico francés con el que compartía su vida. Al parecer, la pareja ya llevaba varios meses haciendo vida independiente, aunque, quizá por guardar las formas o pensando en una futura reconciliación o en tomar un poco de aire antes de romper definitivamente, Gad y Carlota habían aparecido juntos en alguno que otro acto social, como la boda de Pierre Casiraghi y Beatriz Borromeo el pasado mes de agosto. Sin embargo, todo esto ha saltado por los aires hace un par de días con la aparición de unas fotos de Carlota paseando con Lamberto Sanfelice, un prometedor director de cine italiano al que conoció en el festival de Berlín.

Aunque ya hay pruebas gráficas en las que se ve a una Carlota riéndose a carcajada limpia en compañía de Lamberto, desde hace ya algunos meses muchas eran las señales que apuntaban que su relación con Gad, quince años mayor que ella, no atravesaba sus mejores momentos, no en vano la hija mayor de Carolina se había ido a vivir con su hijo Raphäel al palacete que posee su familia en París. Por otro lado, Carlota ha dado un giro a su vida y ha querido aprovechar sus estudios de filosofía en la Sorbona inaugurando en Mónaco unos seminarios dedicados al amor, trabajo que compagina con su colaboración en la revista Philosophie Magazine, donde sienta sentencia con frases tan profundas como, “la clave de una relación amorosa duradera es cuando ambos comparten pasión por lo verdadero, por la vida”.

Y es que a pesar de que tan solo cuenta con 29 años, no hay duda, que al igual que su madre y su tía, Carlota sabe disfrutar de la vida. Habituales en las fiestas, incondicionales en la hípica y asiduas a las mejores pistas de esquí, las mujeres Grimaldi, no solo es que no se pierdan una oportunidad de pasárselo bien, sino que además suelen hacerlo muy bien acompañadas.

Ya con quince años, era frecuente ver a Carlota con Hubertus Herring-Fankensdorf, un aristócrata austríaco con el que solía ir a esquiar y que cambió por Felix Winckler, hijo de un abogado británico y una galerista. Sin embargo, el que siempre se ha dicho que fue su gran amor, Alex Dellal, llegó a su vida cuando ella apenas contaba con 21 años. La misma edad que tenía su madre, la princesa Carolina, cuando se casó con un Philippe Junot que le sacaba 16 años (casi los mismos que se llevan Gad y Carlota) y cuyo matrimonio apenas duró dos años.

Y no sabemos si ese dato es una casualidad o viene escrito en sus genes, pero Carlota, Carolina y Estefanía se enamoraron perdidamente en torno a la veintena. Precisamente a esa edad, Estefanía, conocida como la “princesa rebelde”, había decidido que su vida era mucho más interesante fuera que dentro del Palacio y se le podía ver acompañada de Ted Kennedy, Felipe de Lieja o Paul Belmondo hasta que con 22 años se marchó a Los Ángeles siguiendo los pasos de Mario Oliver, el segundo play boy que aparece entre los amoríos de las princesas de Mónaco.

A pesar de sus vidas alocadas, ninguna de las tres se ha querido perder la oportunidad de ser madre. A los 25 años, Carolina conoció al empresario italiano Stefano Casiraghi, con quien se casó a los pocos meses estando embarazada, y fue con él con quien consiguió formar una familia gracias al nacimiento de Andrea, Carlota y Pierre. Pero dicha estabilidad emocional no le duró mucho debido a que cuando Carlota apenas contaba con cuatro años, Stefano falleció en un accidente acuático.

Por su parte, Estefanía eligió a su guardaespaldas Daniel Ducret, como padre de sus hijos, con el que un año después de tener a Luis, su segundo hijo, y cuando ya contaba con 30 años, decidió formalizar su relación y dejar a un lado su fama de princesa rebelde pasando por el altar. Pero el destino quiso que aparecieran unas fotos de Daniel con una stripper para que Estefanía se divorciara un año después de haberse casado.

Carlota tampoco no ha tardado en ser madre, pues apenas dos años después de empezar a salir con Gad tuvo a su hijo Raphäel. Sin embargo, a diferencia de su madre y su tía, la nieta de Rainiero III aún no ha llegado a vestirse de blanco. Si pretende seguir la trayectoria de sus antecesoras, quizá tenga que esperar una segunda oportunidad, pues las dos hijas del príncipe Rainiero y Grace Kelly dieron una segunda oportunidad al amor después de sus primeros divorcios y ambas volvieron a casarse y a ser madres. Carolina lo hizo con Ernesto de Hannover con el que tuvo a Alexandra, y Estefanía tuvo a Camilla fruto de su relación con Jean Raymond Gottieb (aunque nunca se casó con él) y volvió a vestirse de blanco para enlazarse en segundas nupcias con Adans López, un acróbata portugués. Relaciones que hoy ya están rotas, pero que en su momento les dieron la felicidad de otro hijo. ¿Esperará ese momento Carlota?