La Gran Duquesa que se opuso a los nazis

El Gran Palacio Ducal de Luxemburgo inaugura una exposición sobre Carlota de Luxemburgo, un símbolo de la resistencia del país durante la Gran Guerra.

Nunca pasó desapercibida. Fue la segunda mujer que accedía al trono en el pequeño ducado luxemburgués durante los años tumultuosos de las guerras de Europa, pero su reinado no dejó indiferente ni a propios ni a extraños. Comprometida con sus conciudadanos en la liberación del país del yugo nazi, la exposición Welcom Dohem, el regreso del exilio de la Gran Duquesa Charlotte, abierta al público en el Gran Palacio Ducal durante todo el verano, conmemora el 70º aniversario de su regreso al país tras la liberación de Luxemburgo por parte de los aliados.

La invasión se veía venir. A pesar de las medidas tomadas por la Gran Duquesa, que actuaba con plenos poderes del Parlamento, para reforzar la Compañía de Voluntarios de apoyo al ejército y de las medidas de emergencia para evacuar la capital, el 10 de mayo de 1940 los ejércitos de Hitler entraron en Luxemburgo sin encontrar resistencia. La familia real había huido días antes a Francia, para atravesar territorio español y establecerse en Portugal. Pero Carlota de Luxemburgo no iba a quedarse con las manos cruzadas. Se trasladó junto a su marido y parte del gobierno a Londres y desde allí comenzó su ofensiva personal.

Desde el exilio en la capital británica, la Jefa de Estado, utilizó la logística ofrecida por la BBC para dirigirse regularmente a los luxemburgueses durante los cinco años que duró la guerra. La Gran Duquesa siempre arrancaba sus discursos con un “Léif Lëtzebuerger” (Queridos luxemburgueses) para continuar sus palabras de aliento y ánimo, pidiéndoles firmeza y confianza en un futuro de paz y democracia. Así fue convirtiéndose en una especie de madre protectora en el exilio, además de ejercer como líder del gobierno en el exilio que instó a los Estados Unidos a participar en la contienda al lado de los aliados.

Pero, antes de establecerse en Londres, la Gran Duquesa fue tentada por las autoridades nazis que le ofrecieron la posibilidad de regresar a Luxemburgo y recuperar sus funciones como Jefa de Estado. Carlota respondió: “Mi corazón me dice que sí, pero la razón me dice que no”. Su negativa a los nazis la convertía no solo en soberana en el exilio, también en la líder de la resistencia luxemburguesa frente a la barbarie de los alemanes. “Mi tarea es proteger un Luxemburgo libre e independiente. La unión y la voluntad irreductible de todos los hijos de esta nación impedirán, con la ayuda de Dios, que Luxemburgo perezca”, argumentó entonces la Gran Duquesa.

Y así, la joven hermosa y elegante, de carácter contundente que, al contrario de su hermana Adelaida, peleó por la identidad del país, se transformó en un icono para los luxemburgueses, que la percibieron como una heroína de la resistencia y un símbolo de la independencia de la Gran Ducado de Luxemburgo, donde regresó aclamada y vitoreada por sus conciudadanos el 14 de abril de 1945.

La expo "Welcom Dohem, el regreso del exilio de la Gran Duquesa Charlotte” cuenta diferentes facetas de la soberana: como Jefe del Estado, símbolo de la independencia y la encarnación de la resistencia durante la última Guerra Mundial. Permanece abierta hasta el próximo 6 de septiembre en el Gran Palacio Ducal de Luxemburgo.

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