Murió Bumibol Adulyadej de Tailandia, el rey que fue imposible de destronar

Se llevó el poder hasta la tumba, a los 88 años; a su deceso recordamos al hombre que vivió 19 Constituciones, 19 golpes de Estado y más.

Solo la muerte pudo hacer que el rey de Tailandia, Bhumibol Adulyadej, dejara el trono en el que estuvo por 70 años. A los 88 años, después de que su estado de salud se agravara en los últimos días, la Casa Real anunció que el monarca murió “pacíficamente a las 15:52 (de su país) en el hospital Siriraj”.

Tailandia está de luto, el gobierno avisó que las banderas ondearán a media asta durante un mes en todos los edificios oficiales y escuelas en señal de duelo por el hombre que ya era un símbolo en el país asiático, un gobernante que junto con la reina Isabel II eran los que más tiempo estuvieron en el trono real.

Adulyadej era considerado una figura unificadora, un símbolo de la independencia nacional; en sus casi nueve décadas de vida d le tocó ser testigo de 19 Constituciones y 19 golpes de Estado.

Hoy recordamos este artículo escrito amén de sus cumpleaños 88, el último que celebró.

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Tailanda entera está este sábado de celebraciones. Todas las ciudades del país del sureste asiático se van a engalanar con motivo del aniversario de su adorado rey. Bhumibol Adulyadej, cumple 88 años convirtiéndose así en el monarca que más tiempo lleva en el trono.

Bhumibol Adulyadej, llamado Rama IX por ser el noveno rey de la dinastía Chakri, es bastante probable que no recuerde su onomástica. El proclamado como ‘El Grandioso’ tiene un delicado estado de salud que incluye constantes visitas al hospital y la enfermedad de Alzheimer.

Isabel II y otros monarcas que nunca se quisieron bajar del trono

Este anciano enjuto y de apariencia entrañable, que ya aparece en contadas ocasiones en público y siempre sentado en una silla de ruedas, guarda muchísimas similitudes con otra monarca que reina en las antípodas: Isabel II de Inglaterra, que pese a ser solo un año mayor que él, tiene un estado físico envidiable.

Los paralelismos entre ambos mandatarios van mucho más allá de la edad y eso pese a estar separados por muchísimos kilómetros. Bhumibol e Isabel se mantienen en el trono, en gran medida, por la incertidumbre que generan sus herederos, hombres que pasan los 60 años con vidas algo díscolas, varios matrimonios a sus espaldas y un índice de popularidad mucho menor que el de sus carismáticos padres.

Figura paterna para los tailandeses
Pero permanecer la friolera de 69 años en el trono no siempre ha sido fácil. Sobre todo con la inestabilidad política que tuvo el país hace algunos años. Durante su reinado, Tailanda ha sufrido 19 golpes de Estado de los que ha salido reforzado en gran medida por la veneración que le profesan sus súbditos (en los hogares tailandeses es bastante frecuente que haya retratos del rey) y por las leyes de ‘lesa majestad’ que acarrean penas de cárcel para cualquier opositor que critique al rey o a la familia real. Con los año, ‘El Grandioso’ se ha convertido en un símbolo de estabilidad y unidad en el país y en una figura paterna para buena parte de la población.

Curiosamente, y pese a ser el estandarte de Tailandia, Rama IX no nació en Bangkok sino en Massachusetts (Estados Unidos) y se crió en Suiza. Con apenas 19 años subió al trono tras la misteriosa muerte de su hermano mayor, Ananda Mahidol, que según algunas fuentes se quitó la vida. Años más tarde se casaría con una prima lejana, Somdej Phra Nangchao Sirikit Phra Boromarajininat, mejor conocida como Sirikit, y tendrían cuatro hijos: el polémico príncipe heredero Maha Vajiralongkorn y tres hijas.

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El soberano más rico del mundo
Además de ser el monarca que más tiempo lleva en el trono, también tiene otro récord, es el rey más rico del mundo, según la lista Forbes. Su fortuna, que rebasa a la de jeques y hasta la del mismísimo sultán de Brunei, se estima en torno a los 35.000 millones de dólares. Su mayor montante económico proviene de la multitud de propiedades que posee en Bangkok, pero también de negocios relacionados con la banca y con diversos sectores como la industria o la hostelería.

Además, igual que le sucede a Carlos de Inglaterra, le apasiona la agricultura y ha instalado en los alrededores del Palacio Chitralada, su residencia privada, una compleja red de huertas, invernaderos y hasta una ganadería para investigar sobre el desarrollo agrario.

Además de la ingeniería agrícola, a este monarca –que habla con fluidez francés e inglés– le apasiona la música, sobre todo del jazz, y toca con maestría el saxofón y el clarinete.