Beatrice Borromeo, la verdadera reencarnación de Grace Kelly

La esposa de Pierre Casiraghi se ve como la puesta para devolver a Mónaco parte de su esplendor.

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Alta, esbelta, rubia, fina, elegante, culta y muy, muy estilosa. Este es el pasaporte de Beatrice Borromeo, la gran esperanza del Principado de Mónaco para devolver parte del glamour que las hermanas Grimaldi han ido esquilmando a golpe de escándalos y matrimonios fallidos desde la muerte de su madre, Grace Kelly.

Después de su enlace con el segundo hijo de la princesa Carolina y el difunto empresario Stefano Casiraghi el verano pasado, sus apariciones públicas han deslumbrado a propios y extraños con espectaculares vestidos que ya han quedado en la retina del imaginario popular como el vestido rojo Valentino que estrenó en el último Baile de la Rosa. Beatrice se convertía así en la reencarnación de la abuela de su guapo marido.

Pero ¿quién es Beatrice Borromeo? ¿Su elegancia natural y ese porte majestuoso es innato? Aunque no es hija de reyes, Beatrice procede de un linaje tanto o más antiguo que el de los Grimaldi. La esposa de Pierre es descendiente de San Carlos Borromeo y del cardenal Federico, unos de los más ilustres personajes de Milán.

Sin embargo, la Iglesia y la religión no eran el camino que el destino le tenía reservado a la joven Borromeo. Desde bien joven Beatrice empezó a trabajar en el mundo de la moda. Su altura y belleza le abrieron las puertas de las mejores casas de costura. Cuando era una adolescente empezó a ganarse la vida, casi por casualidad, como modelo. Aunque nunca se había planteado subirse a una pasarela, Beatrice decidió adentrarse en ese mundo tras la avalancha de cazatalentos que la paraban por la calle intentando captarla para sus agencias de maniquíes.

Pero Beatrice, además de guapa, siempre ha demostrado tener los pies en la tierra. Por eso y pese a que podría haberse convertido en una top ella decidió compaginar la moda con sus estudios universitarios. De hecho no solía trabajar fuera de Milán para no perder clase en la facultad.

La ‘royal’ periodista

Tras acabar sus estudios en Italia, Beatrice decidió cruzar el océano y graduarse en periodismo, otra de sus grandes pasiones, por la Universidad de Columbia. Ella no quería ser solo una cara bonita sino que su conciencia social le llevó a dar voz a los que no tienen voz y a hacer un periodismo de investigación y denuncia. Así, la joven reportera se convirtió en toda una estrella de la televisión en Italia donde la prensa local la apodó la condesa comunista, por su linaje aristocrático.

En su faceta de periodista destapó los bajos fondos de la mafia italiana, los problemas de inseguridad, los gitanos y entrevistó a Ingrid Bettancourt cuando era candidata a la Presidencia de Colombia. Además, sacó a la luz escándalos como el de Marcello Dell’Utri, cofundador del partido de Silvio Berlusconi, Forza Italia, quien le confesó que estaba en política para beneficiarse de la inmunidad parlamentaria y evitar así la cárcel.

En definitiva, Beatrice, que bien podría haber sido una joven de la realeza solo preocupada de ir de fiesta en fiesta, no eligió el camino fácil, decidió prepararse y denunciar las injusticias de su país.

Muy unida a la moda

Sin embargo, pese a su cabeza tan bien amueblada, Beatrice no ha querido renunciar a la moda y sabe que como consorte de un Grimaldi debe estar a la altura de su nuevo cargo.

Nadie mejor que ella, periodista y exmodelo, para saber que las monarquías de hoy en día se basan en una buena imagen. Por eso cuida al máximo sus apariciones públicas.

Impresionados dejó a los fotógrafos con los tres vestidos que llevó en su boda con Pierre Casiraghi. Cada uno muy distinto entre sí, pero que ella supo defender con mucha dignidad.

Igual, o más impresionantes, han sido sus vestidos de noche. Especialmente los que ha llevado a las últimas ediciones del Baile de la Rosa (la gala más importante de Mónaco) en donde Beatrice ha eclipsado a la mismísima Charlene y a su suegra, la siempre chic Carolina.

No cabe duda que Beatrice se está afianzando como una de las damas más distinguidas y con más estilo de Europa. Pero no solo eso. Hay quien habla de que está devolviendo el glamour y la distinción que Grace Kaelly trajo al pequeño principado, eso sí siempre con el plácet de Carlota de Mónaco.